Entrevista con Mohamed Zrug, ex Embajador saharaui
para América Latina y el Caribe y actual Embajador en misión en países del
Caribe.
Por Héctor Santorum
Su misión actual está enfocada en
un importante grupo de países del Caribe. Durante la entrevista, Zrug comparte
su visión sobre la importancia estratégica de estos países para la causa
saharaui, los logros diplomáticos alcanzados y los desafíos futuros en su lucha
por la independencia de la República Árabe Saharaui Democrática.
¿Cuál es la razón de que haya
dejado de ser Ministro Embajador en América Latina y ahora sea Embajador en
misión en países del Caribe? ¿Quién ocupa ahora el puesto de Ministro Embajador
en América Latina y el Caribe?
¿Ministro? Nunca fui ministro de
nada ni pretendo serlo. Sobre la responsabilidad hacia el Caribe, es la misma
que vengo ejerciendo desde mayo de 2022. La única novedad es que mi
organización quiere que nos dediquemos con más exclusividad si cabe, hacia
dicha importante región, que ciertamente siempre lo ha sido para nuestro
gobierno.
En América Latina ya tenemos una red de embajadas y representaciones diplomáticas bien diseminadas. Que les dimos un incontestable impulso en 2023, al elevar nuestras relaciones bilaterales con un gigante político, económico y aliado, como México, acreditando un embajador plenipotenciario, como jefe de nuestra misión en dicho país después de 31 años; al abrir embajadas y acreditar embajadores en tres países andinos como Colombia, Bolivia y Perú y reactivado, nuestra representación para Chile, sumado a una decena de convenios suscritos en ámbitos estratégicos con Venezuela que esperamos, darán un salto cualitativo en nuestra relaciones bilaterales que datan desde 1983.
Eso está allí, inapelable. Si ha
habido otras razones añadidas, eso atañe a cuestiones de política soberana e
interna del Polisario. Porque entenderá, que a diferencia de la libertad que
pueden tener el resto de nuestros compatriotas, quienes aún, ostentamos algún
tipo de responsabilidad por insignificante que sea, nos prevalece siempre, el
principio de la lealtad institucional y eso ni se trivializa ni se
instrumentaliza por nadie, con fines distintos a la tarea que se encomienda.
Mientras se ostenta alguna función de tipo orgánico, ese es el principio, parte
indisoluble del contrato que tiene cualquiera de nuestros militantes, que
ostente funciones de responsabilidad, con nuestra organización.
En todo caso, el trabajo hacia el
Caribe, es una tarea más, importantísima desde luego, para nuestra política
exterior y le agradezco a mi gobierno la confianza que sigue depositando en mí
para el desempeño de cualquier misión, que estime oportuna, que han sido varias
y de distinta naturaleza.
Al final es lo mínimo que se pide
de nosotros mientras nuestra nación continúa siendo subyugada: disposición,
desempeño y resultados y en eso debemos centrarnos porque es exactamente lo que
incomoda a nuestro enemigo y a sus correas de transmisión.
¿Cómo evalúa usted el programa de
intercambio educativo en Cuba para los saharauis, considerando la falta de
oportunidades laborales en los campamentos de refugiados?
Sobre el programa educativo y de
formación en Cuba solo podría decirle, que es una de las más bellas y nobles
expresiones, no solo de solidaridad, por parte cuba, sino de oportunidad, que
nuestro país haya ofrecido jamás, para la formación de sus generaciones.
Ahora, usted me habla de
“oportunidades laborales”. Eso ya tiene otras connotaciones. Porque ni antes ni
ahora, fue concebido para eso, o al menos no solo para eso, sino para capacitar
recursos humanos de un joven país para hacer frente a su futuro como Estado.
Más bien se trató de parte nuestra,
en dar iguales oportunidades de formación – al menos es así mientras estudié
allí durante trece años- y de parte de cuba, de un gesto de solidaridad
incondicional, respondiendo siempre a las necesidades concretas y de cada
periodo histórico, que desde la República Saharaui se venía planteando a ese hermano
país.
¿Cuántos médicos ha formado el
Frente Polisario y se han formado bajo las becas del Frente Polisario con otros
países? De esos médicos, ¿cuántos prestan servicio al pueblo saharaui en los
campamentos?
En relación a los médicos que se
han formado, no tengo la cifra que usted procura. Pero me atrevería de decirle,
sin miedo a equivocarme, que los suficientes, como para hacer de la República
Saharaui el país de su región de mayor cantidad per cápita, de médicos y de
otros profesionales de la salud. Eso es un orgullo, pero también es un
compromiso para el Estado y para los mismos beneficiarios de dicha formación.
Para sistematizar mejor dicho
proyecto, no solo en términos de igualdad de oportunidades, sino también de
preparación previa etc. Ha venido respondiendo la creación del Instituto
Secundario y Preuniversitario Simón Bolívar creado en 2011, del cual acaba de
graduarse la octava promoción de 22 estudiantes. Un proyecto trinacional
saharaui, cubano y venezolano de enseñanza, impulsado por los líderes Fidel
Castro, Hugo Chávez y Mohamed Abdelaziz, que ahora mismo, es modelo de nuestro
sistema educativo y símbolo de solidaridad entre las tres naciones, que suma, a
los distintos convenios que en materia educativa venimos renovando y
actualizando con los gobiernos de dichos países.
Habría que indagar con los
respectivos ministerios sobre su pregunta de, cuantos prestan servicios ahora
mismo en los campamentos, porque me imagino que usted se refiere al impacto de
la emigración en dicho colectivo y que eso podría efectivamente, afectar la
respuesta a los servicios esenciales, básicos y de salud a la población.
Déjame señalarle que eso también es
responsabilidad personal, de quienes hayan podido elegir ese camino, legítimo,
pero de una carga al menos moral, importante. Es lo que pienso. Ahora, eso no
quita también la responsabilidad indeclinable del gobierno, en regular en
mejores condiciones, siempre en beneficio del ciudadano, ese sector. Incluidos
los años de servicio obligatorio que hay que prestar a la sociedad por parte de
los profesionales de la salud, previa la adquisición de los certificados de
estudios o, de los mismos servicios, de titularidad distinta, como pueden ser
las clínicas, farmacias etc. Hablo de regular.
Porque si coincidimos en que la salud
es, asunto de seguridad de la sociedad, de seguridad del país, como podría ser
la seguridad alimentaria y la de su propia integridad territorial, ningún
Estado del mundo y más el nuestro, de características altamente
extraordinarias, puede renunciar a su derecho y capacidad de regular, siempre
en el más alto interés de su ciudadanía, un dominio de tanta sensibilidad como
es el sistema salud, en su integralidad.
Los profesionales son un eslabón
importantísimo, quizá el que más, pero también medios, condiciones etc. No
siempre es fácil, dado el impacto agresivo, que provoca el fenómeno migratorio
en las sociedades del sur. No somos una excepción. Pero hacia eso, se han dado
importantes pasos, insuficientes quizá, pero su debate ya está instalado y las
soluciones son inaplazables.
Estamos hablando de la variable
humana, del profesional digamos y de su responsabilidad o compromiso en todo
ello. Porque el sistema de salud saharaui en general, también gracias a la
solidaridad internacional de otros agentes de salud, ha dado pasos
importantísimos que no desmerecen ningún reconocimiento.
Podría enumerarle muchos, me
bastaría citarle por ejemplo nuestro plan de asistencia al colectivo de persona
diabéticas, o a quienes sufren de hipertensión. Del importantísimo sistema de
vacunación; de atención a mujeres embarazadas, lactantes etc. De las
infraestructuras locales o de base, de salud. De la digitalización, del centro
nacional de producción de alimentos etc.
Todo eso en medio de condiciones
extraordinarias y de precariedad nutricional, de insuficiencia alimentaria por
todos conocida. Como cualquier sistema nacional de salud que se aprecie, creo
que todos los países, tuvieron en la respuesta a la pandemia del COVID 19 su
prueba casi, de bautizo. No creo que nuestro gobierno, no haya estado a la
altura de aquel desafío global, insisto, aún y nuestras condiciones bien
particulares.
He estado en muchísimos países y me
intereso muchísimo por conocer sus experiencias, también ante posibilidades de
colaboración, déjame decirle que al tiempo que he admirado avances en algunos
lugares, me he sentido muy orgulloso de los progresos que hemos dado como país,
en la atención socio sanitaria y de salud a nuestra población.
¿Cuáles son los planes para
asegurarse de que el programa de intercambio educativo en Cuba tenga un impacto
significativo en los campamentos de refugiados y contribuya de manera efectiva
a mejorar sus condiciones?
Cuba continúa contribuyendo
significativamente al desarrollo del pueblo saharaui. En la salud por supuesto,
pero en muchos otros dominios. Por ejemplo, en su momento, también contribuyó
significativamente en la formación de técnicos medios y superiores altamente cualificados.
Que es verdaderamente el segmento
de profesionales, que hace un país; que le permita, funcionar en el día a día:
los técnicos. Otros países amigos han aportado. Y a propósito de ello, si yo
fuera un joven de 17 o 18 años y que no pudiera concluir mis estudios por el
motivo que fuera, optaría por ese tipo de formación. No solo porque es a lo que
un país recurre inmediatamente ante cualquier necesidad sino, que es ahora
mismo una salida laboral, de empleo por excelencia, de mayores probabilidades incluso,
que las profesiones, digamos universitarias.
Necesitamos más, un técnico en
electricidad, en mecánica, un técnico en radiología, de obra civil, de
metalurgia, de informática, de matronas, de técnicos en laboratorio,
administrativo, perito etc. que, de otras disciplinas. Con la ventaja que
requieren, de menos tiempo lectivo para la incorporación al mundo laboral.
Por eso tenemos dos escuelas
nacionales de enfermería e intentado desarrollar nuestro sistema de formación
profesional. A todo ello, Cuba solo nos merece agradecimiento, respeto y
admiración, también por su ejemplo para un mundo más justo y solidario.
¿Cuál es la situación actual de la
RASD en el Caribe? ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan y cuáles
son los objetivos de la diplomacia saharaui que pueda compartir?
¿Cuál es la evolución de la ayuda
humanitaria proporcionada por los países de América Latina y el Caribe a la
República Árabe Saharaui Democrática (RASD)? ¿Y cuál es el monto total de esta
ayuda, expresada en millones de euros? Además, ¿qué misiones específicas se
están llevando a cabo en los campamentos de refugiados?
Los objetivos de nuestra diplomacia
y de la acción exterior en general, son los enunciados en el Programa de Acción
Nacional de nuestros congresos del Frente Polisario y los que, hemos
establecidos por región, muchos más concretos, o inmediatos, en la conferencia
nacional de exteriores celebrada del 6 al 9 de enero de este año.
Prevé acciones en el plano
institucional: bilateral o multilateral, dirigidas a ampliar y consolidar la
presencia de la RASD. Las de solidaridad: de expresiones de organizaciones,
instituciones y de movimientos sociales y, las propias de sensibilización.
Sumado a todo eso, es parte
importante desde hace años, contrarrestar, el fuerte lobby de intoxicación,
extorsión, intimidación y soborno marroquí, que, en el caso de la región del
Caribe, es extremadamente virulento a la vez que escandaloso. Como lo fue, en
el tan democrático, bien pagado y soberano parlamento europeo.
Más que ayuda humanitaria que,
hasta donde yo sepa no hay ahora mismo y evidentemente por razones obvias -si
la hubo en algún momento determinado por parte de los gobiernos Cuba o de
Brasil como donantes de algún alimento específico entre el 2012 y 2014- lo que
procuramos, en relación a ese tema en especial, son tres líneas.
Primero, los acuerdos bilaterales
entre gobiernos. Segundo, la sensibilización de gobiernos, sobre la situación
humanitaria del pueblo saharaui, gobiernos que la vez, presionan, para que
agencias internacionales de asistencia, asumen su responsabilidad, mantengan
sus ayudas y mejoren sus dotaciones, cada vez más precarias y permeable al
lobby marroquí y, por último, generar espacios de cooperación multisectorial
sur-sur, en beneficio tanto de la RASD, como de terceros países en la región y
con África.
¿Podría informar si ha habido
cambios en el enfoque diplomático en la región desde el inicio de la guerra en
la RASD? ¿Se han desarrollado programas de formación de militares en países del
Caribe?
Nuestra agenda de relaciones con el
conjunto de los países hermanos, es una agenda de paz y justicia. Nuestra
primera demanda es política, de solidaridad con nuestra lucha; de colaboración
y cooperación entre pueblos y naciones hermanas. El apoyo político para el fin
del colonialismo en el Sahara Occidental, el reconocimiento al Estado de los
saharauis y el apoyo a su desarrollo humano, social y cultural es la mejor y
más significativa aportación de dichos países, a nuestra capacidad de
resistencia y, por tanto, de defensa de nuestro territorio.
¿Cuáles son los logros que
destacaría de su gestión desde el inicio de su mandato como embajador en misión
para el Caribe?
La diplomacia es una labor ardua,
en la cual el logro más importante, es primero mantener la capacidad de
interlocución, de diálogo, de trasmisión e intercambio de puntos de vista, no
siempre ni necesariamente coincidentes, pero de diálogo franco y sincero y, de
construcción de confianza. Sus requisitos son la regularidad, la
sistematicidad, la fiabilidad y la discreción.
¿Cuál es su visión sobre el papel
de la juventud saharaui en la lucha por la independencia y cómo están siendo
involucrados en las decisiones políticas y diplomáticas del Frente Polisario?
Somos una sociedad joven, de
muchísimo interés en participar y en tomar parte de los procesos políticos,
especialmente los de decisión. Luego, dado el carácter de movimiento popular,
el Frente Polisario, ejerce constante interacción con sus miembros y con sus
bases, en lo que concierne a los asuntos de interés de la nación, que se van
perfeccionando de forma permanente.
Durante los últimos dos congresos
de la Organización se tomaron decisiones importantes relacionadas a este tema
que usted pregunta en concreto. En el penúltimo, hubo una resolución específica,
sobre la participación juvenil y en el último, dicha resolución se transformó
en cambios estatutarios que, al limitar la permanencia continuada por periodos
en la dirección política, su objetivo es facilitar la incorporación de nuevos
miembros y, por tanto, de renovación del máximo órgano de dirección.
Ya hubo desde mucho antes una
discriminación positiva similar, que continúa, en relación a la participación
de las mujeres en los órganos de decisión. Hoy tenemos muchas más mujeres tanto
en el gobierno como en la dirección política y muchísimos más, de jóvenes que
años atrás.
Solo hay que fijarse en la lista y
las edades de los miembros electos del Secretariado Nacional y de los
posteriormente designados, como miembros del gobierno, para llegar a la conclusión
que el cambio ha sido consistente e importante.
Lo mismo sucede en el servicio
exterior, donde la participación de jóvenes, es gradualmente importante en
destinos niveles del servicio exterior del Polisario y de la RASD.
Luego, no es verdad; que la
juventud no está en los órganos de decisión política, civil, militar, de
política exterior. Otra cosa distinta es la percepción, o incluso la
evaluación, que pudiera tener la militancia de la valía o no, de la juventud
que se incorpora. Pero la participación es real y significativa.
Nos tendría que comportar lo
anterior, que siendo un movimiento de liberación, nacional, de base popular,
tener que apartar a nuestros militantes, de mayor edad o históricos, cuando
además han sido electos democráticamente, simplemente para dar la impresión,
que pudiera agradar a ciertas partes o interesados?. No. Creo que eso es un
cinismo, una temeridad y una irresponsabilidad.
Por otra parte, fíjese, que pienso
que nunca hemos estado en un momento político e histórico, donde cohabitan, a
la vez, en los máximos órganos políticos y ejecutivos, tantas generaciones del
Frente Polisario. Nunca.
Usted ahora, puede encontrar en la
máxima dirección política y del consejo de ministros, a miembros fundadores, a
beneficiarios de las primeras escuelas de enseñanza que fundamos a finales de
los 70, a nacidos en la década de los años 80 e incluso, a principios de los
90. La enorme oportunidad que se nos ofrece, en términos de complementariedad
intergeneracional, es enorme. De comunicación y de trasmisión de acervo
político cultural.
Por primera vez, las edades de los
miembros de la dirección política del Polisario y del Gobierno de la RASD se
asemejan mucho más a la edad de nuestro movimiento de liberación, que acaba de
cumplir 51 años de existencia.
La pregunta que corresponde es, qué
vamos hacer con todo eso. Es decir, de cómo seremos capaces de mantener dicha
tendencia, mejorarla y convertirla en elemento de transformación, positiva y no
de conflictividad.
Desde luego, que dicha decisión, de
rejuvenecer el movimiento, no ha sido un resultado del azar, sino, producto de
una decisión política bien madurada que expresa una voluntad concreta.
La sociedad saharaui en eso ha sido
muy sabia siempre, cada vez que se le ha convocado, a una de las tantas citas
electorales que ejercemos o, a un proceso de reflexión en torno a ese tema. No
será la falta de participación juvenil, la que amenace nuestra calidad
democrática, sino más bien, de cómo los jóvenes sean conscientes de todo lo que
implica el momento histórico que les ha tocado vivir y de otros factores. Por
ejemplo, en ser sostén y fortaleza de las instituciones del Estado, que incluye
la supremacía de las leyes que todos asumimos como nuestras, ante quienes
intentan socavar las instituciones y los poderes del Estado y, de seguir
dotándonos de las herramientas ideológicas y de organización que requiere el
momento histórico de nuestra lucha.
¿Cómo describiría usted la relación
actual entre el Frente Polisario y otros grupos o movimientos políticos en la
región del Caribe?
El Frente Polisario y la RASD
tenemos relaciones históricas con muchos gobiernos, partidos y movimientos
sociales y políticos en el Caribe, que estamos llamados siempre a mantener y a
desarrollar. Dichas formaciones no han sido ajenas tampoco a las
transformaciones políticas, nacionales y regionales, que han vivido.
Tras muchos años de lucha en contra
del colonialismo, algunas, llevan relativamente pocos años como fuerzas
políticas de Estados independientes y, por tanto, en la lógica no solo de la
alternancia democrática en el poder, sino también de sacar a sus países del
lastre que ha supuesto el saldo de subdesarrollo, producto de la larga noche
colonial, de la esclavitud y de la negación permanente a la no reparación por
parte de las potencias europeas.
Países además amenazados, más que
nadie, por los efectos del cambio climático global, en su condición de países
pequeños; con un desafío permanente en ganar mayores espacios de soberanía
nacional, manteniendo sus compromisos y postulados, de unidad, en torno a los
principales postulados y causas latinoamericanistas, caribeños, panafricanistas
y anticolonialistas.
Trabajamos a todos esos niveles
para que dichas relaciones sean óptimas y coherentes con los principios y de
mutuo beneficio; inmunizadas, ante la agresiva e indecente intromisión
interesada del dinero mal habido marroquí y su lobby de extorsión, que recorre
todos los continentes e instituciones internacionales, con el único propósito
de desprestigiar la lucha del pueblo saharaui y del Frente Polisario.
¿Cómo ha evolucionado el apoyo
social a la causa saharaui en los países del Caribe a lo largo del tiempo?
Además, ¿qué iniciativas específicas se están llevando a cabo para mejorar la
comunicación y aumentar el conocimiento sobre la causa saharaui en estos
países?
Como le comenté, hay relaciones
históricas entre los distintos integrantes de los países libres y soberanos del
Caribe con la RASD.
Sobre esa libertad y soberanía, que
se ancla en una historia común de lucha anticolonial, de compartir desafíos
futuros, comunes de países pequeños, de raíces africanistas, la que nos sigue
convocando para seguir fortaleciendo las relaciones de amistad y de hermandad.
¿Cuál es su perspectiva sobre el
papel de los medios de comunicación en la difusión de la causa saharaui en el
Caribe? ¿Cómo pueden mejorarse las estrategias de comunicación para amplificar
la conciencia y el apoyo internacional?
En efecto, se ha coincidido siempre
en que ésta, es una causa silenciada. En la medida en que las mayores
plataformas de desinformación, han perdido la exclusividad comunicativa e
informativa, como consecuencia de la democratización y accesibilidad a nuevos
medios y métodos de comunicación y el impacto que en ello han ganado, en
términos de poder, las redes sociales y otras plataformas, nuestra causa nadie
la puede silenciar.
También somos conscientes que ello
es una herramienta, de doble filo. Pero hoy, cada saharaui y prosaharaui tiene
la posibilidad y la obligación, moral, de difundir por todos los medios nuestra
causa, nuestro relato y nuestra visión de las cosas y, hacer frente, desde el
argumento, el contra argumento y la generación de contenidos bien articulados,
a la feroz campaña de desintoxicación, que de forma diaria se nos sirve para su
consumo.
Quizá de cómo se ha comportado
tanto la ciudadanía, organizada o no, en torno a otras situaciones de
injusticia y de cómo se han desempeñado los poderes públicos a nivel mundial,
con sus medios pagados, en los últimos conflictos internacionales, es muestra
de lo que nos espera por hacer.
Tenemos mucho por aprender todavía,
de experiencias exitosas en ese sentido, tanto a nivel institucional como de la
ciudadanía, consciente y movilizada. Pero lo más importante, es que tomemos plena
conciencia que la nuestra, es una batalla y a la vez oportunidad, de vida o
muerte.
Si no han podido eliminarnos por la
fuerza, debido únicamente a nuestro arrojo y valentía, no permitamos, que vayan
a eliminarnos con la mentira, debido a nuestra impericia o torpeza.
Por eso hay que seguir ofreciendo
todo el ánimo y el apoyo, a ciudadanos o instituciones que, desde el
profesionalismo, el compromiso político responsable, pero también desde la
decencia, dedican sus energías a romper el cerco mediático e informativo
impuesto, tanto al sacrificio y a la valiente lucha del pueblo saharaui, como a
la representatividad del Frente polisario y, a la visibilidad de la República
Saharaui en el mundo.
¿Cómo respondería usted a las
nuevas generaciones que expresan su desilusión hacia líderes que se suponía que
aportarían un enfoque fresco, pero son criticados por mantener el statu quo?
¿Qué Status Quo? No hay nada de
eso, a partir del 13 de noviembre de 2020. Eso se acabó. En todo caso, se nos
venía imponiendo desde fuera y es verdad, que durante muchísimos años hubo un
esfuerzo por dar mayores oportunidades a un proceso político, que resultó
amañado, que gradualmente se fue deteriorando y demostrando sus límites y que
generó muchísimo debate interno.
Se agotó, el día que fue
meridianamente claro, que lo único que persigue Marruecos es apoderarse
definitivamente de nuestro territorio y que lo único que podría garantizar un
corrompido sistema de Naciones Unidas era, si acaso, orar en nuestro sepelio.
¿Que aporte fresco, es mayor que
convocar al pueblo a la lucha por la liberación de su tierra? Anteriormente
reflexionamos en torno a cuestiones parecidas de generaciones, los jóvenes etc.
en torno a otra pregunta parecida.
Pero yo me pregunto: ¿Dónde está cada
uno de nosotros en estos momentos de lucha? ¿O dónde pretende estar de aquí a
10, o 20 años, al margen del destino de su pueblo? ¿Qué ejemplo y legado
dejamos a nuestros hijos? ¿Es un privilegio que les avergüence o un orgullo que
les dignifique? Porque la que nos han dejado nuestros padres y ancestros es
diáfano. O luchamos o perecemos. ¿Estamos luchando todos? ¿En qué puede afectar
la suerte o desgracia de mi pueblo a mi destino personal? ¿Qué aportación real,
efectiva por mínima que sea, puedo dar de forma diaria, no a mis intereses o
egos, sino a acercar a mi pueblo, si acaso un poco más a la libertad, en
comparación al alto coste que otros han ofrecido y ofrecen cada minuto de sus
vidas?
Creo que son preguntas que nos
tenemos que hacer diariamente como mínimo, en ejercicio de sobriedad política e
ideológica, para no perdernos en la bruma. Este es un proyecto colectivo.
Antes le decía que nuestro pueblo
es sabio, al dar las repuestas adecuadas en cada momento preciso y llevamos 51
años sin desfallecer. O se nos permite en condiciones de justicia y libertad
elegir nuestro destino político, como pueblo saharaui y solo al pueblo
saharaui, o seguiremos luchando por todos los medios legítimos para conseguir
nuestra definitiva libertad. Y el mundo entiende muy bien esa ecuación.
Nadie puede mirar al Frente
Polisario a la cara a estas alturas sin como mínimo darle su comprensión. Ahora
ya no se trata del mundo solo, se trata de nosotros y de nuestra capacidad de
generar alianzas y de nuestra fortaleza de unidad para conseguir nuestros
objetivos. Estamos venciendo y vamos a vencer.
Tomado de Nueva Revolución.