MOSCÚ (Sputnik) — El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia,
Serguéi Lavrov, envió cartas al secretario general de la ONU, António Guterres,
y a Bujar Osmani, presidente en ejercicio de la Organización para la Seguridad
y la Cooperación en Europa, en las que denunció las violaciones de los derechos
de creyentes ortodoxos que ocurren en Ucrania.
Lavrov "llamó la atención sobre las violaciones flagrantes de los derechos humanos y constitucionales de los creyentes ortodoxos en Ucrania", en referencia a la exigencia de las autoridades ucranianas de que los monjes del Monasterio de las Cuevas de Kiev abandonen los locales de esa institución en el centro de la capital ucraniana.
"La base de esas violaciones es la política represiva
del régimen de Kiev, dirigida a la destrucción de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana
[del Patriarcado de Moscú]. En las cartas se citan numerosos hechos de
persecución contra la iglesia Ortodoxa canónica: la ocupación masiva de
iglesias (...), la eliminación ilegal forzada de sus comunidades", señala
el documento.
Lavrov denunció además "las llamadas medidas
restrictivas contra los obispos de la Iglesia Ortodoxa canónica, la privación
de la ciudadanía ucraniana de varios de sus obispos, la presión moral y física
ejercida contra los sacerdotes y los feligreses".
El Ministerio ruso de Exteriores señaló en su comunicado que
el canciller catalogó las acciones de las autoridades ucranianas de "una
grave violación de los derechos y la discriminación de los cristianos ortodoxos
en Ucrania, lo que contradice una serie de instrumentos jurídicos
internacionales reconocidos por todos".
"La reciente decisión de las autoridades de Kiev de
echar a los monjes del Monasterio de las Cuevas de Kiev fue catalogada por el
titular como un intento de privar a la Iglesia Ortodoxa canónica de uno
de sus principales santuarios, bajo un pretexto artificial y recurriendo a
la represión", asegura la Cancillería rusa.
Según el Ministerio, el ministro de Exteriores de Rusia
"pidió a los líderes internacionales que den su valoración a las acciones
ilegales del régimen ucraniano contra la Iglesia Ortodoxa Ucraniana, y exijan a
Kiev que ponga fin a la arbitrariedad y la represión contra la Iglesia Ortodoxa
canónica", así como que suspenda el desalojo por la fuerza de los monjes.
En opinión de Lavrov, Kiev debería "cumplir
estrictamente las obligaciones contraídas por Ucrania en virtud de los
documentos internacionales universalmente reconocidos".
El 10 de marzo, el museo estatal que ocupa una parte de los
edificios del Monasterio de las Cuevas de Kiev exigió que los monjes de la
Iglesia Ortodoxa Ucraniana canónica del Patriarcado de Moscú abandonaran antes
del 29 de marzo los inmuebles que ocupan.
Se informó además que un grupo de trabajo interdepartamental
de Ucrania decidió que el monasterio infringió las cláusulas del contrato sobre
el uso de la propiedad estatal. La comisión no revela los detalles de las
violaciones.
El 12 de marzo, el Patriarca de Moscú y toda Rusia Kiril se
dirigió a los líderes religiosos y figuras internacionales con un mensaje sobre
la situación en torno al Monasterio de las Cuevas de Kiev, y tildó de
represivos los objetivos de los funcionarios ucranianos que expulsan a los
monjes. Su discurso, entre otros rimados religiosos y figuras políticas iba
dirigido al papa Francisco.
Actualmente, el museo se administra por la llamada Lavra
Superior. La Lavra Inferior, donde se encuentra el monasterio propiamente dicho
y las cuevas con los restos de los monjes y reliquias religiosas, la alquila
por un tiempo indefinido la Iglesia Ortodoxa Ucraniana. En esa parte del
Monasterio también se encuentra la residencia del Metropolitano de Kiev y toda
Ucrania Onufri, primado de la canónica Iglesia Ortodoxa Ucraniana.
En los últimos meses las autoridades de Ucrania
realizaron múltiples redadas en iglesias y monasterios de la
Iglesia Ortodoxa ucraniana del Patriarcado de Moscú, así como sometió a
arrestos y a interrogatorios tanto a los clérigos como a los fieles.
Las autoridades ucranianas y el presidente del país,
Volodímir Zelenski, propusieron incluso prohibir la labor de esa
iglesia, a la que pertenece la mayoría de los ortodoxos de Ucrania.
A finales de mayo pasado, los participantes del Concilio de
la Iglesia Ortodoxa de Ucrania anunciaron su independencia de Rusia y
expresaron su desacuerdo con la posición del patriarca de la Iglesia Ortodoxa
rusa relacionada con los sucesos en Ucrania.
Fuente: Sputnik / Rusia.
