Por Carlos Torrealba
Rangel* / Opinión
- Ahora, tenemos una
situación difícil y compleja desde el punto de vista político, económico y
social, con una situación inédita que no había ocurrido en los últimos 66 años
(1958-2024).
- A partir del 10 de enero se tendrá la certeza de la
existencia en Venezuela de un gobierno ilegítimo, muy lejos de ser democrático,
pero cabe preguntarse qué tipo de gobierno será exactamente: ¿Será una
dictadura clásica? o ¿será un régimen iliberal?. Esto último es un híbrido
entre la democracia tradicional y un régimen autoritario: se respetan ciertos
aspectos de la práctica democrática pero se ignoran otros, y se vulneran los
derechos civiles.
- En este momento, no sabemos qué tipo de modelo autoritario emergerá y obviamente ello añade más incertidumbre a las ya existentes.
- Pero el presidente Nicolás Maduro, frente a la crisis
política en desarrollo, en lugar de hacer otra cosa, de abrirse, de llamar a la
oposición, se cerró sobre los militares, y así estamos, con un régimen que es
como son las autocracias ahora, que no son como las dictaduras clásicas del
siglo XX. Esto es algo más sofisticado, más sutil, con elementos autoritarios,
totalitarios y hasta la presencia de cierto pluralismo en la economía y en lo
social, pero siempre sujeto a intervenciones impredecibles y despóticas de la
élite gobernante; no hay Estado de derecho y lo que prima es la baja
institucionalización y la fusión de lo público y privado (José Natanson.
Revista Nueva Sociedad. Agosto 2024).
- En lo económico no sabemos cómo será el comportamiento de
la economía en 2025. Sobre ella gravitan condicionantes, entre ellas, la flexibilización,
mantenimiento o profundización de las sanciones, afectando a la producción y a
los ingresos petroleros y, por consiguiente, las finanzas públicas. También
está la situación con la deuda externa.
- Venezuela se encuentra en cesacion de pago desde 2017 y el
saldo de la deuda al 30 de junio de 2023, según el Informe "Saldar la
deuda, salvar a Venezuela", se aproximaba a 165 mil millones de dólares,
que incluye lo que se debe al Club de París, las empresas mixtas de Pdvsa y
todos los arbitrajes en los que Venezuela ha perdido en las instancias de
arbitraje internacional por violación de derechos de los inversionistas y es
parte del embargo que se intenta con Citgo.
- Sobre este tema el país corre el riesgo de una situación
mucho más crítica en lo financiero. Ahora las demandas de acreedores han
resultado en órdenes de embargo en tribunales, exponiendo al sector público
venezolano a un aislamiento financiero que amenaza con embargos de buques
petroleros y otros activos estratégicos (Gustavo García. El Carabobeño, 5 de
noviembre de 2024).
- Es claro que sin la posibilidad de financiamiento
internacional o sin el ingreso de la inversión extranjera la economía
venezolana no podrá recuperarse ni soñar con crecimiento sostenido durante
varios años consecutivos. La inversión pública estará ausente, profundizando el
deterioro de la infraestructura física y de servicios del país. Seguiremos con
una economía pequeña y vulnerable.
- Otro problema que se hará presente en 2025 será la
creciente demanda social y la incapacidad del gobierno para satisfacer la
misma, lo que agregará una fuerte tensión social y una respuesta autoritaria.
Aquí el gobierno estará frente a un dilema: si aumenta el gasto público por vía
del financiamiento monetario del BCV dispara la inflación. Si no satisface la
creciente demanda social dispara la conflictividad social y la represión, y con
ello la inestabilidad política.
- Si fuera poco lo antes dicho, lo que ha mantenido la
inflación controlada con el anclaje cambiario ahora luce insostenible. Sin
reservas internacionales y sin confianza en la moneda nacional, el tipo de
cambio se ira desfasando. El gobierno podrá hacer ajuste deslizando
gradualmente el tipo de cambio ganando con ello tiempo hasta que el problema
vuelva a resurgir. Pero la corrección que se requiere es la que el gobierno no
hace, cuál es un cambio profundo en la macroeconomia del país. Y eso no está en
la agenda del gobierno.
- Según la literatura especializada, las crisis políticas
sugieren que, a mayor incertidumbre, no solo se produce una ralentización en las
actividades económicas, sino que, además, el potencial productivo pierde fuerza
por envejecimiento y desactualización tecnológica.
*Economista. Analista político.
