Por Carlos Torrealba Rangel / Opinión
- Nicolás Maduro será juramentado
ante la Asamblea Nacional el día 10 de enero como Presidente de Venezuela, para
el periodo 2025-2031.
- Será un presidente ilegítimo
desde el punto de vista de la voluntad popular pero con reconocimiento formal
por dos poderes de Estado: TSJ y CNE.
- El poder en Venezuela será
ejercido con grandes dificultades económicas y sociales que harán muy difícil
la gobernabilidad del país. Para empezar, el gobierno no tendrá recursos
suficientes para atender las demandas sociales crecientes, lo cual será fuente
de inestabilidad.
- Para controlar al país en un contexto de crisis de gestión administrativa y de apoyo político de los ciudadanos a la autoridad "ilegítima", el gobierno girará más hacia el autoritarismo y al estrechamiento de los espacios democráticos que aún prevalece.
- La oposición política que no
juegue con las reglas del gobierno, por ejemplo, las que se están creando para
los próximos eventos electorales, será marginada y, de ser posible, reducida a
su mínima expresión, vía persecución, encarcelamiento, intimidación...
- Hacer política en este contexto,
que no sea complaciente y sumisa, implicará una gran dosis de imaginación,
visión estratégica y flexibilidad. La independencia de criterios supondrá un
alto riesgo y un juego poco seguro.
- La Ruta Electoral sigue siendo el
camino. Reconstruir la confianza en el voto es posible sólo si se explica para
qué votar, a sabiendas que puede ser desconocida la voluntad popular o que
luego se vacíe de competencias a las gobernaciones y alcaldías que no sean
afines al oficialismo bajo la figura de protectores. Votar debe tener otro
sentido, no solo acumular fuerzas.
- Por un largo tiempo no veo a la
oposición unida alrededor de un objetivo común y de una dirección colectiva.
Las fuerzas seguirán fragmentadas, enfrentándose entre si y con muy pocas
posibilidades de entendimiento. Estamos lejos de la reconstrucción de los
partidos y de los liderazgos.
- Por ahora, el juego le es
favorable al gobierno y a la instauración de un gobierno ilegítimo y cada vez
más autoritario. Al país no le irá bien y a los venezolanos mucho menos.
Vendrán tiempos muy duros.
- Frente a esta situación, las
fuerzas que luchan por el cambio deberán descubrir Qué Hacer para avanzar, de
manera que en Venezuela se pueda abrir un camino que conduzcan a una transición
negociada hacia la democracia.
*Economista. Analista político.
