Discusión irrelevante en el Congreso por saludo del primer ministro.
Lo mejor que le podía pasar al primer ministro, Guido Bellido, es que lo
califiquen, o descalifiquen, por lo más anecdótico de su discurso: su saludo
inicial en quechua, que, además, fue muy respetuoso. El uso del quechua no
debería provocar tanto aspaviento porque es nuestra lengua materna y la
propia Constitución lo reconoce: “El Quechua es idioma oficial y
todo peruano tiene el derecho a usarlo ante cualquier autoridad”.
También hay otras referencias legales a nuestra multiculturalidad. El derecho a usar otros idiomas oficiales, como el aimara y lenguas aborígenes; el derecho a usar su propio idioma ante cualquier autoridad y el derecho a la identidad étnica y cultural.
Así que de la presentación de Guido Bellido lo menos
importante es el idioma en el que se ha formulado el programa general de
gobierno ante el Congreso.
La reacción tan fóbica de una parte de la representación nacional contra el
runa simi obedece a otros factores, tales como racismo, clasismo, etc.
Reacciones todas que están profundamente equivocadas y que muestran la raíz de
las falsas polarizaciones, entre ricos y pobres o la de los blancos/criollos
versus los indios/nativos, tan mal usadas políticamente.
La polarización electoral casi nos lleva al despeñadero de la
ingobernabilidad y la más flamante provocada a raíz de la presentación de Guido
Bellido nos deja sin analizar el fondo de la presentación del gabinete,
quedándonos en la forma y discutiendo lo irrelevante.
Hay que decir en honor a nuestros hombres y mujeres
quechuahablantes que no es ningún demerito hablar otra lengua y que países como
Canadá, o la propia Suiza, requieren que sus congresistas hablen todos los
idiomas que utilizan comúnmente sus ciudadanos. Son 47 lenguas originarias
que subsisten en el territorio patrio, y que involucran a más de 4 millones de
personas, pese a que parecen cifras oficiales un poco conservadoras.
Un dato que debería preocupar a los congresistas es que no
estamos hablando del quechua como idioma de las alturas del Perú profundo, del
falso extremo de Lima contra el resto del Perú. El distrito del Perú donde más
quechua se habla es San Juan de Lurigancho, con más de 100.000 personas que
usan el lenguaje de los incas. En orden de importancia, le siguen Ate, Villa
María del Triunfo, Puente Piedra, San Martín de Porres, San Juan de Miraflores,
Villa El Salvador, Comas, Lurigancho y Carabayllo, según un censo del INEI.
Como última recomendación, el Congreso debería habilitar la
traducción en vez de vetar y protestar a gritos.
Tomado de La República / Perú
