El presidente de Kenia, William Ruto, afirmó el lunes que lo que vio en
los terrenos de la secta es "similar al terrorismo"
Las
autoridades de Kenia han elevado este martes a 90 los
cadáveres hallados en fosas comunes en terrenos usados por una secta
cristiana en el norte del país, encabezada por Paul Mackenzie.
Según las informaciones recogidas por el diario keniano 'The Nation' durante las últimas horas han sido localizados otros 17 cuerpos en varias fosas en los terrenos, situados en una zona boscosa en Shakahola, en el condado de Kilifi.
"Esto ha
sido un mal uso de los derechos fundamentales de libertad con el supuesto uso
de la Biblia para matar y provocar una masacre. Aquellos que
instaron a otros a ayunar y morir estaban comiendo y bebiendo y pretendían
prepararlos para encontrarse con su creador", ha declarado el el ministro
de Interior de Kenia, Kithure Kindiki, tras su visita a la zona.
Asimismo, la
Cruz Roja de Kenia ha iniciado trabajos para intentar localizar a más de 210
personas --entre ellas 112 menores de edad-- que han sido dadas por
desaparecidas en el marco de las investigaciones en torno a esta secta, tal y
como ha informado el diario 'The Star'.
Mackenzie,
detenido el 14 de abril después de que se confirmara la existencia de fosas
comunes en la zona, se encuentra detenido junto a otras trece personas de cara
a una vista que se celebrará el 2 de mayo. La Fiscalía ha pedido tiempo para
completar la investigación.
El presidente
de Kenia, William Ruto, afirmó el lunes que lo que vio en los terrenos de la
secta es "similar al terrorismo". "Mackenzie, que
actúa como pastor, es de hecho un criminal terrible", manifestó, antes de
especificar que "los terroristas usan la religión para promover sus actos
atroces".
Por su
parte, Kithure Kindiki ha abierto la puerta a una mayor regulación de los
espacios de culto en el país tras el descubrimiento de las fosas comunes en
Kifili.
Tomado de
Catalunya Press / España.
