Por Eva Trindade
Aunque somos una sociedad sin cultura de ciudadanía, sí somos
un pueblo con tradición de resistencia. La Constitución destaca que «Mozambique
valora la lucha heroica y la resistencia secular del pueblo […] contra la
dominación extranjera».
2023 no nos remitió a la
resistencia contra la dominación extranjera –aunque no la hayamos erradicado
completamente de nuestro país–, sino a la historia de nuestra propia democracia
y resistencia. Tras el anuncio de los resultados de las elecciones locales
celebradas el 11 de octubre, Quelimane, capital de la provincia de Zambezia, se
organizó y salió pacíficamente a la calle durante 44 días cantando y bailando
«Tru-fá-fá, Tru-fá-fá, ¿quién ganó?». La población se posicionó en contra de la
victoria del FRELIMO (Frente para la Liberación de Mozambique).
Liderados por Manuel de Araújo, candidato de la RENAMO (Resistencia Nacional Mozambiqueña) a la alcaldía de Quelimane, el pueblo solo se retiró de las calles cuando el Consejo Constitucional estimó su recurso y anunció la victoria de Araújo, consagrándolo alcalde por quinta vez.
Estas manifestaciones, las primeras
desde la independencia de Mozambique en 1975, son un hito en la historia de la
democracia en el país, donde, como dijo Severino Ngoenha, «carecemos de
libertad, del libre uso de la conciencia y del pensamiento, del uso de la
palabra y del diálogo», y la libertad de manifestación ha sido violentamente
reprimida de forma sistemática.
Conocedores de quiénes son sus
opresores, de los procesos de opresión, y decididos a «plantarles cara» y a
«romper la adhesión a las servidumbres externas» –como sugieren Frantz Fanon y
Etienne de La Boetie, respectivamente–, Quelimane se manifestó con tal
intensidad que fue imposible impedir que reclamaran la victoria para su
candidato.
Conscientes de que la resistencia
es un derecho fundamental, como consagra la propia Carta Magna en el artículo
80, los ciudadanos de Quelimane parecían comprometidos a restablecer el orden
constitucional y crear una contracultura por la que los mozambiqueños puedan
expresarse libremente.
Metidos en 2024, año en el que
Mozambique celebrará elecciones generales, Quelimane recuerda a los
mozambiqueños –opresores y oprimidos–, a los africanos y a todo el mundo que la
voluntad del pueblo no se puede eliminar y que la resistencia es un arma tan
poderosa como lo fue en el pasado.
Quelimane también ha demostrado que
el liderazgo político es fundamental. A falta de libertad, Mozambique necesita
líderes capaces de construir una alternativa política, de liberar y servir al
pueblo y al país. La falta de liderazgo es un problema en la mayoría de los
países africanos, donde los gobernantes parecen haber olvidado que las luchas
por la independencia tenían como objetivo fundamental liberar al pueblo de la
opresión.
¿Seremos capaces de aprovechar
estos vientos, cultivar la ciudadanía, aceptar la propuesta del filósofo
mozambiqueño Severino Ngoenha y «ser una sociedad más dueña de la democracia y
de su destino político»?
En la imagen superior,
simpatizantes de la RENAMO protestaron en octubre de 2023 en numerosas
localidades mozambiqueñas por las supuestas irregularidades cometidas por la
FRELIMO en los comicios locales. Fotografía: Alfredo Zuniga/GETTY.
Tomado de MUNDO NEGRO/ España.
