Víctor Baptista* / Opinión
No caben dudas en confirmar el peligroso descenso de las
democracias en el mundo.
Se viene diciendo desde hace 30 años y muy poco se ha hecho
para evitar lo que hoy no solo es una amenaza, es un hecho.
Las derechas autoritarias y militaristas, las derechas
liberales y mesiánicas, se vienen dando pasos agigantados en Europa, Estados
Unidos y en la América Latina.
No basta con declarar lo obvio, es importante que los
demócratas activen y diseñan políticas que reconstruyan y fortalezcan las
instituciones del Estado y que las organizaciones políticas comiencen un rumbo
de renovación para detener el peligro autocrático y perverso del manejo
individual de la política.
Fernando Mires en su artículo semanal polismires.blogspot.com afirma: "Hay naciones que aún no siendo gobernadas por dictaduras, han visto degradar sus formas liberales para dejarse llevar por caudillos de antidemocráticos talantes elegidos de modo democrático" Así mismo Mires expresa "Hay también democracias cuyo rumbo fue torcido por maleantes que aprovechando crisis temporales se hicieron del poder, secuestrando todas las instituciones nacionales, en contra de la voluntad de la inmensa mayoría ciudadana. El espectáculo más horrendo lo ostentan hoy Venezuela junto a Nicaragua, clientes políticos del trío dictatorial hegemónico global formado por Rusia, China Irán. Podemos denominarlas sin exagerar, como ex democracias violadas". Hasta aquí Mires.
El peligro está sembrado aquí en Venezuela no es casualidad,
que cuando comenzaron a deteriorarse los partidos en las postrimerías de la
democracia representativa, no solo sabían de conspiraciones militares y el
descontento en los ciudadanos por el alejamiento de los partidos y sus políticas
de atención a los sectores más desposeídos, también a la desgracia de
abrazar la corrupción como modo de vida. Todo llevó a que la antipolitica se
adueñara de la acción política, y sabemos el resultado, 04 de Febrero y 27 de
Noviembre intentos de golpes militares. Pero al final el voto puso a Hugo
Chávez en la cúspide para que se iniciara la destrucción de Venezuela.
El peligro no ha pasado, el supremacismo sigue allí, el
mesianismo acorrala y pareciera que no nos damos cuenta, pero es una amenaza
latente, ante a la inercia de los demócratas y moderados.
*Dirigente político en
el estado Aragua.
