La capital peruana vivió el jueves una de las jornadas más
convulsas.
Entre Todos D.
Sectores sindicales y
campesinos, defensores de derechos humanos y activistas de izquierda exigieron
de nuevo la renuncia de la presidenta Dina Boluate, el cierre del Congreso
y elecciones anticipadas.
Igualmente piden la liberación del expresidente Pedro Castillo,
y la convocatoria a una Asamblea Constituyente para reemplazar la
Constitucion fujimorista de 1993.
Lima fue esta vez escenario de movilizaciones y bajo la consigna “Ni un muerto más, abajo la dictadura cívico-militar, racista y clasista”; miles de manifestantes marcharon pacíficamente por el centro histórico.
En la misma jornada hubo manifestaciones en Puno, epicentro
del movimiento popular y donde murieron el lunes 20 personas y hubo 100
heridos, en Tacna, Cusco, donde se produjo el miércoles una muerte y 20
heridos, Arequipa y otras ciudades peruanas.
El Gobierno, a través de la reacción del jefe de Gabinete,
Alberto Otárola, las protestas “se están financiando con dinero oscuro del narcotráfico”,
proveniente supuestamente de los valles cocaleros andinos
Hasta el momento, las protestas han dejado unos 50 muertos,
según organismos pro derechos humanos.
