La diputada trans y chavista analiza cuáles son las banderas de la sexodiversidad con las que se puede avanzar
Texto Niedlinger Briceño Perdomo | Fotos Alejandro Angulo
Advierto que en esta entrevista
utilizaré el lenguaje inclusivo con la letra “E” porque si utilizo lenguaje
femenino o masculino, estaría excluyendo a parte de la diversidad sexual, así
que no se aterren, ya se les irá haciendo más fácil la cosa.
Cuando ella llegó a la redacción de
Ciudad CCS nadie notó que es una mujer trans. Muy segura y aguerrida, fue la
primera en presentarse del panel que daría el debate acerca de los retos de la
sexo-género diversidad, en el marco del mes de la diversidad sexual, coordinado
y producido por la Escuela Feminista del Sur y la Fundación para la
Comunicación Popular CCS.
Ella es une joven que se ha comido las verdes pero también las maduras. Muchas veces intentó ocultar su orientación e identidad sexual por no hacer sentir incómodas a las demás personas, pero un día se dio cuenta de que no tiene ella que sentirse mal por satisfacer las expectativas de les demás.
Cuando la invité a hacer esta
entrevista de una vez me dijo que sí, sin mucho rollo. Tomó su bandera de la
lucha trans y se fue al patio de la Asamblea Nacional para que nuestro
fotógrafo capturara el mejor registro de lo que es ella hoy.
Estuvo en la marcha por la
diversidad sexual que se realizó el domingo pasado en Caracas y manifiesta que
es una de las marchas más hermosas y multitudinarias que se han dado en
Venezuela.
Luchadora en formación permanente y
siempre cerquita de les comunes, con una sonrisa en el rostro nos cuenta en las
siguientes líneas cómo es que llega a la AN como trans mujer y chavista.
Así es que Diverly Rodríguez relata
su camino y manifiesta que la dignidad y el amor han sido banderas a lo largo
de su vida.
—¿Quién es Diverly?
—Soy una mujer transgénero, Técnica Superior Universitaria en Trabajo Social,
egresada del Colegio Universitario de Caracas, militante del Frente Francisco
de Miranda, luchadora social por los derechos humanos.
—¿De dónde vienes?
—Vengo de estar en situación de calle durante un año medio, en situación de
consumo, trabajadora sexual. Dormía en los baños del parque Los Caobos, me la
pasaba con un combito y nos íbamos allá a reposar los cuerpos en uno de los
techos de ese parque. Recuerdo que un sábado nos fue muy mal haciendo dinero y
nos fuimos al parque por la noche y uno de los compañeros sacó una sustancia
ilícita. Esa noche consumimos y al día siguiente me despierto sola en el lugar
y un rayo de sol me pegaba en toda la cara. Para mí fue mágico, no sé, como una
divinidad, no sé si fue Dios, los ángeles, los astros, no sé qué, pero activó
mi subconsciente y empecé a cuestionarme qué hacía ahí. Yo tenía mi cuarto, mi
cama, mi casa, no entendía qué hacía ahí. Fui y pedí dinero prestado a una
compañera y me dijo “te los voy a regalar pero con una sola condición, que no
vuelvas más”.
Luego se sentirme mejor y más
segura de mi decisión, saqué mi bachillerato y de alguna forma fui motivo de
discusión en el consejo de profesores de la universidad porque algunos
estuvieron en contra porque dañaba la imagen de la institución y otros más bien
me veían como motivo de inspiración. Una vez me pasó que no me querían dejar
entrar a ninguno de los baños ni de mujeres ni de hombres y yo tenía que irme a
un centro comercial cercano.
Discriminación en la academia
En algún momento renegué de mi
forma de vestir para que la población estudiantil no se sintiera incómoda.
Empecé a vestirme como chico pero era evidente que no me sentía cómoda. Me tuve
que destransexualizar, pero despues caí y me dije a mí misma que no debía
cambiar yo, ellas y ellos eran los que tenía que aceptarme porque esto era yo.
Una vez estaba en el baño de
mujeres y vino una policía diciendo que yo entraba a ese baño era a ver a
mujeres por debajo de los cubículos. En el comedor también me pasaron cosas
locas como que se ponían a grabarme como si fuera una cosa rara y es que no
estaban preparadas y preparados para socializar con una persona como yo.
Fueron muchos los rechazos y
discriminaciones que viví en los espacios académicos, incluso había un profesor
que me ignoraba en toda la clase, hasta que una vez le pregunté que por qué me
ignoraba y me dijo que yo era un mediocre y él hacía como que si yo no estaba.
Me molesté mucho y llevé mi queja a la rectora para poder usar los baños
femeninos, un día le monté guardia y me atendió. Luego de una larga conversación
ella accedió a que yo usara los baños.
Cuando me tocó recibir mi título me
llamaron por mi primer nombre y mi único apellido y pasó algo muy hermoso
porque todas mis compañeras y compañeros se pusieron de pie a aplaudirme,
celebrando por todo lo alto ese logro tan grande que yo estaba teniendo a pesar
de las dificultades.
Divas de Venezuela
Luego empecé a vincularme con la
organización Divas de Venezuela con Rummy Quintero. Esa fue la plataforma que
me formó, cuando llegué a esta organización me di cuenta de que yo era
transexual.
Luego me fui a trabajar con una tía
de cariño, y empecé a militar en un movimiento nacional en Aragua y me invitó a
participar en la coordinación de atención en un servicio de carga viral para
pacientes con VIH en el Hospital Civil de Maracay y empecé a conocer al Frente
Francisco de Miranda y ahí surgió un espacio muy bonito para mí. Entro como
diputada de Caracas quedando electa a escala nacional, siendo la última que
cierra la lista de diputados y diputadas nacionales cuando se discuten las
curules indígenas.
—¿Cuáles son las demandas de la comunidad LGBTIQ+?
—En este momento histórico debemos ser muy conscientes de saber cuáles son las
banderas de lucha que tienen prioridad. Yo apoyo el matrimonio igualitario
aunque yo no me quiero casar. La demanda principal es el tema de identidad para
las personas trans, el reconocimiento a las parejas lesbopaternales,
homopaternales y transfiliales. Que los cuerpos de seguridad tengan un trato
respetuoso y sensibilización hacia nosotres.
No creo en la homofobia ni
transfobia porque no es miedo lo que nos tienen, es odio.
Diputada, chavista, sexodiversa
—¿Cómo te sientes en la asamblea como diputada trans
chavista?
—Hoy en día presido la subcomisión para los Asuntos de la Diversidad Sexual
dentro de la comisión de Mujer e Igualdad de Género de la Asamblea Nacional.
La verdad es que en la Asamblea
Nacional me he sentido acompañada y con mucha empatía entre mis compañeros y
compañeras, hay mucha sensibilización en cuanto a la diversidad sexual. Muchas
y muchos son hermanos y hermanas que saben de dónde vengo, saben que vengo de
las bases, que conocieron a Ronny Ortega, quien me formó en cuanto a todo este
abanico de posibilidades sexodiversas.
Hay muchos prejuicios en nuestro
país acerca de la transexualidad pero yo creo que he proyectado y he demostrado
en mi acción la construcción en aportes dentro de este espacio político. Me
toca desmontar muchas cosas pero vamos avanzando.
El diputado Pedro Infante me dice
que tenía otra mirada hacia nuestro sector pero escuchando nuestras necesidades
y demandas ahora entiende por qué la insistencia y entiende la lucha de otra
forma y es importante que nos consideren como personas garantes de derechos.
En ese espacio me siento segura,
tengo muy buenas relaciones y sé que tengo una gran responsabilidad porque soy
la primera mujer trans chavista en este espacio y debo dejar una huella importante
para sumar a la lucha por nuestros derechos.
Creo que sensibilizar es la vía, se
están abriendo brechas importantes y lo estamos logrando con toda nuestra
fuerza, acompañada por supuesto de toda la comunidad en una sola voz y estando
en discusiones permanentes para seguir generando los debates.
—¿Qué se está discutiendo en la AN en términos de inclusión
de género?
—Uno de los requisitos para presentar un proyecto de ley en la Asamblea
Nacional es que debe existir un artículo que contemple la no discriminación por
identidad, orientación y expresión de género. En la subcomisión de Mujer e
Igualdad de Género hay una ruta de atención con todo lo que tenga que ver con
la lucha feminista.
—Próximas acciones de la comunidad LGBTIQ+
—Actualmente estamos creando una ruta donde presentamos nuestras banderas de
lucha con el fin de que evaluemos cuáles son las prioridades en este momento
histórico y que se trabaje de la mano con las instituciones y con los entes que
tengan competencia en cada una de nuestras exigencias.
—¿Algún mensaje que quieras darle a nuestres lectores?
—Que nadie borre la sonrisa de su rostro ni la esperanza de su mente,
mantengamos siempre la mirada hacia el norte, hacia la gran victoria,
recordando siempre que somos amor, somos paz, somos la sexodiversidad.
Marcha a todo brillo y color
El pasado domingo 3 de julio se
llevó a cabo en Caracas la Marcha por la Diversidad Sexual que aglutinó a toda
la comunidad sexo-género diversa.
Sharom Lara es una joven que
asistió como todos los años y nos cuenta que esta vez fue apoteósica y
fascinante porque se unieron muchas fuerzas políticas de todo el país en un
mismo objetivo, tanto de derecha como de izquierda.
“Hubo muchas manifestaciones
culturales, artísticas y creativas y eso le da un toque maravilloso, de
expresión y de fuerza cultural”, expresó Lara.
Se hicieron visibles levantando sus
banderas en una sola voz con sus demandas y exigencias, que se lleven las
discusiones necesarias a espacios de discusión para poder avanzar en los
derechos de toda la comunidad LGBTIQ+
Esta fue la marcha número 21 que
realizan en Caracas, y esta vez estuvo en varios lugares como el Parque
Generalísimo Francisco de Miranda hasta que llegó a la Zona Rental.
Tomado de Ciudad Caracas
