-Usted se define de izquierda y sabe que en el amplio campo
de la misma ha recibido comentarios adversos por sus críticas a los gobiernos
de Venezuela, Nicaragua y Cuba. ¿Ratifica sus dichos?
-Ratifico
y yo sé que a Atilio Borón no le va a gustar, pero me leí la edición de ¿Qué
hacer?, de Lenin, con prólogo de él a principios de los 2000 y fue
tremendamente aleccionador y me abrió la cabeza. Lamento esa polémica, pero yo
creo que la izquierda para poder presentarse ante el mundo tiene que tener una
postura inequívoca y un solo estándar en materia de respeto a los Derechos
Humanos. No puede ser que cuando los Derechos Humanos son vulnerados por
gobiernos que se consideran afines, miremos para un lado y cuando son
vulnerados por gobiernos que consideramos adversarios, pongamos el grito en el
cielo. Para que sea creíble nuestro compromiso debemos tener el mismo estándar
y, claramente, lo que ha sucedido en Nicaragua donde las últimas elecciones se
dieron con una parte importante de los candidatos de la oposición presos y ya
no solamente los candidatos de oposición, sino figuras históricas como Dora
María Téllez o el caso de Sergio Ramírez, un perseguido que no puede entrar a
Nicaragua. Es sencillamente inaceptable y por lo tanto yo ahí no voy a
retroceder en mi postura.
- Usted habla de doble estándar en materia de DDHH, pero generalmente se omite que esos países, como los casos de Venezuela y Cuba, con un bloqueo de más de 60 años a la isla, sufren sanciones y ataques permanentes contra sus propias economías de parte de Estados Unidos?
- Por supuesto que el bloqueo me parece criminal y la ley
Helms-Burton y todo lo que implican, ha generado el daño a un pueblo. Yo no soy
partidario de que cuando tengamos diferencias entre los gobiernos, se castigue
a los pueblos. Por lo tanto, aprovecho para hacer un llamado al levantamiento
de sanciones qué no contribuyen en nada a la solución del conflicto, más que a
dañar a quienes habitan en esos países. Nosotros, por ejemplo en el caso de
Venezuela, estamos participando como observadores en el grupo internacional de
contacto que está realizando su labor en México con apoyo internacional. Creo
que esa es la vía diplomática para poder resolver justamente estas diferencias
y que sean los pueblos soberanos los que decidan qué camino seguir, pero no a
través de sanciones.
-¿Cómo va a ser la relación de Chile con EEUU, la principal
potencia hemisférica?
-Quiero ser muy claro en esto. Chile no se subordina ante
ninguna potencia y vamos a ejercer la autonomía en materia de relaciones
internacionales. Estamos insertos en el mundo y mantenemos una relación
importante con China y Estados Unidos. Pero nuestro centro tiene que ser
América Latina. Somos un país profundamente latinoamericano y tenemos que
recuperar esa vocación que durante algún tiempo en nuestra élite estuvo algo perdida.
Yo me siento mucho más cercano en eso a los sueños de San Martín y O’Higgins,
que a quienes de una u otra manera despreciaron al vecindario.
Fragmento de una entrevista publicada por el diario Página 12
de Argentina.
