Entre Todos D.
El jefe de la llamada Segunda
Marquetalia, en una grabación ofrece una prueba de vida después del atentado
que sufrió, y respalda las políticas del presidente de Colombia.
Se le dio por muerto y sepultado. Después se pensó que había perdido un ojo, un brazo y la movilidad de la parte derecha del cuerpo. Nadie sabía con certeza qué había sido de Iván Márquez, el líder guerrillero, después de un brutal atentado que sufrió en un campamento en mitad de la selva, en julio de 2022. La DEA ofrecía por su cabeza una recompensa de 10 millones de dólares. Un año después se contó que había muerto y que su cadáver iba camino a su pueblo, donde le esperaba un enterrador con un pico y una pala. La gente que lo tiene por un terrorista y no por un luchador de izquierdas celebró que le hubiera llegado su hora, pero se apresuraron. Días después, la Segunda Marquetalia, la disidencia de las extintas FARC de la que es líder, aseguró que estaba vivo, que había resucitado como Lázaro. La figura de Márquez regresaba a un no lugar, a la bruma. Ese misterio ha seguido vivo hasta hoy, en la que Márquez ha reaparecido en un vídeo grabado en el que ofrece su respaldo a la Asamblea Constituyente que propone el presidente Gustavo Petro y que tanto ha crispado a la sociedad colombiana.
“Defendemos el derecho del pueblo
llano a la salud, al empleo y a la vivienda. No más privatización de los
servicios públicos, convertidos hoy en vil negocio de empresas nacionales y
extranjeras. Vamos a rescatar la majestuosidad del constituyente primario, que
es el pueblo. Él es la legítima autoridad. Su voluntad debe ser acatada por
todas las instituciones del Estado. Jamás debe olvidarse que el soberano es el
pueblo, y los derechos del pueblo prevalecen sobre la ambición de riquezas de
las oligarquías y las transnacionales”, dice Márquez en el vídeo al que ha
tenido acceso en exclusiva EL PAÍS, que dura 16 minutos y se superpone con
imágenes de Petro, Simón Bolívar y Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo,
fundador de las FARC.
Se omite, conscientemente, a
Timochenko, el último comandante de la guerrilla, el que llegó a un
acuerdo con el presidente Juan Manuel Santos en 2016 y que supuso la
desmovilización de 13.000 combatientes. Márquez, que llegó a ser nada más y
nada menos que negociador jefe en ese proceso que se desarrolló en La Habana,
renegó de lo acordado y volvió a las armas. Timochenko, para él, no es más que
un traidor. Márquez ni siquiera tomó posesión como senador. En lugar de eso, se
echó al monte y anunció en un vídeo que intentaría asaltar el poder a través de
los fusiles, como siempre habían imaginado las FARC. Cuando Petro fue nombrado
presidente, dijo que iniciaría una serie de procesos simultáneos con todos los
grupos armados del país —algo conocido como la Paz Total—, pero que la Segunda
Marquetalia, la de Márquez, no podía acogerse a esos beneficios porque eran
desertores del anterior proceso. La salida negociada estaba vetada para
Márquez.
Sin embargo, con el paso del
tiempo, el Gobierno ha decidido incluir a esta guerrilla en las conversaciones
de paz. Y, a la vista del mensaje que ha ofrecido Iván Márquez, la sintonía con
Petro es absoluta. En graves problemas la negociación con el ELN —la última
guerrilla pura de América Latina—, Petro intenta salvar la Paz Total con este
pacto que públicamente también tiene mucho impacto.
Márquez ha hecho una defensa cerrada de Petro:
le apoya en las reformas, sobre todo en la de la Salud, en la idea de
implementar una Asamblea Constituyente, en la lucha contra el cambio climático
y en casi todos los asuntos en los que anda embarcado el presidente, que no son
pocos. En el vídeo, Márquez aparece algo dubitativo: lee a su izquierda el
discurso y a veces tiene problemas de dicción. Lleva un tinte caoba y se le
aprecian secuelas del atentado en el rostro y uno de los ojos.
La transmisión del vídeo se llevó a
cabo en un pequeño coliseo de Puerto Carreño, la capital del departamento de
Vichada, durante el Foro Binacional de Paz, un evento organizado por la
Asamblea Departamental. que comían empanadas y jugos repartidos por el staff
del evento
Con información publicada por El
PAÍS América / Colombia.
