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03 abril, 2022

Gabriel Boric. No puede ser que cuando los Derechos Humanos son vulnerados por gobiernos que se consideran afines, miremos para un lado

-Usted se define de izquierda y sabe que en el amplio campo de la misma ha recibido comentarios adversos por sus críticas a los gobiernos de Venezuela, Nicaragua y Cuba. ¿Ratifica sus dichos?

-Ratifico y yo sé que a Atilio Borón no le va a gustar, pero me leí la edición de ¿Qué hacer?, de Lenin, con prólogo de él a principios de los 2000 y fue tremendamente aleccionador y me abrió la cabeza. Lamento esa polémica, pero yo creo que la izquierda para poder presentarse ante el mundo tiene que tener una postura inequívoca y un solo estándar en materia de respeto a los Derechos Humanos. No puede ser que cuando los Derechos Humanos son vulnerados por gobiernos que se consideran afines, miremos para un lado y cuando son vulnerados por gobiernos que consideramos adversarios, pongamos el grito en el cielo. Para que sea creíble nuestro compromiso debemos tener el mismo estándar y, claramente, lo que ha sucedido en Nicaragua donde las últimas elecciones se dieron con una parte importante de los candidatos de la oposición presos y ya no solamente los candidatos de oposición, sino figuras históricas como Dora María Téllez o el caso de Sergio Ramírez, un perseguido que no puede entrar a Nicaragua. Es sencillamente inaceptable y por lo tanto yo ahí no voy a retroceder en mi postura.

- Usted habla de doble estándar en materia de DDHH, pero generalmente se omite que esos países, como los casos de Venezuela y Cuba, con un bloqueo de más de 60 años a la isla, sufren sanciones y ataques permanentes contra sus propias economías de parte de Estados Unidos?

- Por supuesto que el bloqueo me parece criminal y la ley Helms-Burton y todo lo que implican, ha generado el daño a un pueblo. Yo no soy partidario de que cuando tengamos diferencias entre los gobiernos, se castigue a los pueblos. Por lo tanto, aprovecho para hacer un llamado al levantamiento de sanciones qué no contribuyen en nada a la solución del conflicto, más que a dañar a quienes habitan en esos países. Nosotros, por ejemplo en el caso de Venezuela, estamos participando como observadores en el grupo internacional de contacto que está realizando su labor en México con apoyo internacional. Creo que esa es la vía diplomática para poder resolver justamente estas diferencias y que sean los pueblos soberanos los que decidan qué camino seguir, pero no a través de sanciones.

-¿Cómo va a ser la relación de Chile con EEUU, la principal potencia hemisférica?

-Quiero ser muy claro en esto. Chile no se subordina ante ninguna potencia y vamos a ejercer la autonomía en materia de relaciones internacionales. Estamos insertos en el mundo y mantenemos una relación importante con China y Estados Unidos. Pero nuestro centro tiene que ser América Latina. Somos un país profundamente latinoamericano y tenemos que recuperar esa vocación que durante algún tiempo en nuestra élite estuvo algo perdida. Yo me siento mucho más cercano en eso a los sueños de San Martín y O’Higgins, que a quienes de una u otra manera despreciaron al vecindario.

Fragmento de una entrevista publicada por el diario Página 12  de Argentina.