El gobierno de unidad que encabezaba salta por los aires tras
perder el apoyo del centro derecha y los 'grillini'
«Italia traicionada», titula La Repubblica.
«Vergüenza», dice La Stampa. «Adiós al gobierno Draghi», sentencia
el Corriere della Sera. Los medios italianos se hacen eco de la
tumultuosa jornada en el Senado que ha desembocado este viernes en la dimisión
del jefe del Consejo de Ministros, Mario Draghi. Súper Mario ha chocado con la
politiquería, los bajos instintos de los políticos más narcisistas, y se ha
visto forzado a dejar el gobierno de unidad nacional que presidía en plena
crisis global.
A primera hora Draghi, visiblemente emocionado y dando las gracias, ha comunicado a la Cámara de Diputados que se dirigía al Quirinale a comunicar su decisión. «Hasta los banqueros tienen su corazoncito…». ha dicho. El encuentro con el presidente, Sergio Mattarella, ha durado media hora. Luego se ha visto con la presidenta del Senado, Elisabetta Casellati. Mientras, la prima de riesgo superaba los 230 puntos.
En un comunicado del Quirinale se da cuenta de que Draghi ha
presentado su dimisión y la de su gobierno, como consecuencia de la votación de
la víspera en el Senado. El gobierno seguirá a cargo de forma interina. Una
nota posterior anunciaba que Sergio Mattarella se dispone a disolver las
Cámaras en virtud del artículo 88, tras verse con sus respectivos presidentes.
Italia se dirige a la convocatoria de elecciones anticipadas,
previsiblemente el 18 o el 25 de septiembre, según los medios italianos. Draghi
seguirá en funciones. En principio, estaban previstas en la próxima primavera y
Mario Draghi, que ha recibido el respaldo de más de un millar de alcaldes, los
representantes empresariales y sindicales, y decenas de miles de ciudadanos,
además de mandatarios internacionales, pretendía ganar este tiempo para
afrontar este momento tan convulso en Europa con la mayor estabilidad posible.
Pero la sesión del Senado del miércoles demostró que los
partidos políticos italianos no estaban dispuestos a hacer «lo que fuera
necesario» por afrontar la crisis de forma unida. Draghi les planteó directamente: «¿Estáis dispuestos a
reconstruir el pacto?» Y les insinuó que los italianos le daban su
apoyo. Pero le respondieron con un no escondido en acusaciones en las que el
centroderecha reprocha a los grillini haber roto la coalición
y los 5 Estrellas responden de la misma forma. Nadie ha empujado a Draghi pero
ha acabado en el suelo.
Una traición con varios verdugos
La traición de la que habla La Repubblica se ha desarrollado en tres actos: primero fue el
Movimiento 5 Estrellas, encabezado por Giuseppe Conte, y distanciado de Luigi
di Maio por el apoyo al envío de armas a Ucrania, el que planteó problemas a
Draghi al presentar reformas sociales y perfilarse cuando está en caída libre.
En consecuencia presentó la semana pasada su renuncia al presidente, Sergio
Mattarella, que la rechazó. Draghi se mantuvo para intentar dar un nuevo aire a
la coalición de unidad y a la vez ir a Argelia, socio prioritario, con plenos
poderes a consolidar sus lazos energéticos y comerciales.
Este miércoles comparecía Mario Draghi en el Senado para
someterse a una moción de confianza y poner así a prueba sus apoyos. Draghi
pidió a los partidos que confirmaran su apoyo al gobierno y se comprometieran
con las reformas en curso en un momento de crisis energética y económica
global. En el curso de una jornada caótica, los partidos de centro derecha, la
Liga y Fuerza Italia, liderados por Matteo Salvini y Silvio Berlusconi,
plantearon su apoyo a un Draghi bis pero sin el Movimiento 5 Estrellas. Es
decir, pretendían que Draghi siguiera al frente pero bajo su batuta, nada que
ver con lo que planteaba el primer ministro. Segunda traición.
La votación en el Senado puso en evidencia que Draghi no
cuenta con el respaldo de tres de los partidos de la coalición de unidad, que
ha saltado por los aires. Fuerza Italia, la Liga y los grillini se
ausentaron a la hora de votar, lo que permitió a Draghi superar la confianza
pero con apenas 95 votos, lejos de la mayoría de 161 en caso de que estén
presentes todos los senadores. Era una victoria pírrica antesala del fin de su
mandato de 17 meses. En el Senado se escenificó la tercera traición a tres
bandas.
En su mensaje al grupo parlamentario del Partido Democrático,
Enrico Letta ha señalado que se sentía orgulloso de haber apoyado hasta el
final a Draghi. «Nos hemos quedado solos en la defensa de lo que creíamos que
era lo más justo para nuestro país», ha añadido.
El ex primer ministro Matteo Renzi, líder de Italia Viva, ha
dicho en una entrevista radiofónica que «Fuerza Italia se ha entregado a
Salvini, entregando la competencia que representa Mario Draghi en manos del
populismo alentado por el dúo Conte-Salvini». Según Renzi, «habíamos conseguido
casi un milagro: habíamos recogido más de cien mil firmas. Habíamos convencido
al primer ministro para que recapacitara. En su lugar, se antepuso el
narcisismo personal». En Fuerza Italia están dándose las primeras salidas:
Mariaestella Gelmini y Renato Brunetta han dejado al partido por haber dejado
caer a Draghi.
Tampoco podía ocultar su disgusto Luigi di Maio, disidente de
los grillini, junto a otros 60 diputados. El todavía ministro de
Exteriores ha escrito en Twitter que «la política ha fracasado y se está
jugando con el futuro de los italianos. Los efectos de esta trágica elección
pesarán en nuestra historia».
Quien se ha mantenido coherente en todo momento es quien más
rédito puede obtener de unas elecciones anticipadas, que se prevén para el 2 de
octubre. Giorgia Meloni, líder de Fratelli d’Italia, estaba
en la oposición y rechazó desde el primer momento dar su confianza a Draghi.
Ahora se mantuvo firme también y acusó al jefe del Consejo de Ministros de
querer imponer su ordeno y mando a lo que Draghi reaccionó airado. «Siempre he
escuchado a la Cámara», dijo Draghi. Meloni lleva meses demandando que se
celebren elecciones de inmediato. Sobre el papel es quien más crece en las
encuestas si bien la derecha tendrá que unirse y Salvini y Berlusconi están
haciendo un tándem como ha demostrado su alianza para acabar con Draghi.
Nota tomada de El
Independiente / España. Imagen: EFE.
