La historia del estudio de
abogados con sede en 46 países que asesoró a empresas y particulares sospechados
de evasión o con cuentas en paraísos fiscales.
Hay una teoría del eterno retorno en Nietzsche o del tiempo circular en Borges. La historia pareciera que nos devuelve siempre al mismo lugar. A hechos o personajes que se repiten. Christine Lagarde, la ex directora gerente del FMI y actual presidenta del Banco Central Europeo (BCE) trabajó entre 1981 y 2005 en Baker & McKenzie, acaso el bufete de abogados más grande del mundo que aparece en unos 7.500 documentos de los Pandora Papers. El estudio que tiene presencia en 46 países y 4.700 letrados ayuda a multimillonarios y grandes empresas a eludir o evadir impuestos con una ingeniería legal y financiera a la medida del cliente. Lo explica el Consorcio Internacional de Periodistas Investigativos (ICIJ) que difundió la última filtración de papeles a gran escala.
La mujer a la que Mauricio Macri
festejó cuando era presidente, no sólo asesoraba a compañías elusivas que
operaban desde paraísos fiscales cuando se desempeñaba en el ámbito privado.
También presidió los comités ejecutivo y estratégico de Baker & McKenzie y
hasta fue consejera de su subsidiaria Law in Context con sede en las islas Bermudas,
un territorio offshore dominado por la opacidad fiscal.
Lagarde no fue una ejecutiva de
ocasión en el bufete que comandó desde Europa. De su CV se desprende que estuvo
en el staff casi un cuarto de siglo y ocupando cargos jerárquicos. Su relación
comercial con los paraísos fiscales es una evidencia que se
conoció en noviembre de 2019 apenas asumió en el BCE. Pero ahora toma más
fuerza con la filtración de los Pandora Papers. La bisagra que la une a
la banca offshore es Baker & McKenzie cuyos ingresos este año
batieron un récord. Lo dice su propia página oficial: finalizó al 30 de junio
de 2021 con 3,1 mil millones. “La primera vez que la firma ha cruzado la marca
de los $ 3 mil millones. Los ingresos aumentaron un 7,8% en comparación con el
año anterior y, junto con los costos cuidadosamente administrados, esto se
tradujo en un crecimiento interanual de las ganancias del 36,7%”, señala.
Pilar de la economía offshore
El Consorcio Internacional de
Periodistas define al estudio transnacional como “un arquitecto y un pilar de
la economía sumergida, a menudo llamada offshore, que beneficia a los ricos a
costa de las arcas de los países y del bolsillo del ciudadano de a pie”. Poco
le importan a este bufete las asimetrías cada vez más pronunciadas entre ricos
y pobres. Su presidente global Milton Cheng dijo a fines de
septiembre: “En un contexto tan desafiante, lograr ingresos récord es un gran
voto de confianza de nuestros clientes y un testimonio del arduo trabajo y la
resiliencia de nuestra gente en todo el mundo”.
Creado en 1949, el estudio abrió
su primera oficina offshore en Caracas, Venezuela. Corría 1955, Perón era
derrocado en Argentina y Baker & McKenzie comenzaba su etapa de expansión
internacional en esa década. El trabajo del ICIJ recuerda que en un artículo
publicado en el Wisconsin Law Review dos años después, Russell Baker – uno de
los fundadores del bufete - recomendaba “constituir sociedades en Venezuela y
otros países que permitieran a los propietarios permanecer en el anonimato
mediante el uso de lo que se conoce como acciones al portador. Las acciones al
portador son certificados de acciones que no necesitan estar registrados a
nombre de una persona o compañía concreta”. Baker y su socio John McKenzie lo
hacían por las dificultades que existían en Estados Unidos para formar ese tipo
de sociedades.
Hoy, con los Pandora Papers
alimentando a los medios del mundo, el Consorcio de Periodistas denuncia en su
página oficial que el estudio de abogados y todas sus delegaciones “se han beneficiado del trabajo realizado para personas vinculadas
al fraude y la corrupción”. Y da algunos ejemplos: “la empresa ha
trabajado para el oligarca ucraniano Igor Koloimosky, de quien las
autoridades estadounidenses alegan que lavó 5.500 millones de dólares a través
de una maraña de sociedades fantasma, que compran fábricas y propiedades
comerciales en todo el corazón de Estados Unidos”.
Baker & McKenzie también
asesoró a Jho Low, un financista malasio fugitivo que está acusado de un fraude
internacional por más de $ 4.5 mil millones de dólares, conocido como
1MDB. El
estudio de abogados se presenta en su página corporativa muy alejado de ese
tipo de asesorados: “Somos ciudadanos del mundo y reconocemos que el
estado de derecho es una base esencial para el crecimiento y el desarrollo
económicos. Donde el estado de derecho es fuerte, los líderes empresariales pueden
sentirse optimistas acerca de invertir en el futuro”.
El ICIJ no pudo conseguir la
palabra de Cheng, el presidente hongkonés del poderoso bufete, pero en sus
informes citó a un portavoz que respondió cómo Baker McKenzie se esfuerza por
“garantizar que nuestros clientes cumplan tanto con la ley como con las mejores
prácticas”. La web de la compañía explica que su política “se basa en
principios de integridad, transparencia, profesionalismo y adhesión a los más
altos estándares de ética”.
“Somos veraces y transparentes”,
declama el bufete en su código de conducta empresarial. “No hacemos negocios
con personajes de mala reputación”, se defienden. El Consorcio Internacional de
Periodistas no piensa lo mismo: “Cuando los multimillonarios, las multinacionales
y las personas con conexiones políticas pretenden ocultar su riqueza o evadir
impuestos, recurren con frecuencia a Baker McKenzie, el gigante con sede en
Chicago”, publicaron citando al ICIJ, desde El País de España
a la Agencia Pública en Brasil.
La influencia del bufete que
tiene su sede central en Chicago es notable en los Pandora Papers. Los medios
del mundo se encargaron de remarcarlo: “Entre el maremágnum de banqueros,
contables, abogados y agentes de creación de empresas instrumentales, sobresale
Baker & McKenzie. El ICIJ descubrió que desempeñó un papel en los asuntos
de más de 440 empresas registradas en paraísos fiscales”. Tampoco sorprende,
como sostiene el Consorcio, que “más de 220 empleados de Baker & McKenzie
en 35 países han ocupado puestos en organismos gubernamentales como los
ministerios de Justicia, las oficinas tributarias, la Comisión de la UE o las
oficinas de jefes de Estado”.
Sociedades instrumentales
Para el ICIJ son demoledoras las
evidencias de prácticas ilegítimas, fronterizas con la ilegalidad, en esta
multinacional de servicios jurídicos: “Los documentos filtrados revelan que el
bufete de abogados ayudó a crear sociedades instrumentales en Chipre para el
gigante de la alimentación y el tabaco RJR Nabisco. Para Nike,
colaboró en crear un refugio fiscal neerlandés. Según documentos judiciales de
Estados Unidos, sus abogados ayudaron a Facebook a redirigir
miles de millones de dólares de beneficios a Irlanda, un país de baja
tributación”.
Mencionado en más de 7.500
documentos de los Pandora Papers, mucho más que cualquier otro estudio de
abogados de la competencia en Estados Unidos, Baker & McKenzie insistió en
que las empresas o particulares que lo contratan no se apartan de las buenas
prácticas. Pero aclaró – de acuerdo al ICIJ- que “en ocasiones nos encontramos
con que los clientes realizan posteriormente actividades que no concuerdan con
nuestra comprobación debida inicial, o salen a la luz nuevos hechos o sucesos
que nos llevan a dejar de representarles”.
A buen entendedor, pocas
palabras.
gveiga@pagina12.com.ar / Tomado de Página
12 / Argentina