Por Carlos Torrealba Rangel*/ Opinión
- Noviembre es el mes donde
tradicionalmente las empresas consultoras, centros de investigación económica y
analistas económicos ofrecen sus pronósticos para 2025.
- Ayer estuve en las conferencias de los decanos de economía Ronald Balza (UCAB) y Luis Oliveros (UNIMET) y del economista Daniel Cadenas, socio de la consultora Oikos Research, a propósito de la Semana Aniversario de la Escuela de Economía de la Universidad Central de Venezuela. Días atrás estuve en una presentación del economista Asdrubal Oliveros, director de la consultora Ecoanalítica. También estuve en el foro "Perspectivas Económicas: Retos y Oportunidades para la Economía Venezolana", realizado en el marco del XXVIII Congreso de Actualidad Económica de la Escuela de Economía de la UCAB. Entre unos y otros no hay diferencias significativas, es decir, sin novedades importantes.
- Los temas recurrentes en los
analisis son: cambio de gobierno en Venezuela y en Estados Unidos y su impacto
en la economía; tipo de cambio y brecha cambiaría; producción petrolera;
sanciones económicas; repunte inflacionario; deuda externa; deterioro de los
servicios públicos; falta de créditos bancarios; esquema tributario agresivo;
poca diversificación económica....
- No obstante, la conclusión común
en los análisis y pronósticos es la plena coincidencia de que en el 2025 habrá
crecimiento económico con elevada inflación, aunque a un nivel menor en
comparación con 2024. Las estimaciones se mueven entre 2,5% y 4,5% de
crecimiento del PIB. Un crecimiento modesto a un ritmo débil dada las múltiples
restricciones a las cuales está sometida la economía venezolana
- No importa que la diferencia en
los pronósticos sea de 1, 2 o 3 puntos del PIB, la realidad es que no habrá
ningún cambio importante de la economía ni en la realidad socioeconómica del país,
porque el punto de partida es muy bajo tomando en cuenta la pérdida de más del
75% del PIB de los últimos 10 años.
- La mayoría de la población
seguirá sobreviviendo sin posibilidad de progreso alguno. En cambio, para un
segmento pequeño de la población, la situación es muy diferente, porque seguirá
inmersa en una burbuja de bienestar con un nivel de consumo muy superior al
promedio.
- La desigualdad económica en
Venezuela es una realidad incuestionable. La Encuesta Nacional de Condiciones
de Vida (ENCOVI) 2023, elaborada por UCAB, reseña, por ejemplo, que en cuanto a
ingresos promedio per cápita, la diferencia entre el grupo más pobre de la
sociedad venezolana y el más rico es de “70 veces”; esto es 7,9 dólares versus
552,2 dólares.
- El que crezca la economía no
significa que todo el mundo se beneficia igual. Unos sectores económicos les
van mejor que a otros. Hay sectores con buen desempeño, creciendo aunque sea
modestamente, como tecnología, telecomunicaciones, alimentos, medicinas y
servicios profesionales.
- Otros siguen severamente
deprimidos. El caso más emblemático es el sector de la construcción, cuya
parálisis es de gran magnitud: 98,4%, según datos de la Cámara Venezolana de la
Construcción.
- Otro sector con mal desempeño ha
sido el inmobiliario afectado por el bajo poder adquisitivo de la población y
la ausencia de crédito hipotecario.
- La situación de la manufactura es
de extrema gravedad, afectada por diversos factores que inciden negativamente en
su desempeño: baja demanda interna, altos impuestos, escasez de financiamiento,
competencia desleal por importaciones, deficiencias en servicios básicos,
comercio ilícito, entre otros.
- Con respecto a la distribución de
la actividad económica por regiones, la de mayor dinámica se concentra en la
región central y capital. Según Ecoanalítica, de un total de 10 capitales
evaluadas por esta firma consultora, Caracas concentra el 46 % de la actividad
económica nacional, seguida de Valencia y Maracaibo con apenas 10 % cada una.
No obstante, al salir de Caracas la precariedad global del país se percibe con
mayor intensidad, expresión del marcado deterioro que actualmente se vive,
particularmente en materia de los servicios públicos y de la infraestructura productiva
asociada a la manufacturera, a la agroindustria y a la agricultura.
- Esta es la realidad de Venezuela,
la cual no tendrá cambios sustantivos en el 2025 ni en los años inmediatamente
siguientes. Es con esa realidad y no con otra la que tendremos para trabajar,
para que el pais siga adelante. El barco de la economía seguirá a flote siempre
que ajustemos las velas, encontrando formas creativas y flexibles para
responder a los desafíos.
*Economista / Asesor Inmobiliario.
