Caminar ayuda a mejorar tu salud y fortalecer el corazón,
pero no hace falta que cuentes los pasos. Lo que sí es importante es que
aumentes un poco la intensidad de tu caminata
Hay pocas formas mejores de garantizar
la salud de tu propio corazón que mediante el simple acto de caminar.
Si se hace correctamente, puede ser la clave para perder peso, reducir la
presión arterial y el colesterol,
y mejorar la memoria, además de reducir el riesgo de enfermedades
cardíacas, diabetes y cáncer de
mama y de colon.
“Caminar durante 2,5 horas a la semana, eso es solo 21 minutos al día, puede
reducir el riesgo de enfermedad cardíaca en un 30 por ciento”, según una revisión de la escuela de Medicina de Harvard que
analiza la investigación sobre el tema. Dicho de otra manera, una caminata de 30
minutos cinco veces a la semana mejorará las probabilidades de tu
corazón en un tercio a largo plazo.
Concretamente, caminar es uno de los ejercicios más económicos, fáciles de llevar a cabo y saludables para la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Así lo certifican varias investigaciones como la que publica la revista Heart que asegura que veinte minutos de ejercicio diario de moderado a intenso en la vejez temprana (70-75 años) pueden ser la mejor manera de evitar enfermedades cardíacas graves -incluyendo dentro de ese grupo la insuficiencia cardíaca- en la vejez tardía (más de 80 años).
Caminar es "lo más parecido que tenemos a un
medicamento 'milagroso' y no se necesita receta", afirma el doctor Tom Frieden,
exdirector de los CDC (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de
la agencia nacional de salud pública de Estados Unidos), a Harvard Health.
Los cardiólogos cuentan
que los beneficios para el corazón se obtienen al reducir los factores de riesgo de enfermedades
cardíacas que incluyen niveles
elevados de colesterol, presión arterial, obesidad y diabetes. Así
que caminar ataca la raíz del problema al fortalecer el corazón, además de
convertirte en una persona más saludable en general al fortalecer tu cuerpo.
¿Cómo? Con cada
paso que das aumenta la capacidad de los pulmones para recibir oxígeno y
disminuye la presión arterial; al mismo tiempo una breve caminata
-a un nivel moderado de actividad- contribuye a reducir la grasa del cuerpo y
mejora los niveles de azúcar y de colesterol en la sangre.
La explicación médica es algo más compleja: el ejercicio
aumenta la cantidad total de sangre circulante cuando el bazo se contrae
vertiendo parte de su contenido al torrente circulatorio. Y en cuanto a las
arterias de los distintos órganos, estas se contraen o se relajan para aumentar la cantidad de sangre y oxígeno
musculares sin perjudicar al flujo cerebral y coronario. Eso se
traduce en que se dilatan las arterias de los músculos que desarrollan el
trabajo, y se contraen las de los músculos que están en reposo, las del aparato
digestivo, los riñones y la piel. El resultado final es una disminución de la resistencia en la
circulación arterial.
Por estas razones los especialistas en cardiología
recomiendan los paseos a ritmo
ligero, una práctica que, combinada con una alimentación saludable,
puede ayudarnos a evitar la enfermedad cardiovascular.
Y ojo porque no es solo para personas sanas, también es
una recomendación válida para la
mayoría de pacientes que ya han sufrido algún evento cardiaco porque mejora la respuesta del corazón al
esfuerzo debido a que aumenta el tamaño de las cavidades del
corazón y, por tanto, la cantidad de sangre en cada latido, incrementando el transporte de oxígeno y
sustancias nutritivas.
Por eso quienes realizan esta actividad con frecuencia están aportando a su sistema cardiovascular
un conjunto de beneficios que el doctor Carlos Macaya, presidente
de la Fundación Española del Corazón (FEC) y exjefe de Servicio de Cardiología del Hospital Clínico
San Carlos de Madrid, considera claves. “Caminar ayuda a reducir
los principales factores de riesgo, como son la obesidad, la hipertensión y la
diabetes. Además, se ha demostrado que también contribuye a un aumento del tono
muscular y nos ayuda a controlar el estrés emocional", explica el
cardiólogo. También mejora las complicaciones cardiovasculares y reduce el
riesgo de ictus y mortalidad.
Pero contrariamente a lo que pensábamos, los
beneficios no dependen tanto del número de pasos que des: lo importante en
sí no son los pasos sino el ritmo y la intensidad con la que camines. Y es
que "caminar no es pasear", apunta la doctora Amelia Carro, coordinadora
del Grupo de Trabajo de Cardiología del Deporte de la Sociedad Española de
Cardiología (SEC) y directora del centro Instituto Corvilud (Candás,
Asturias).
Las claves para caminar de forma correcta serían:
- Caminar
a paso ligero, a una intensidad
que dificulte mantener una conversación.
- Hacerlo
durante al menos 150 minutos a la semana, unos 20-25 minutos al día.
- Lo
ideal sería, además, hacerlo en un entorno libre de contaminación, en un
lugar donde podamos estar en contacto con la naturaleza. Podrías, por
ejemplo, empezar por instaurar un nuevo hábito salidable como salir
al bosque una vez por semana.
Pero cuidado, "de nada vale caminar 10.000 pasos
y estar sentados el resto del día", apunta la doctora Carro. Para
tener una buena salud, "debemos estar activos y evitar el
sedentarismo".
Tomado de yahoo.es / España.
