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10 noviembre, 2024

Qué pasa cuando la incertidumbre política afecta la vida del país

Por Carlos Torrealba Rangel* / Opinión

- Ahora, tenemos una situación difícil y compleja desde el punto de vista político, económico y social, con una situación inédita que no había ocurrido en los últimos 66 años (1958-2024). 

- A partir del 10 de enero se tendrá la certeza de la existencia en Venezuela de un gobierno ilegítimo, muy lejos de ser democrático, pero cabe preguntarse qué tipo de gobierno será exactamente: ¿Será una dictadura clásica? o ¿será un régimen iliberal?. Esto último es un híbrido entre la democracia tradicional y un régimen autoritario: se respetan ciertos aspectos de la práctica democrática pero se ignoran otros, y se vulneran los derechos civiles. 

- En este momento, no sabemos qué tipo de modelo autoritario emergerá y obviamente ello añade más incertidumbre a las ya existentes.

- Pero el presidente Nicolás Maduro, frente a la crisis política en desarrollo, en lugar de hacer otra cosa, de abrirse, de llamar a la oposición, se cerró sobre los militares, y así estamos, con un régimen que es como son las autocracias ahora, que no son como las dictaduras clásicas del siglo XX. Esto es algo más sofisticado, más sutil, con elementos autoritarios, totalitarios y hasta la presencia de cierto pluralismo en la economía y en lo social, pero siempre sujeto a intervenciones impredecibles y despóticas de la élite gobernante; no hay Estado de derecho y lo que prima es la baja institucionalización y la fusión de lo público y privado (José Natanson. Revista Nueva Sociedad. Agosto 2024).

- En lo económico no sabemos cómo será el comportamiento de la economía en 2025. Sobre ella gravitan condicionantes, entre ellas, la flexibilización, mantenimiento o profundización de las sanciones, afectando a la producción y a los ingresos petroleros y, por consiguiente, las finanzas públicas. También está la situación con la deuda externa. 

- Venezuela se encuentra en cesacion de pago desde 2017 y el saldo de la deuda al 30 de junio de 2023, según el Informe "Saldar la deuda, salvar a Venezuela", se aproximaba a 165 mil millones de dólares, que incluye lo que se debe al Club de París, las empresas mixtas de Pdvsa y todos los arbitrajes en los que Venezuela ha perdido en las instancias de arbitraje internacional por violación de derechos de los inversionistas y es parte del embargo que se intenta con Citgo.

- Sobre este tema el país corre el riesgo de una situación mucho más crítica en lo financiero. Ahora las demandas de acreedores han resultado en órdenes de embargo en tribunales, exponiendo al sector público venezolano a un aislamiento financiero que amenaza con embargos de buques petroleros y otros activos estratégicos (Gustavo García. El Carabobeño, 5 de noviembre de 2024).

- Es claro que sin la posibilidad de financiamiento internacional o sin el ingreso de la inversión extranjera la economía venezolana no podrá recuperarse ni soñar con crecimiento sostenido durante varios años consecutivos. La inversión pública estará ausente, profundizando el deterioro de la infraestructura física y de servicios del país. Seguiremos con una economía pequeña y vulnerable.

- Otro problema que se hará presente en 2025 será la creciente demanda social y la incapacidad del gobierno para satisfacer la misma, lo que agregará una fuerte tensión social y una respuesta autoritaria. Aquí el gobierno estará frente a un dilema: si aumenta el gasto público por vía del financiamiento monetario del BCV dispara la inflación. Si no satisface la creciente demanda social dispara la conflictividad social y la represión, y con ello la inestabilidad política.

- Si fuera poco lo antes dicho, lo que ha mantenido la inflación controlada con el anclaje cambiario ahora luce insostenible. Sin reservas internacionales y sin confianza en la moneda nacional, el tipo de cambio se ira desfasando. El gobierno podrá hacer ajuste deslizando gradualmente el tipo de cambio ganando con ello tiempo hasta que el problema vuelva a resurgir. Pero la corrección que se requiere es la que el gobierno no hace, cuál es un cambio profundo en la macroeconomia del país. Y eso no está en la agenda del gobierno.

- Según la literatura especializada, las crisis políticas sugieren que, a mayor incertidumbre, no solo se produce una ralentización en las actividades económicas, sino que, además, el potencial productivo pierde fuerza por envejecimiento y desactualización tecnológica. 

*Economista. Analista político.