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02 abril, 2022

Jada Pinkett-Chris Rock-Will Smith: Machismo y violencia estética


 Modaira Rubio Marcano

Este año 2022, la 94 edición de los Premios Oscar se convirtió en un espectáculo lamentable en el que la audiencia, en su mayoría, legitimó el machismo y la violencia estética como prácticas aceptables. Los protagonistas de esta polémica: la actriz Jada Pinkett, su esposo Will Smith y el comediante  Chris Rock.

Un comentario de Rock sobre el aspecto físico de Pinkett, que lejos de ser una broma se trató de body shaming (humillación corporal) o violencia estética, una de las agresiones de género más aceptada contra las mujeres, ocasionó que Smith reaccionara como el típico “macho alfa” , prototipo de la masculinidad tóxica, golpeando al hombre que “se burló de su mujer”.

La víctima de todo este patético episodio fue Pinkett, doblemente humillada por quien la avergonzó debido a su enfermedad y aspecto físico, y además por su pareja que la trató como un objeto de su propiedad frente a millones de espectadores. Luego, también fue revictimizada por los medios. Todos los titulares de la prensa fueron para Smith y Rock, ella fue invisibilizada en unos casos y en otros “recordada” por una pasada infidelidad que también fue un caso público.

Lo más preocupante fue la reacción de las masas. Cuando Smith subió al escenario y se disculpó entre lágrimas por su comportamiento alegando que se trata de las “locuras que el amor te hace cometer”, se convirtió en un “héroe” para much@s.

Y es que como en la edad media, Smith nos quiso decir que “su mujer”, y en general las mujeres, no están en capacidad de responder, tener voz propia y defenderse por sí mismas, necesitan un hombre que las proteja ante su inferioridad. También enalteció el patrón masculino que usa la violencia como vía para resolver conflictos. De este modo, por una “locura de amor” golpeas a un hombre en una gala mundial pero también puedes golpear y asesinar a tu pareja porque te engañó o te mintió, por celos. Así es el amor, según Smith y quienes le aplaudieron. 

Por su parte Rock, el segundo agredido, ya había sacado todo su arsenal machista durante su intervención como presentador estelar de los premios de la academia. Antes se había referido a la actriz española Penélope Cruz como “la mujer de Bardem”. Es decir, en un matrimonio de dos destacados actores, Cruz y Javier Bardem, el que cuenta es el hombre; ella, pese a su reconocida trayectoria histriónica, es solo “la mujer de”.

Convertir este lamentable capítulo de la historia del espectáculo en un hecho viral que lejos de producir indignación generalizada causó la aceptación casi universal de la violencia corporal, es una señal de alarma: es el triste reflejo de una sociedad donde el machismo está cada vez más arraigado. Jada Pinkett solo escribió en sus redes esta frase después del incidente: Este es tiempo de curarse y estoy dispuesta a ello”.

La crisis capitalista sin precedentes que está viviendo la humanidad, nos lleva a un mundo donde la ciudadanía prácticamente renuncia u olvida sus derechos para convertirse en “público espectador”. Así la guerra en Ucrania es asimilada como un show mediático donde es preciso tomar bando por los “buenos o los malos”, sin importar lo que suceda con la población civil inocente, como si se tratara de un videojuego.

Estamos en un mundo donde se está haciendo normal la conculcación del derecho a un salario justo, a condiciones dignas de trabajo, a la libre circulación, a la identidad, a la libertad de expresión, a la existencia misma. Un mundo donde el estado democrático se reduce y da paso a las autocracias, totalitarismos y la imposición del más fuerte. Un mundo donde el patriarcado y la discriminación se extienden a sus anchas.

Desde este espacio rechazamos el ejercicio de la violencia hacia la mujer y el uso de la violencia física como método para arreglar diferencias. ¡El machismo mata!

 

* IG:@modairarubio

E-mail:modairarubio@gmail.com

Comunicación Política, Economía, Feminismos y DDHH