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08 diciembre, 2022

EL CAMINO DE SANTIAGO

Por Ricardo Emilio Quero*

                                    Especial para Entre Todos D.

       Cada año Santiago de Compostela es testigo de la llegada de miles de peregrinos que, desde la misma  España y otros  puntos del mundo, dan término a su recorrido por el célebre  «Camino de Santiago». Esta ruta que en realidad son varias (tres de ellas, el Camino Francés, el Primitivo y el del Norte, han sido declarados por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad)  representa un hito cuyo alcance y significación está muy lejos de ser comprendido por la inmensa mayoría de los hombres y mujeres del llamado «mundo occidental». Vía de peregrinación desde la Edad Media, además de dar un impulso fundamental a la lucha hispana contra los musulmanes, contribuiría grandemente a reactivar la deprimida economía de los cristianos que han sido arrinconados en las agrestes zonas montañosas del norte peninsular. ¿Cuál es el origen de este camino…?

      De acuerdo con la tradición, a mediados de la primera mitad del siglo IX Teodomiro, obispo de Iria Flavia ubicada hoy en el municipio gallego de Padrón tiene noticia de que un anacoreta llamado Pelayo ha observado unas misteriosas luces en el cielo o un «campo de estrellas», de donde derivaría «Compostela»— que señalaban hacia un lugar del bosque. Al saber aquello Teodomiro decide visitar el sitio. Lo que encuentra, una antigua sepultura donde se hallan tres cuerpos, produce en él  honda impresión. No tiene ninguna duda de que el que yace bajo una losa de mármol es Santiago El mayor, uno de los doce apóstoles. Había tenido aquel prelado noticias de que en los inicios del siglo anterior Adelmo señalara que los restos del santo yacían en aquellos lares.  De Santiago se afirma que hallándose  un día pescando en el lago Genesaret también conocido como Tiberíades— ocurriría su primer encuentro con Jesús. Sería Santiago testigo presencial de la oración en el Huerto de los Olivos. Su relación con la península ibérica se remontaría a la época cuando, después de la muerte del Maestro,  comenzara a predicar allí el Evangelio. Hacia el 33 de nuestra Era desembarcaría en un punto indeterminado del este de la península ibérica no es imposible que hubiese sido en la actual Galicia. Después de su muerte, ocurrida en época de Herodes Agripa entre los años 41 y 44,  dos de sus discípulos, Teodoro y Anastasio, llevan su cuerpo a Hispania para darle sepultura en  donde siglos después Pelayo vería aquellos extraños resplandores nocturnos. Es presumible que fuesen Teodoro y Anastasio quienes lo acompañaban en su sueño eterno…

        Por inverosímil que pueda parecer hoy, la noticia de aquel hallazgo se regaría como pólvora por toda la cristiandad. A poco de suceder este hecho el rey Alfonso II de Asturias, apodado «El Casto», se había puesto en marcha desde Oviedo hasta el lugar donde se hallaba el sarcófago. Este hecho convertiría simbólicamente a Alfonso II en el primer peregrino en recorrer lo que con el paso de los siglos sería conocido como El Camino de Santiago.  Alfonso II ordenaría construir una pequeña capilla en el sitio del descubrimiento, el cual sería la base sobre la cual se asentarían las sucesivas construcciones hasta llegar a la actual catedral, cuyos cimientos definitivos serían levantados en 1075. A partir de aquel lejano momento comenzarían a acudir peregrinos desde todos los rincones del orbe cristiano. Santiago se convertiría, además, en  inspiración y apoyo para las débiles fuerzas cristianas en su epopéyica lid contra el gigante musulmán. Una antigua tradición refiere que en la batalla de Clavijo que de acuerdo con algunos historiadores  ocurrió el 23 de mayo de 844 Santiago, montado en un caballo blanco, habría acudido en ayuda de los cristianos cuando éstos están ya a punto de sucumbir ante los moros. Esta acción bélica se considera fundamental en el proceso de la Reconquista aunque no obstante este término de «Reconquista» será negado por algunos fariseos,  un buen número de ellos hijos de la propia España pero enemigos a muerte de su herencia y legado históricos—. Iniciada esta trascendental etapa una centuria antes con la batalla de Covadonga, sería fortalecida luego espiritualmente en Clavijo y el 16 de julio de 1212  y reanimada militar y espiritualmente con la victoria contra los almohades en Las Navas de Tolosa. Es presumible que en esta contienda, como en las anteriores y posteriores, el ejército hispano haya acudido al combate  utilizando su célebre grito de «¡Santiago y cierra, España!»    

        Finaliza la Reconquista cuando, la noche del 2 de enero de 1492, Boabdil el último soberano nazarí hace entrega simbólica  a los Reyes Católicos de las llaves de la ciudad. Ese histórico día, confundido con la muchedumbre que acompaña a la comitiva real,  se encuentra un personaje en cuya cabeza bulle  desde hace algunos años una especie de utopía. Su estadía en Granada obedece a la esperanza de que Isabel y Fernando den el visto bueno a su fantasioso proyecto. Ese individuo no es otro que Cristóbal Colón.  En medio del mare mágnum ocasionado a raíz de la caída de Granada, y cuando su idea al parecer no tiene ya perspectivas en la corte castellana, decide marcharse en busca de otros horizontes. Aspira llegar a tierras galas con el objeto de vender su proyecto a Carlos VIII de Francia. Ya deja Granada a sus espaldas cuando un emisario de Isabel de Castilla le da alcance. Es posible que aún exista el famoso Puente de Pinos, mudo testigo de aquel trascendental suceso…

        Como ya anotáramos al principio, aunque se hable del Camino en realidad son varias las sendas que utilizarán los peregrinos en su recorrido. Y aunque la mayoría de los fieles foráneos  proviene de Francia, el punto de partida de un buen contingente de éstos se halla en lugares como Lieja, Tréveris, Ginebra, Provence… Incluso algunos llegan por mar desde Irlanda e Inglaterra.  La mayoría  desembarcará en las costas gallegas. Algunos  pondrán primero pie en Francia para dirigirse luego a Chartres;  aquí entroncaban con la ruta que viene de París. Se sabe que hay asimismo peregrinos que han acudido desde la propia Roma. Estos fieles atravesarán Toulouse, ascenderán Los Pirineos y en Jaca se unirán a la senda que  viene de Cataluña. Además de esta ruta francesa existe otra que hace su entrada por Roscenvalles. Ambas, después de pamplona,  confluirán en Puente La Reina. Además de estos caminos existen otros que incluso partían desde  puntos del sur dominados por los musulmanes. Una de ellas, tal vez la más importante, tenía su inicio en Sevilla. Asimismo fue conocida la «Ruta de Madrid»;  otra, del sureste, partiendo desde Murcia y Alicante se encaminaba en dirección de Toledo. Otra comenzaba en Granada y se dirigía al noroeste a través de  Córdoba.  

      Esta romería abarcará una amplia escala que va desde reyes hasta el más humilde mendigo.  Todos ellos estarán vinculados por algo que ha sido fundamental en el devenir del hombre: la fe. El más antiguo registro escrito que se conserva, inserto en El Códice Calixtino, da fe  de la presencia en Compostela en el  950  de Godescalco, obispo de Le Puy y primer peregrino cuyo nombre conoce documentalmente la posteridad.

      Para finalizar estas breves líneas sean pertinentes dos interrogantes surgidas de improviso: ¿De no haber ocurrido ese fortuito o consciente hecho en Compostela y el posterior desarrollo del Camino de Santiago habría escapado Europa de la amenaza musulmana…? ¿Existiría el mundo occidental tal como hoy lo conocemos: una sociedad plural y con valores mayoritariamente alejados del fanatismo, la intolerancia y el fundamentalismo…?

*Historiador y profesor.