Por Laura Valls B. *
Hace aproximadamente 35 años, tuve la oportunidad y la
suerte de hablar por primera vez con el Dr.
Rogelio Hernández, fui a su encuentro en busca de trabajo; a los pocos días
de esa conversación, comencé a compartir con él el ejercicio profesional, que
con el pasar de los días, meses y luego años, se convirtieron en 35 años de amistad y afecto.
Rogelio
fue siempre, suave, calmado, respetuoso en todo momento, un buen oyente y,
sobre todo, un consejero oportuno.
Rogelio Hernández era contador, abogado, administrador comercial, profesor de la Universidad de Carabobo de pregrado y posgrado, sin embargo, nunca vi que hiciera alarde de sus conocimientos y me explicaba con esmero y sencillez, aquello que yo necesitaba saber y que desconocía. Nunca buscó ser reconocido, él sabía lo que era y estaba en paz con eso.
A través de nuestras
conversaciones, conocí a su esposa y a sus hijos y mi afecto por Rogelio se extendió hasta ellos. Aprendí
por él, a entender y conocer más a Pedro
Rondón H., su amigo de siempre y mi amigo.
Hoy, luego de su
cristiano fallecimiento, quiero dar mis condolencias a sus familiares y amigos,
y quiero también dar gracias a la vida por la oportunidad que tuve de conocer y
compartir amistad con el Dr.
Rogelio Hernández, no solo por haber
sido un profesional sobresaliente, y honesto, del cual aprendí y valoré la virtud de la
tolerancia, sino por su forma de sentir
y ver a sus semejantes. Alguna vez me dijo…la gente, no solo vale por lo que
sabe, sobre todo, la gente vale y mucho,
por la forma que tiene de sentir a su
prójimo. Ese era Rogelio, el que yo conocí. Q.E.P.D.
*Abogada,
exdiputada a la Asamblea Nacional.
