Emilia Rojas Sasse
Sigue escribiendo y componiendo. Y sigue creyendo en las
ideas que han sido el argumentario de su vida. Joan Manuel Serrat conversó con
DW durante una visita a Alemania para recibir un galardón del Centro PEN.
Joan Manuel Serrat ya no canta en
los grandes escenarios, pero sigue muy presente, siempre pendiente de la
actualidad. Y tiene opiniones muy claras. "Si Sánchez forma
Gobierno, será porque lo dictan así las leyes de la democracia”, comentó con
respecto a lo que está ocurriendo en España, en vísperas de la investidura del
líder del PSOE.
La defensa de la democracia, y
en concreto de la libertad de la palabra, le ha valido ahora al cantautor la
distinción con el Premio Hermann Kesten 2023,
del Centro PEN alemán.
Vino a recibirlo en persona a la ciudad de Darmstadt este hombre que tiene
tanto que decir, incluso más allá de lo que dicen sus letras. Con DW conversó
sobre su vida tras la despedida de los escenarios, sobre sus convicciones y sus
canciones.
DW: Hace ya casi un año que se despidió de los escenarios
(el 23 de diciembre de 2022). ¿Los echa de menos?
Joan Manuel Serrat: Yo he pasado cerca de 60 años subiéndome a escenarios, haciendo música, cantando. Me han sucedido muchas cosas, mi vida ha discurrido ligada a mi oficio de cantor, por lo tanto, no puedo ni quiero ser otra persona. La única parte que uno tiene que manejar es superar este hábito del escenario.
El escenario siempre lo utilicé
como un espacio de comunicación con la gente, pero no es el único espacio que
existe. Y creo que era bueno dejar la exigencia que tiene todo lo que comportan
las giras. Por eso tuve que decidirlo en un momento en que me encuentro
bien, no hay ninguna razón de salud para dejar de hacerlo, no hay ninguna
desafección por parte de la gente tampoco, ni ninguna otra razón que la
necesidad que tengo yo de estar más pendiente de otras cosas de lo que me
permitía estarlo mi rutina. Cosas personales, familiares, pero también
necesarias para estar bien.
No tengo ninguna necesidad de
subirme al escenario; no me produce ninguna felicidad no subirme al escenario.
Si en algún momento se produjera en mí, en mi naturaleza, algo que me dijera
que volviera al escenario, después de entrar en una discusión personal, lo
haría.
¿Qué se siente cuando se está
delante de miles de personas que cantan con usted y que, en el fondo, lo quieren?
Es maravilloso. Pero yo sigo
manteniendo esta sensación de cariño, porque en la vida lo tengo.
Pero estamos hablando de ese cariño
colectivo…
Sí, lo hay en la calle también. Es
muy agradable. Es fantástico que lo que uno hace en la vida tenga esa recompensa
inmediata. Es maravilloso, pero uno no puede hacer que toda su vida descanse
sobre este apoyo, que a veces es bastante inconsistente.
¿No es real?
Sí, es real, pero puede dejar de
serlo y tú, en cambio, puedes seguir percibiéndolo como real.
Usted ha recibido muchos premios,
también este año. Muchos de ellos no son musicales. Son premios por la defensa
de los derechos humanos, de la democracia… Trascendió el mundo de la música,
del espectáculo. ¿Qué significa eso para usted?
Hay gente que desliga estas cosas,
manifestando públicamente una separación entre el yo artista y el yo persona. O
entre el yo cantante o el yo político. Creo que es una cosa absolutamente
inaudita. Uno es uno y ese uno lo lleva todo. Y ese uno se lo juega todo, lo
apuesta todo, lo gana todo o lo pierde todo. Es siempre uno.
¿Pero le da gusto que se le
reconozca el coraje ciudadano?
Le aseguro que yo preferiría que
las cosas por las cuales me he tenido que enfrentar en la vida y posicionarme
claramente, se modificaran. Eso sería para mí la gran victoria, no que me
den un premio por hacerlo.
Hace unos días murió la viuda de
Víctor Jara, una mujer que vivió momentos tremendos. Sé que su madre vivió
también experiencias atroces en la guerra civil española. ¿Cómo se sigue
viviendo después de experiencias tan terribles, cómo se puede seguir creyendo
en el ser humano, en que es posible otra manera de convivir?
Esto refuerza tu creencia en que
hay otras maneras de hacer las cosas. En las víctimas de atrocidades -me
refiero a las víctimas directas porque, en el fondo, cuando una atrocidad se
produce, todos somos víctimas de aquella atrocidad-, su amor por el muerto les
hacen creer en sus ideales. Yo creo que esto refuerza, no el creer en la
humanidad, sino el creer en que no hay una humanidad, sino que hay gente buena
y gente mala.
¿Usted cree en el ser humano?
No da muchos motivos para tener fe
en él, pero es mi especie. No tengo más remedio que creer en ella.
¿Piensa que el mundo avanza o
retrocede? Por ejemplo, hemos avanzado en rechazar la esclavitud o al
menos la rechazamos públicamente... Y pensábamos que la guerra, por lo menos en
Europa, no era aceptable. Pero, desde el año pasado, tenemos una guerra a la
vuelta de la esquina y ahora se considera necesario el rearme…
Yo creo que el ser humano tiene
memoria de pez. Es una memoria que dura muy poquito. Y olvida algo muy
importante, y es que la memoria es fundamental para que exista un futuro. Sin
memoria no hay futuro. Sin memoria, estamos condenados a repetir el pasado.
Pero esto va ocurriendo una y otra vez. La responsabilidad la tienen mucho
nuestros administradores, que pactan con sus ideologías personales, con lo que
tiene que ver con su cercanía, en lugar de tener una visión más global de lo
que sucede alrededor y, por lo tanto, son siempre incapaces de dar una
explicación lúcida y coherente que la ciudadanía merece para entender qué es
realmente lo que tiene al frente y qué es lo que le puede venir por los lados…
A propósito de memoria, en el plano
personal, ¿cómo se entiende hoy con el chico que empezó a escribir poemas?
Me llevo bien, bastante bien.
¿Sigue con él?
Él sigue conmigo.
¿En qué ha cambiado de opinión?
En muchas cosas. Yo creo que es
bueno cambiar de opinión. Pero no he cambiado tanto de opinión en cuanto a las
ideas, sino en cuanto a las personas. Personas concretas, es decir, los
aplicadores de las ideas. Yo creo que las ideas, fundamentalmente, acostumbran
a ser buenas, y los hombres que las llevan a cabo caen víctima de los pecados
que el ser humano lleva desde sus orígenes. Pero el mundo no me ha
proporcionado argumentos para cambiar las ideas que yo, desde niño, fui de
alguna manera puliendo para tener un argumentario de vida, unas razones para
que no fuera vacío el caminar.
¿Usted escribe todavía?
Sigo escribiendo y sigo haciendo
canciones. No sé si sacaré discos, no sé si aplicaré lo que estoy haciendo. No
me importa. Porque lo hago en estos momentos más por una cuestión de expresarme
hoy; me interesa más expresarme en estos momentos que buscar medios de
comunicarlo. Comunicarlo me interesa, pero no encuentro muy bien los medios.
¿Sigue usted buscando la gran
canción?
No. No es lógico, después de más de
50 años de hacer esto, buscar la gran canción. La gran canción seguramente debe
ser algo muy simple, muy sencillo.
Y eso es muy difícil…
Debe ser, porque yo no soy capaz.
Usted, de todas maneras, ha hecho
grandes canciones…
He hecho algunas buenas; y otras
malas. Pero, si no hubiera sido por las malas, no hubiera podido hacer las
buenas.
Las buenas han sido muy buenas y
nos han dado mucho.
Y lo que espero es que las malas no
hayan hecho daño a nadie.
(ms) Tomado de DW / Alemania. Imagen: DW
