Para un votante estadounidense
medio, un observador casual de los discursos de campaña electoral, las ideas
sobre Latinoamérica de los dos candidatos a la presidencia del país, el
republicano Donald Trump y la demócrata Kamala Harris, se limitan a escuetos
clichés sobre inmigración, criminalidad, adversarios izquierdistas en Cuba y
Venezuela y México, como único socio comercial al que se da importancia.
Las complejidades de la región
vecina han quedado desdibujadas en esta campaña, pese a que el devenir
económico, de seguridad y democrático de Latinoamérica está en la raíz de un
tema central de esta campaña electoral: la inmigración.
Esta campaña pasará a la historia, entre otras cosas, porque Trump aprendió pronunciar -engolando las vocales- "Tren de Aragua", una banda criminal con orígenes en Venezuela que el expresidente ha mencionado en casi todos sus mítines con la intención de extender la idea de que los aislados crímenes de inmigrantes suponen una "invasión" que está provocando una "masacre".
Harris, que ha prometido reforzar
la seguridad en su frontera sur, no ha sido mucho más locuaz sobre sus planes o
ideas sobre Latinoamérica y se ha limitado a reconocer como positiva la
elección de Claudia Sheinbaum como primera presidenta de México, algo que
podría tener su reflejo en EE.UU. el martes si gana la demócrata.
La vicepresidenta no pudo contestar
con profundidad la semana pasada a una pregunta del presentador de Telemundo
Julio Vaqueiro sobre la reforma judicial en México, unos cambios de gran calado
que permiten la elección directa de jueces.
"No he estudiado estos
cambios, así que no puedo hablar sobre ellos", dijo la vicepresidenta
estadounidense.
Harris sí ha hablado sobre la
importancia de reconocer la victoria de la oposición al presidente Nicolás
Maduro en las pasadas elecciones presidenciales de julio en Venezuela y ha
pedido una transición pacífica.
Pese a la poca atención dedicada
por los dos candidatos presidenciales al caricaturizado "patio
trasero", Latinomérica aguarda expectante a la resolución de las
elecciones del martes.
México
Sheinbaum, quien asumió el poder el
pasado 1 de octubre, ha insistido en que tendrá "buena relación" con
quien gane los comicios estadounidenses, ya sea Trump o Harris.
"Independientemente de quien
gane la elección en Estados Unidos, que ya va a ser pronto, va a haber una
buena relación, estoy segura de ello, porque hay integración y, además, tanto
lo sabe la candidata del partido Demócrata como el candidato del partido
Republicano", expuso la mandataria recientemente.
No obstante, reconoció que las
recientes amenazas arancelarias por parte de Trump es uno de los factores que
han causado la reciente depreciación del peso mexicano, e insistió en que el
Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) "no está en
riesgo", aunque el republicano ha prometido renegociarlo.
Venezuela
En Venezuela, se espera que la
política de sanciones de Estados Unidos contra el país se mantenga gane quien
gane el martes.
A juzgar por el historial de Trump,
es de esperar que las restricciones financieras a Venezuela tenderán a
endurecerse con el eventual retorno al poder del republicano, el presidente que
más sanciones ha impuesto al país caribeño y que ha cuestionado los alivios
concedidos por la Administración de Joe Biden y Harris.
En el último cuatrienio se
redujeron cerca de la mitad el número de decisiones de Washington respecto a
Caracas, un alivio que no tiene garantías de estabilidad, especialmente luego
de las presidenciales del 28 de julio, en las que Maduro fue proclamado ganador
contra la opinión de Washington y buena parte de la comunidad internacional.
Cuba
Aunque sus autoridades han marcado
distancia con respecto a la elección estadounidense, Cuba se juega mucho el
próximo 5 de noviembre ya que, de ello podría desprenderse una nueva andanada
de sanciones o más medidas de alivio, según coincidieron expertos consultados
por EFE.
En lo algo en que coinciden los
expertos es que, pese a que el Gobierno cubano ha calificado a Biden como
"similar" a Trump por no levantar el grueso de las sanciones que
impuso su predecesor, a La Habana le podría ir significativamente peor en caso
de que el republicano vuelva a la Casa Blanca.
"Yo creo que las dos posibles
administraciones, Trump o Harris, tendrán potencialmente muy diferentes
políticas. Trump, sospecho, volverá a la política que tuvo en su primer
mandato: máxima presión, endurecer sanciones, tirar abajo las pocas cosas
positivas que hizo Biden y, de nuevo, darle control de la política sobre Cuba a
la comunidad cubana conservadora del sur de Florida", vaticina el
politólogo estadounidense William LeoGrande.
Agencia EFE / Tomado
de yahoo noticias en español.
