- Las campanas de la Dama de París volvieron a sonar.
- Cientos de
fieles y turistas acudieron a misa de Gallo en la nochebuena en este
templo renovado tras el incendio en 2019.
A
medianoche, entre la Nochebuena y el día de Navidad, las campanas de Notre
Dame de París volvieron a sonar para dar comienzo a su primera misa del
gallo en seis años, una tradición interrumpida por el incendio de abril
de 2019 que centenares de fieles y curiosos acudieron a vivir en
persona.
"Feliz
Navidad a todos en esta catedral para celebrar la venida de Jesús", saludó
el arzobispo de París, Laurent Ulrich, al dar comienzo al oficio nocturno.
Ante él se desplegaba una catedral llena, no solo por las 1.100 sillas ocupadas que se habían dispuesto para seguir la misa, sino con gente apostada en los pasillos, escalones y columnas del templo, hasta un aforo que en total asciende a 2.700 personas.
La Archidiócesis,
sabedora de la expectiva que generarían estas primeras misas navideñas en la catedral
restaurada, organizó un nutrido programa de misas en la tarde
del 24 de diciembre y la jornada del 25, pero el plato fuerte era esta
primera misa del gallo, que además vino precedida de la tradicional vigilia con
piezas musicales del coro y el órgano.
Al público
no le desanimó ni la humedad de la noche parisina junto al Sena, ni la
necesidad de hacer colas para cruzar las puertas.
Entre los
asistentes había creyentes franceses que aprovecharon la ocasión para
reencontrarse con el templo gótico por primera vez desde el incendio, ya que
apenas hace dos semanas y media que fue oficialmente
reabierto tras los cinco años y medio de intensas reconstrucciones y
restauraciones.
Era el caso
de Marie, una católica parisina para la que la noche era triplemente especial:
veía por primera vez la catedral restaurada, era la misa del gallo y su sobrino
formaba parte de los coros que interpretaron diversas piezas en la vigilia y la
misa, desde villancicos como 'Noche de paz' y 'Adeste fideles' al
canto del kirieleisón.
"Es
muy emocionante", dijo Marie, quien describió el nuevo aspecto de Notre
Dame como "deslumbrante" y "magnífico", gracias a
sus muros blanqueados y a su aspecto más luminoso.
Tomado de Clarín / Argentina.
