Francisco Carrión@fcarrionmolina
Tenían a casi todos en contra y vencieron, incluida a la
maquinaria burocrática de Bruselas y las presiones ejercidas por Marruecos o
Estados miembros como Francia o España. Las sentencias
del Tribunal de Justicia de la Unión Europea obligan a los
Veintisiete a pasar página tras declarar nulos los acuerdos comerciales
suscritos entre la UE y Marruecos en materia de pesca y productos agrícolas. La
principal incógnita ahora es dilucidar las opciones que se abren tras el
varapalo judicial contra la Comisión Europea y el Consejo.
“Estamos estudiando todavía al
detalle las decisiones, las estamos comparando con las antiguas,
volviendo también a los escritos que se han enviado de nuestra parte y de
las otras partes para llegar a las conclusiones pertinentes”, explica a El
Independiente Oubi Bachir, delegado del Frente Polisario en Ginebra y
uno de los principales arquitectos de la batalla judicial ahora completada.
“Ahora las cosas están muy claras: tanto la Unión Europea como las
empresas europeas se tienen que retirar del territorio del Sáhara Occidental.
La UE debería tener la valentía de sentarse con el Frente Polisario para
negociar, como lo hicieron en su día con la Organización para la
Liberación de Palestina”, desliza el diplomático.
El análisis de la sentencia
El acuerdo de pesca expiró en julio del pasado año y,
pese a las declaraciones favorables de ministros como el español Luis
Planas, no fue prorrogado. En lo relativo al de productos agrícolas, la corte
introduce doce meses de período de prórroga. Desde el Polisario insisten en que
existen fórmulas para negociar con la UE a pesar del hecho de que el 80% del
territorio de la ex colonia española se halla ocupado ilegalmente por Marruecos
así como sus aguas. “Hay que buscarlas en un proceso de negociación. La primera
condición es la voluntad política por parte de la Comisión de hablar con el
Polisario y hallar fórmulas que sean beneficiosas tanto para Europa como para
el pueblo del Sáhara Occidental”, comenta Oubi. “Nos duele mucho que muchísimos
pescadores españoles con familias detrás estén sufriendo. Como Polisario,
realmente nos gustaría encontrar una fórmula para facilitar la vida tanto de
los pescadores como sus familias y al mismo tiempo de nuestra población bajo
ocupación que vive en una situación de pobreza y exclusión social”, agrega.
Nos gustaría encontrar una fórmula
para facilitar la vida tanto de los pescadores como sus familias y al mismo
tiempo de nuestra población bajo ocupación
Para expertos en Derecho
Internacional como Alejandro
del Valle, la sentencia deja pocas dudas. “Tiene una acogida impresionante
del derecho internacional. Pocas veces lo ha hecho así el Tribunal de Justicia
de la Unión Europea, con los principios básicos y normas. Hay que recordar que
la sentencia es un acto jurídico obligatorio y con primacía sobre el derecho de
los Estados miembros. Por lo tanto, la interpretación que se hace de este tema
es obligatoria para todos los estados en el ámbito del Tratado de la Unión
Europea. Es un punto de referencia impresionante para el futuro, para todas las
actuaciones jurídicas que podrían deducirse y que obligan a los Estados, no
solo jurídicas, sino que atan también, políticamente, a los estados en su
futura relación jurídica con Marruecos. Entonces, es mucho más importante de lo
que se piensa, porque ya resuelven definitivamente en casación y tienen un
contenido muy claro, explícito, sobre la condición de territorio separado, el
principio de soberanía permanente de los pueblos, el derecho del pueblo a tener
a sus recursos naturales, la necesidad de contar con el consentimiento del
pueblo, la diferencia pueblo-población...”, detalla Del Valle, catedrático de
Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de
Cádiz.
Reclamaciones a empresas y la UE
Una base sobre la que construir
posibles reclamaciones. “En relación a medidas concretas, depende de una
estrategia. No se puede atacar en todos los frentes con base en la sentencia,
pero sí es verdad que se puede pedir responsabilidades o el fin de determinadas
actuaciones comerciales a cadenas de supermercados, aparte de a los
Estados mismos o a determinadas empresas. Lo que sí es cierto es que España
está obligada a no tomar medidas que vayan en contra explícita o,
implícitamente, del contenido de la sentencia”, recalca Del Valle.
Desde hace una semana la UE, los
Estados miembro y Marruecos como los actores concernidos por las sentencias han
tratado de mantener a resguardo sus relaciones. Al otro lado del Estrecho,
algunos partidos han desempolvado el término “lawfare” para tratar de socavar
la credibilidad del tribunal. Su ministro de Exteriores Naser Burita tildó las
resoluciones de "un golpe de espada en el agua" y sin efectos en la
ONU. En Bruselas, funcionarios del Servicio Exterior subrayaron la relación histórica
con Marruecos. En Francia, Exteriores reafirmó “su compromiso inquebrantable
con la asociación excepcional que le une a Marruecos y reitera su voluntad de
seguir profundizándola”. “La relación entre la Unión Europea y Marruecos tiene,
en este sentido, un carácter estratégico, y Francia seguirá trabajando con sus
socios europeos para reforzar sus intercambios, en particular económicos, y
preservar lo logrado gracias a la asociación, dentro del respeto del derecho
internacional”, arguyó.
Tentación de firmar un nuevo
acuerdo
Las sentencias introducen el
término del “consentimiento implícito”. “Entiende que el consentimiento del
pueblo saharaui puede otorgarse de manera implícita si se cumplen tres
requisitos que igualmente inventa: 1) que no cree obligaciones para dicho
pueblo, 2) que prevea una ventaja precisa, concreta, sustancial y verificable
de la explotación de los recursos naturales para ese pueblo, y 3) que prevea
también un mecanismo de control que permita verificar que esa ventaja es real”,
detalla Juan Soroeta, profesor de Derecho Internacional Público de la
Universidad del País Vasco (UPV/EHU). A su juicio, “la Comisión y el Consejo
van a tratar de hacer un nuevo acuerdo y lograr ese consentimiento implícito,
que va a ser imposible de conseguir, porque, entre otras cosas, tendría que
incluir a los saharauis de los campamentos”. Este escenario, el de la firma de
un nuevo acuerdo, llevaría -pronostica Soroeta- a “un nuevo recurso y a que se
alargue otra vez el asunto”. “Sería la forma de nunca acabar”.
La Comisión y el Consejo van a
tratar de hacer un nuevo acuerdo y lograr ese consentimiento implícito, que va
a ser imposible de conseguir
En esta coyuntura, advierte su
representante, el Polisario regresará a los tribunales. “Si la Comisión,
empujada por Francia y otros países, se empeña en esta deriva no nos
sorprendería, pero será un desprecio a la justicia y encontrará enfrente al
Polisario, con un acceso a la justicia europea ya garantizado”. “Un nuevo
acuerdo de estas características no ayuda a la solución política del conflicto
ni a la imagen de la Unión Europea”, aduce.
Aviso para quienes busquen invertir
en los territorios ocupados
Más allá del posible intento de
forzar un nuevo acuerdo, Soroeta subraya que el primer escenario “es reclamar
indemnizaciones por los años que la UE lleva explotando ilegalmente los
recursos naturales de los saharauis”. “Los acuerdos son nulos desde que se
firmaron, conforme al derecho internacional, por lo que hay unos cuantos años
en los que se puede reclamar. Es un tema que tienen que estudiar a fondo los
abogados franceses, porque según como lo planteas, te cierras la puerta por
hacerlo mal. Hay que estudiar bien qué tipo de recursos”, agrega.
Las resoluciones propinan un golpe
al modelo que ha diseñado Marruecos en la explotación de los recursos del
Sáhara en un momento en el que trata de atraer nuevas inversiones extranjeras a
los territorios ocupados mientras margina a la población autóctona. “La
economía de la ocupación ahora se ve seriamente afectada, porque Marruecos ha
llegado a financiar la ocupación gracias a los acuerdos económicos; a promover
toda su colonización demográfica del territorio e incentivar a los colonos para
que se instalen allí, sobre todo a lo largo de la costa, gracias a los
acuerdos. Esto ahora ya no existe, ya no está. Es un golpe duro para la
ocupación, pero también para los países europeos, sobre todo Francia y España,
que han estado promoviendo la causa de Marruecos dentro del contexto europeo”,
comenta Bachir.
“La economía de la ocupación ahora
se ve seriamente afectada, porque Marruecos ha llegado a financiar la ocupación
gracias a los acuerdos económicos
Precisamente, Del Valle recalca que
las sentencias limitan el margen de actuación de quienes busquen invertir en
los territorios ocupados. “Si un tribunal internacional te está diciendo que el
territorio del Sáhara Occidental es distinto ya definitivamente del reino de
Marruecos, no puedes negociar ni acordar con él determinadas cuestiones
relativas a espacios, explotación de recursos o jurisdicción marítima o
jurisdicción aérea. Esto limita mucho a los estados de cara al futuro, aparte
de las estrategias que los equipos de abogados de la RASD puedan emprender en
una u otra dirección, como atacar la explotación de recursos o empresas de
Estados miembro de la UE que colaboren en la explotación de recursos”, explica.
Impulso al proceso político
Otra posibilidad es que las
sentencias permitan avanzar en una resolución negociada del conflicto, camino
del medio siglo y con años de parálisis en el proceso político que debe
liderar la ONU. Que el escenario de reclamaciones millonarios fuerce a los
actores en liza a la mesa de negociaciones. “Marruecos se ha embarcado junto a
sus aliados en el intento de cambiar la naturaleza tanto del conflicto como el
territorio. La corte dice ahora que Marruecos no tiene soberanía sobre el
Sahara occidental, puesto que Marruecos y el Sahara occidental son dos
territorios distintos y separados y también reafirma el derecho a la
autodeterminación del pueblo saharaui como un derecho inalienable y que se
tiene que aplicar para resolver un conflicto de esta naturaleza”, apunta
Bachir.
Para este diplomático que durante
años fue el rostro de la República Árabe Saharaui Democrática, las sentencias
del Tribunal de la Justicia de la Unión Europea ofrecen un triunfo repleto de
simbolismo. “Que un pequeño pueblo y un pequeño movimiento de liberación
nacional, con un gabinete de abogados muy pequeño y recursos limitados, haya
ganado realmente la batalla a toda la UE, con la Comisión, que es un aparato
gigantesco, el Consejo, siete países que han intervenido en favor de Marruecos,
y luego toda la maquinaria de Marruecos a través de sus instrumentos de
sindicatos de agricultura y de pesca. Todo esto realmente restaura un poco la
confianza en lo que es la justicia y y de que a través de la vía legal se puede
conseguir algo. Creo que este mensaje es muy importante en nuestros tiempos”,
concluye.
Tomado de El Independiente / España. Ilustración: Gonzalo
Vaquerín.
