El suelo marciano es generalmente pobre para el cultivo de
plantas, pero investigadores de la Universidad de Arkansas han utilizado CRISPR
para crear arroz editado genéticamente que podría germinar y crecer a pesar del
hábitat hostil.
Si, como es la ambición de algunos científicos y de un puñado de magnates, la humanidad acaba colonizando Marte en lugar de intentar salvar la Tierra, será cuestión, entre otras cosas, de no morirse de hambre. La buena noticia, según cuenta New Scientist , es que al menos deberíamos poder preparar platos de arroz allí.
De hecho, un grupo de investigación
de la Universidad de Arkansas ha trabajado en el desarrollo de una variedad de
arroz que probablemente pueda crecer en Marte. Hay que decir que el suelo
marciano es mucho menos apto para el cultivo que el de la Tierra, ya que está
formado sobre todo por arena, polvo y rocas. Además, contiene elementos que
pueden ser muy tóxicos (como los percloratos) para las plantas terrestres y es
bajo en nutrientes.
A partir de esta observación, el
equipo dirigido por Abhilash Ramachandran ,
doctor en ciencias atmosféricas, trabajó para producir un arroz capaz de
soportar tales condiciones, e incluso de florecer plenamente allí. Sus
experimentos consistieron principalmente en cultivar arroz en diferentes tipos
de sustratos compuestos por tierra marciana artificial y tierra para macetas
convencional, variando la proporción de cada uno.
Los resultados obtenidos indican
que el arroz se desarrolla igual de bien cuando la mezcla contiene sólo un 25%
de tierra que cuando contiene un 100%. Sin embargo, cuanto mayor es la
concentración de regolito (nombre que recibe la capa de polvo que sirve de
suelo al planeta Marte), más se reducen los brotes y se alargan las raíces,
característica de los suelos carentes de nutrientes. “La raíz explorará
el subsuelo en busca de nutrientes, pero no los hay” , resume Abhilash
Ramachandran.
Para reproducir mejor las
condiciones de cultivo en Marte, fue necesario empeorar las cosas y agregar
perclorato, un componente químico tóxico que existe naturalmente en
Marte. Los resultados fueron entonces menos buenos: la germinación parecía
totalmente imposible para algunas plantas, y al menos muy complicada para
otras. Lo que confirma que el perclorato es quizás el enemigo número uno
de quienes quieren cultivar en Marte.
Un desafío pero no un callejón sin
salida
Pero un gen llamado OsSnRK1,
contenido en las plantas de arroz, bien podría resolver el problema. Al
modificarlo, aparentemente sería posible hacer que las plantas crecieran mejor
en suelos tan hostiles como el regolito marciano. En cualquier caso, esto
es lo que intentó hacer el equipo de científicos: tras mutar el gen
OsSnRK1mediante la técnica CRISPR de edición del genoma, lo intentaron de
nuevo.
Y ahí, milagro: incluso en
presencia de (pequeñas) cantidades de perclorato, las semillas editadas
genéticamente dieron resultados mucho mejores. Los científicos pudieron
observar principalmente un desarrollo más homogéneo de raíces y brotes.
Pero estas son solo pruebas
preliminares, y el camino aún es largo: sin duda será necesario modificar otros
genes para que las plantas se adapten y sean resistentes al suelo de
Marte. Y además, no solo en su suelo, ya que su atmósfera muy tenue,
compuesta en un 96% por dióxido de carbono, también plantea toda una serie de
problemas. “Cultivar plantas en Marte es un verdadero desafío”, concluye
Abhilash Ramachandran; “pero no es imposible”. Ya puedes planear
llevar tu olla arrocera a Marte.
Nota tomada de Chile Bio. Imagen referencial.
