Manuel Morato es un apasionado del mundo eslavo. Una de las voces más
conocedoras de ese vasto territorio entre las filas del ejército español. A
finales de la década de 1980 estudió la Perestroika militar
en Rusia en las aulas de la universidad británica de Oxford.
Entre 2004 y 2008 fue agregado militar español para Rusia, Ucrania,
Bielorrusia, Kazajstán y Uzbekistán con residencia en Moscú. Durante los dos
últimos años de su mandato en la capital representó ante el ministerio de
Defensa de Rusia a todos los agregados militares acreditados en Moscú.
Ha desempeñado también cargos en la OTAN y
fue jefe del contingente español en Kosovo. Asegura mantener contacto con
oficiales rusos y proporciona su análisis sobre la guerra en Ucrania, el último
seísmo llegado del Este, en conversación con El Independiente. «Se
ha particularizado en Vladimir Putin pero creo que, aunque él
desapareciera, esto es una cosa de Rusia. Su salida de escena no cambiaría
mucho las cosas», advierte el coronel retirado durante la entrevista.
Pregunta.- En los últimos días hemos asistido a un reagrupamiento del ejército ruso. ¿Cómo se debe interpretar?
Respuesta.- Ha habido elucubraciones y opiniones para todos los gustos. Decían algunos que la intención de Rusia no era solo invadir Ucrania, sino seguir luego con otros países de la antigua Unión Soviética, porque Putin ‘el zar’ era lo que quería: hacer de Rusia un imperio. Yo jamás pensé que ese fuera su deseo. Es cierto que Ucrania es muy importante para él y es existencial para Rusia y, por consiguiente, lo que quería era liberar el Donbás, que los acuerdos de Minsk no supieron resolver porque no se cumplieron. Y entonces había que buscar alguna manera de resolver esa guerra civil entre Ucrania y los independentistas del Donbás, larvada y real. Ni siquiera yo creo que la intención de Putin sea la de apoderarse y poner el Donbás bajo el paraguas de Rusia directamente, sino dejar que sea independiente, con una gran aproximación a Rusia. La única duda que honestamente tengo es si Rusia quiere dejarle Odesa a Ucrania o a lo que quede de Ucrania. A lo mejor, según como estén las cosas cuando lleguen al acuerdo final, podría dejar una salida al mar que a Rusia no le perjudicaría demasiado y para Ucrania es muy importante. Entonces eso es una baza de negociación para Ucrania importante. El resto de lo que es la salida al mar de Azov y el resto del mar Negro quedaría en manos de Putin y de la solución que Putin pueda proponer, aprobar o desear.
P.- ¿Este
repliegue entra dentro de los cálculos iniciales de Putin?
R.- Así es. Obedece claramente a lo que desde un principio decía
Putin. Hay una cosa que no ha logrado y es cuando decía aquello de que iba a
conseguir que los nazis se fueran de Ucrania. Era una forma de decir que quería
otro gobierno, de otro tipo. Creo que quizás en esto se ha dado cuenta que no
lo puede lograr y que ya no es de tanto interés. Tendría que realizar un
esfuerzo militar muy grande que no compensa. A eso podría renunciar. Lo otro
simplemente obedece al deseo que tenía Putin: debilitar a Ucrania y, para
conseguirlo, tenía que hacer estas operaciones por toda Ucrania, pero en ningún
caso con el deseo de dominar el país y ponerla bajo la dominación rusa, que eso
supondría un esfuerzo que no se puede permitir.
El repliegue ruso obedece al deseo que tenía Putin: debilitar
a Ucrania y, para conseguirlo, tenía que hacer estas operaciones por todo el
país
P.- ¿Está
siguiendo, por tanto, el plan diseñado en febrero?
R.- En cierto modo, sí, porque ha logrado que Ucrania
diga ya que no aspira a entrar en la OTAN. Lo de la entrada en
la Unión Europea en principio lo podría asumir mientras de la UE no se
convierta en una organización militar. La verdad es que con los 5.000 hombres
de los que se habla no supondría una preocupación para Rusia. El tema son las
otras cuestiones y cómo van a quedar. Lo que está sucediendo es una
continuación del plan inicial. Se ha debilitado a Ucrania y se ha liberado el
Donbás. Rusia está cerca de conseguir los objetivos políticos que fueron los
que dieron lugar a esta guerra.
Rusia está cerca de lograr los objetivos políticos que dieron
lugar a esta guerra
P.- ¿Estamos, pues, entrando en una
nueva fase de la guerra?
R.- Confío en que ésta sea la fase final. Se ha destruido una gran
parte de Ucrania y se ha debilitado mucho al país a pesar de los apoyos que
nosotros les hemos dado y estamos dándole. El país sufre un grado de
destrucción que en este momento yo no me atrevo a decir cuál es, pero que
parece muy grande. Los puntos críticos y de gran valor estratégico para el país
los tiene dañados. Se van a encontrar en una situación muy complicada para
recomponer el Estado que, desde mi punto de vista, ha perdido un trozo muy
importante de su territorio.
P.- ¿Ucrania ha perdido la guerra?
R.- La guerra no ha terminado y las cosas hasta que no terminan,
pues no terminan. Cualquier cosa puede complicar y cambiar el curso de la
guerra. Tenemos que ser todos prudentes. Lo que pasa es que las cosas que
podrían cambiar no serían precisamente a nuestro favor, porque si el cambio
supone una provocación que nos lleve a entrar a nosotros en guerra, pues eso es
lo peor que podría suceder desde mi punto de vista. Ya sé que otros están
deseando y diciendo que sería bueno. Lo que ya se ha destruido y las muertes y los
heridos que ya ha habido no tienen solución. No estoy diciendo que sea bueno.
No, no, de ninguna manera. Es terrible. Pero la otra alternativa, una Tercera Guerra Mundial, con un país que tiene
armas nucleares y que en su estrategia tiene claramente establecido que si se
ve en peligro su existencia las usaría.
Algunos están deseando que nos impliquemos más. Lo que ya se
ha destruido y las muertes y los heridos que ya ha habido no tienen solución
P.- El
objetivo de Moscú pasa ahora por concentrarse en ciertas zonas del país…
R.- Es lo que ha dicho el Ministerio de Defensa ruso. Hay una gran
destrucción en grandes ciudades, puntos estratégicos, depósitos de municiones y
energía eléctrica y otros aeropuertos. Están lo suficientemente dañados como
para haber debilitado ya a Ucrania en todos los sentidos: política, social y
militarmente. Ucrania está en una situación muy diferente a la de hace dos
meses. Hay que reconocer que ésa es la realidad y eso sí lo ha conseguido. ¿Es
ese reagrupamiento para atacar otra otra vez? Yo creo que no. No sé si habría
que hacer un repaso a ver si queda algo que pueda ser de interés, pero desde mi
punto de vista, en este momento, a bote pronto, yo creo que no. Ni siquiera le
quedan puntos en zonas a batir bien, en la parte más próxima a Rumanía y Polonia.
Lo que ocurre es que claro, si hay ataques como el que ha habido hace un par de
días en zona rusa, eso puede suponer que Rusia haga algo que no tenía previsto
hacer.
¿Qué posibilidades tiene Ucrania de resistir? Muchas; ¿de
ganar la guerra? Ninguna si no hay mayor implicación de EEUU y la OTAN
P.- Usted confía en que pueda ser
la fase terminal del conflicto militar. ¿Se atreve a barruntar un calendario?
R.- Esto no sólo es cosa de Rusia. Ucrania está dispuesta a seguir
combatiendo y lo único que pide son más armas para hacerlo. Es evidente que en
este momento, si antes había voluntad de resistir por parte de Ucrania, ahora
va a haber más porque están dolidos y heridos, muy dolidos y heridos. Por
consiguiente, en estos momentos la gente se une más. Y su reacción es resistir.
¿Qué ocurre? Pues que desde Occidente quizás deberíamos valorar también la
situación y ver lo que nos está costando. En estas cosas hay que usar también
la cabeza, no solo el corazón. Y ver qué puede suceder después con una Rusia
también debilitada; cómo se va a configurar la defensa, la economía, y la
arquitectura de seguridad que Rusia y China dicen que hay que cambiar porque
ha cambiado la situación en Europa. Hay que ver en qué condiciones se va a
quedar después, cómo lo vamos a hacer y cómo se va a estructurar.
Desde Occidente deberíamos valorar la situación y ver lo que
nos está costando. Hay que usar la cabeza, no solo el corazón
P.- La
negociación es lo que más le interesa a ambas partes…
R.- Ya están en eso pero ahora la cuestión está en ver si Ucrania,
por decisión de su presidente y de su gobierno, apuesta por eso. Obviamente
Estados Unidos, la Unión Europea, la OTAN y otros deben convencerle de la realpolitik.
La situación es complicada y no resulta agradable para nadie ceder parte de su
territorio, pero si la realidad es la realidad, la situación es la que es. ¿Qué
posibilidades tiene Ucrania de resistir? Muchas; ¿de ganar la guerra? Pues
desde mi punto de vista, ninguna si no hay mayor implicación de EEUU y la OTAN.
Saquemos todos las conclusiones. Yo coincido en que para el Día de la Victoria
en mayo, el triunfo de Rusia sobre el nazismo, Rusia tiene y necesita tener
algo que ofrecer al pueblo ruso. Además, es que esta es una guerra civil,
porque hasta ahora Rusia, Ucrania y Bielorrusia han sido primos hermanos,
hermanos de sangre total. Para Rusia esto es durísimo. Me consta que hay muchos
generales rusos que lo ven terriblemente mal porque son familiares suyos con
los que están en guerra.
P.- En
los últimos días, hemos asistido a las huellas de la destrucción y de la
violencia contra civiles que ha aflorado tras el repliegue. ¿Ha cruzado el
ejército ruso ciertas líneas rojas?
R.- Primero,
esas imágenes son terribles y hay que hacer una investigación independiente.
Si es así, la condena máxima. Pero claro, condenar las atrocidades de una
guerra… Las guerras son así. A mí me resulta ciertamente difícil como militar
profesional, y los rusos también lo son, aceptar que es obra de militares
profesionales. Cuando uno se retira, está la política de tierra quemada, es
decir, no dejar en manos del enemigo nada que pueda utilizar el enemigo en su
reconstrucción o beneficio, ni mucho menos, por supuesto, material militar.
Pero una cosa es eso y otra cosa es ensañarse con civiles, atarles y
maniatarles antes de asesinarles. Son unas atrocidades tan terribles que no
caben en la lógica. No digo que no haya animaladas que se hacen en todas las
guerras, pero en fin…
P.- ¿Pone
en duda matanzas como las de Bucha?
R.- Vamos a ver, yo ni lo pongo en duda ni lo dejo de poner. A mí
me resulta, desde luego, difícil de aceptar. Además, hay que tener en cuenta
los intereses de la información, la desinformación y la manipulación en las
guerras. Hay que hacer una investigación independiente y ver si eso es así
realmente. En cierto modo, el que es atacado tiene derecho a utilizar todas las
armas a su alcance para defenderse, incluso las del engaño y la manipulación.
Ese derecho no se lo niego al que está siendo atacado. De ninguna manera. Pero
si soy alguien que analiza la situación e intenta ser objetivo, tendré que
investigar por otros medios también. Hace años todos veíamos una foto y
decíamos: Eso es así. Ahora todos sabemos que todo se puede manipular. Insisto
en mi condena total. Y máxime si eso se ha producido, pero creo que tenemos que
ser prudentes en todas estas cuestiones, si es que queremos hacer las cosas con
un poco de seriedad.
Tomado de El Independiente / España.
