En Europa, las críticas al Mundial
de Qatar son omnipresentes. En Argentina, en cambio, solo hay un tema: ¿ganará
finalmente Lionel Messi su primer título mundial?
Messi en lugar de derechos
humanos, entusiasmo en lugar deboicot:
toda Argentina se encuentra actualmente en un estado de emergencia colectiva, la
"Messimanía". Más de 45 millones de personas respaldan al mejor
futbolista del mundo, que quiere coronarse
por fin con el ansiado primer título mundial en su última Copa del
Mundo. ¿Y quién podría ganar a la "Albiceleste", que lleva 36
partidos sin perder?
Son muy pocos los que no quieren formar parte de esta enorme ola de euforia en el Río de la Plata. Gabriel Salvia, que fue recogepelotas del tradicional club Boca Juniors en su infancia y vitoreó a la leyenda argentina Diego Armando Maradona hace 40 años, es uno de ellos. Dice: "A muchos argentinos solo les interesan los éxitos deportivos. Para ellos, el Mundial es algo diferente a la vida cotidiana, con su miseria económica y su alta inflación. Además, apenas hay conciencia en Argentina de que los derechos humanos tienen vigencia universal, y no solo aquí."
La Asociación Argentina del Fútbol
rehúye del tema
Salvia es ahora director del Centro
para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cadal), que fue el primero
en el país en llamar la atención sobre la situación
de los trabajadores migrantes en Qatar antes de la Copa del Mundo. Con
la iniciativa "La pelota no se mancha", el fundador de Cadal y
experiodista se dirigió a asociaciones de fútbol de todo el mundo, incluida la
AFA, la Asociación del Fútbol Argentino. El resultado: decepcionante.
"Propusimos como gesto
simbólico que todos los jugadores llevaran un brazalete negro en memoria de las
muchas personas que murieron en la construcción de los estadios. Las
federaciones europeas nos respondieron, la holandesa incluso con todo detalle,
mientras que la AFA ni siquiera consideró necesario escribirnos una
línea".
El Mundial de 1978 en Argentina fue
la caída en desgracia de la FIFA
Precisamente Argentina, que causó
el mayor pecado de la historia del fútbol mundial con el Mundial de 1978,
permanece extrañamente silenciosa en su protesta contra el Mundial de Qatar.
Hace 44 años, la junta militar argentina hizo torturar, arrojar
vivos sobre el Atlántico y desaparecer a miembros de la oposición
durante el Mundial de Fútbol. Los gobernantes respondieron cínicamente a las
críticas de las organizaciones de derechos humanos con pancartas de "Los
argentinos somos derechos y humanos".
El mayor centro de tortura, la
escuela naval ESMA, estaba a un paso del estadio de River Plate. Los
prisioneros escucharon todos los gritos de gol antes de ser sometidos a
descargas eléctricas por parte de sus torturadores. Al final, el 3:1 de la
final contra Holanda fue también una victoria para el dictador Jorge Videla y
su camarilla de poder, que solo se vio obligado a dejar el poder en 1983
tras perder la guerra de las Malvinas.
Salvia afirma: "La Junta
utilizó la Copa del Mundo como instrumento de propaganda internacional,
mientras el terrorismo de Estado hacía desaparecer a la gente. Especialmente
aquí, debería haber una mayor conciencia cuando se violan los derechos humanos.
Que esto no ocurra dice mucho de nuestra cultura democrática".
"Yo nací en Buenos Aires, pero
para mí, como defensor de los derechos humanos, el campeón del mundo debe ser
un equipo que esté de alguna manera comprometido con los derechos humanos y que
haya abordado la situación de Qatar. Así que Alemania, Dinamarca, Inglaterra o,
por mí, Australia".
(gg/ers) Texto tomado de D.W /
Alemania.
