Por Enrique Ochoa Antich* / Opinión
De antemano sé que seré fusilado en
el paredón de los extremistas por lo que he de escribir más abajo, así que
comienzo por curarme en salud. Dejo constancia que rechazo la persecución al
partido *Vente*, del que me distancian ideas y políticas. Esa "confesión"
de uno de sus directivos detenidos, que motivó la detención de toda su
directiva, testificación aprendida al caletre y no sé si incluso leída, me
parece el resultado de procedimientos aprendidos a los cubanos. Me recordó al
poeta Heberto Padilla, detenido durante los 70 en Cuba por actividades
subversivas (¡recitar poesías!) y luego liberado, "autocrítica"
mediante; y a los juicios de Stalin en el Moscú de los años 30, con
procedimientos semejantes. KGB-Stasi-G2-SEBIN parece ser una heredad de protocolos
policiales en todo cuestionables. Fue muy triste ver al Fiscal, excompañero de
Douglas Bravo, un subversivo mayor, condenando a un venezolano por planear unas
marchas en busca de una rehabilitación imposible. Y por cierto, Tarek,
condenemos el pasado, si quieres, ¡¡¡pero no exageres tanto!!!
En cualquier caso, vayamos a lo nuestro. Sostengo que la mitad de lo que hace el gobierno está en su naturaleza, proto-comunista, vocacionalmente totalitaria. Pero la otra mitad obedece a *un plan fríamente calculado, de provocaciones y trampas en las que nuestra oposición extremista, previsible como el amanecer, cae cual mansa presa*. El gobierno hace lo que le da la gana con ella. _Como juega el gato maula con el mísero ratón_, dice el tango afamado.
Se trata, además, de un modelo de
régimen político que me gusta definir como de *partido-Estado*, que confunde
patria, nación, república, revolución, pueblo, Estado y... presupuesto, con el
partido. "Yo ya no soy yo, yo soy el pueblo", exclamó el Comandante
Eterno. Lo peor es que se lo creen.
Sus adversarios políticos son
"enemigos del pueblo", como en la obra de Ibsen. Con estos seres de
segunda no cuentan mucho los escrúpulos democráticos. _Todo vale si yo soy la
patria._ Más aún si algunos de esos adversarios confirman la especie con sus
prácticas promotoras de una salida de fuerza asociada con el imperio.
En ese campo de batalla, *escoger
el camino de la confrontación es un error de estrategia que cualquier político
más o menos avezado percibe*. Cuando el partido-Estado opera, con Poderes y
Fuerza Armada y policías de su lado, un choque de trenes, como el de 2017, es
un suicidio. Fue así como sacrificamos la principal conquista de la década de
victorias 2006-2015: la Asamblea Nacional. Maña y no cólera es lo que se
necesita.
Si luego del frenesí y la locura,
de aquella comedia bufa que fue el dizque "interinato", y de la nada
de la abstención, usted dice aprender la lección y regresa a la ruta electoral,
¿no es un contrasentido postular como candidata a una inhabilitada? ¿Por qué se
hizo? Por una sola razón: porque no se comprendía que *la ruta democrática es
mucho más que voto, es diálogo, negociación, acuerdo y reconocimiento del
otro*. Nunca se comprendió que el cambio democrático no era _contra_ el PSUV
sino _con_ el PSUV. Nunca se comprendió que había que cohabitar, y perdonarnos,
y reconciliarnos para emprender todos juntos el camino de la reconstrucción de
la nación venezolana.
Así que este pantano en que estamos
sumidos y estas arbitrariedades que vivimos hoy, y que en lo personal repudio,
no son sino la consecuencia de una estrategia errada. Se equivocaron. Otra
vez.
Si a ver vamos, ¿de qué se
extrañan? Han calificado a Maduro de dictador; sobre su cabeza, y las de
Cabello y Padrino, penden las espadas de Damocles de las infames recompensas
gringas; amenazan con el arma arrojadiza de la Corte Penal Internacional que ha
de encanar a Maduro de por vida en algún calabozo de La Haya; desafían al
sistema postulando a una inhabilitada; prometen cárcel para Maduro (“yo lo que
te quiero es preso", sic) o -como medida de gracia- exilio; y discurren
una y otra vez acerca del régimen criminal narco-castro-terrorista. ¡Vaya
“acuerdo nacional" el que prometen! ¿Y así se asombran aún de que el régimen
autoritario reaccione como ha reaccionado? A veces parece que creen que viven
en la democracia sueca y no en este hostil entorno del partido-Estado de origen
chavista.
Pero que el desencanto no abrume
nuestros espíritus. Siempre nos queda el pacífico instrumento de cambio
democrático que es el voto. Sí, votar por quien de los inscritos tenga más
chance de victoria y por quien haga suya la consigna del entendimiento con el
otro y no de la confrontación. Y que la montaña de votos sea tan grande que
haga inútil cualquier triquiñuela de baja ralea.
Todavía podemos.
*Dirigente político independiente. Escritor.
