Entre Todos D.
Damasco. En la cima de dos montañas rocosas en la cordillera desértica del
Qalamoun, a unos 100 kilómetros al nordeste de Damasco, la capital siria, se levanta
el monasterio de Mar Moisés el Abisinio, construido en el siglo VII sobre las
ruinas de una torre romana.
Hasta 2011, cuando comenzó la guerra en ese país árabe, el
sitio fue el destino preferido de miles de sirios y extranjeros que encontraban
allí un espacio ideal para la oración y la meditación, gracias a la
tranquilidad y la paz del lugar.
La edificación, que carece de todo tipo de extravagancia o decoración, incluye una iglesia del siglo XI con paredes cubiertas por figuras icónicas, murales antiguos e inscripciones en árabe, siríaco y griego.
En uno de sus muros están escritas las frases del Corán “en
el nombre de Alá, el Clemente, el Misericordiosísimo” y “Dios es amor”, un
mensaje de convivencia y armonía entre musulmanes y cristianos.
Consta de tres plantas, habitaciones para forasteros, una
enorme biblioteca, un museo y una granja de aves, de la cual se autoabastecen
sus inquilinos (una monja, dos monjes e igual número de jóvenes que
experimentan la vida monástica).
La cantidad de visitantes a este lugar alcanzó en 2010 los 30
mil, pero posteriormente el movimiento se detuvo por completo debido al
estallido de la guerra.
En declaraciones a Orbe, la monja Huda Fadoul aseguró que el
monasterio es un punto de encuentro entre las religiones y acoge tanto a
musulmanes como a cristianos.
Gracias al Ejército sirio, estuvo a salvo de los terroristas
del Daesh (Estado Islámico), quienes llegaron muy cerca cuando invadieron la
vecina ciudad de Qurayateen en 2015 y 2017, recordó la religiosa.
Según Fadoul, existe un gran anhelo por el regreso de los
asiduos visitantes, “volver a ver a muchas personas compartiendo las oraciones
y disfrutando del silencio y la tranquilidad”.
Con
información de Orbe / Prensa Latina, tomada de la agencia SANA - Siria.
