Una porción
significativa y retrógrada de la clase dominante brasileña patrocinó el caos
premeditado
Olivio Dutra (*) / Opinión.
Veintiún años de dictadura (1964-1985) sin proceso de rendición de cuentas, sin juicio a los protagonistas ni castigo a esbirros militares y civiles, sumado al golpe parlamentario-legal-mediático contra la presidenta Dilma Rousseff (2016), que benefició a la extrema derecha y propició la elección de un presidente derechista, administrativamente incompetente y políticamente neofascista, fue caldo de cultivo para el bandolerismo terrorista que tomó la Praça dos Três Poderes, en Brasilia, el domingo pasado.
Una porción significativa y retrógrada de la clase dominante
brasileña patrocinó el caos premeditado. El nazifascismo, que en los
gobiernos populares se sumergió, enlodando las aguas de la democracia, salió a
la superficie para descargar con vandalismo y violencia su desprecio por la
Constitución, las leyes, las instituciones republicanas, el patrimonio público
(simbólico y material) y el Estado de Derecho Democrático. Lo ocurrido fue
grave y mereció el repudio de la comunidad internacional. Internamente,
sirvió para unificar los poderes de la República (Palacio de Planalto, Cámara
de Diputados, Senado y Supremo Tribunal Federal / STF) y de la Federación
(Presidencia, Gobernadores y Alcaldes) en defensa de la democracia.
Así como la esperanza venció al odio en las elecciones de
2022, estas muecas fascistas no impedirán que el presidente Lula y su gobierno
–legítimamente elegido– trabajen para reducir las desigualdades sociales y
regionales con un proyecto de crecimiento económico sostenible. Los
criminales y sus patrocinadores ya están siendo investigados y
arrestados. Sin concesiones, sin amnistía, tendrán que pagar sus actos
atroces con el rigor que impone la ley.
El proceso civilizatorio avanza con paz y armonía entre todas
las fuerzas políticas, comprometidas de hecho con la democracia. Con
firmeza, sensibilidad y participación social, juntos, ciudadanos,
reconstruyamos Brasil con un desarrollo integral e integrador.
(*) Exalcalde de Porto Alegre,
exgobernador del Estado de Rio Grande do Sul y exministro de las Ciudades de
Brasil.
Tomado de SUL 21 / Brasil.
