Por SANJAY PRADHAN*
Hoy enfrentamos una crisis de confianza ciudadana en materia
de gobernanza. Antes
de la pandemia de COVID-19, la confianza de los ciudadanos en los Gobiernos ya
se había desplomado a niveles mínimos históricos, según el Barómetro
Edelman (PDF, en inglés). En demasiados países, la población percibía
que los Gobiernos no respondían a sus necesidades, o cometían actos de
corrupción y eran controlados por intereses particulares. En mayo de 2020, la
confianza en los Gobiernos aumentó durante un breve período, ya que la gente
los vio liderar la lucha contra la COVID-19. Sin embargo, muchos Gobiernos
desperdiciaron esa oportunidad y la fe de las personas en las instituciones
públicas disminuyó fuertemente.
Esta crisis de confianza ciudadana tiene graves consecuencias. La confianza es la base sobre la que se construye la legitimidad de las instituciones públicas. Durante la pandemia, la confianza en las instituciones del sector público ha sido fundamental para permitir a los Gobiernos tener el apoyo de los ciudadanos en los esfuerzos de contención, mitigación y recuperación de la COVID-19.
Si la confianza es tan vital, ¿cómo pueden generarla los
Gobiernos? En
un excelente estudio de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) se destacan dos factores clave de
la confianza: la competencia y los valores (i). En primer lugar, la
confianza en la competencia se genera cuando los Gobiernos prestan servicios
que responden a las necesidades de los ciudadanos. En segundo lugar, la
confianza en los valores se genera cuando los Gobiernos demuestran integridad,
apertura y ejercicio del poder en aras del interés público.
Los enfoques de Gobierno abierto pueden ayudar a establecer
una gobernanza receptiva y basada en valores. Los enfoques de Gobierno abierto combinan de
manera única dos aspectos complementarios: primero, transparencia, apertura y
capacidad de respuesta del Gobierno en el lado de la oferta; y segundo,
participación, seguimiento y opiniones de los ciudadanos y otros grupos de
partes interesadas en el lado de la demanda.
A continuación le presento algunos ejemplos de reformas para
generar confianza impulsadas por los 78 países miembros de la Alianza para el Gobierno Abierto
(OGP), de los cuales 50 son prestatarios del Grupo Banco Mundial:
- Los
presupuestos abiertos son vitales durante la pandemia porque los Gobiernos
han movilizado un monto extraordinario de USD 12 billones en estímulos y
redes de protección social para enfrentar la COVID-19, y este incluye
financiamiento del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Por ejemplo, las
plataformas MapaInversiones de
Paraguay y Vulekamali (i)
de Sudáfrica publican los presupuestos para la COVID-19 e involucran a los
ciudadanos, incluidos los grupos marginados, para que den su opinión y
supervisen el uso de los fondos. En África, la red de organizaciones de la
sociedad civil "Follow the Money" (Seguir los pasos del dinero)
monitorea los gastos para la COVID-19 con el fin de asegurar que los
recursos lleguen a los beneficiarios, y lo hace aprovechando las opiniones
de los ciudadanos.
- Los
contratos abiertos y la propiedad de las empresas abierta son necesarios
para combatir la corrupción, generar confianza de los ciudadanos y
garantizar que el poder se ejerza en aras del interés público. En Ucrania, los
reformadores aprovecharon la OGP para crear una plataforma en línea
llamada ProZorro (i), en
la que todos los contratos de adquisiciones públicas se divulgan sobre la
base de normas de datos de libre acceso para que los ciudadanos puedan
consultarlos. Una segunda plataforma, DoZorro, potencia el control de la
demanda, y en ella los ciudadanos pueden denunciar infracciones en la
adjudicación y ejecución de los contratos. En dos años, los ciudadanos
informaron sobre 14 000 violaciones. Más de la mitad de las infracciones
denunciadas se resolvieron públicamente. El Gobierno ahorró USD 1000
millones, el 82 % de los empresarios informó que se había reducido la
corrupción y se registró un aumento de un 50 % en las empresas que se
presentaron a licitaciones por primera vez.
- Una
prioridad importante para una gobernanza receptiva es integrar la
participación ciudadana en la formulación de las políticas. Por ejemplo, la presupuestación participativa permite a los ciudadanos
establecer prioridades y financiar proyectos que atiendan sus
necesidades. En la provincia de Kivu meridional, en la
República Democrática del Congo, la confianza de los ciudadanos era muy
baja tras el fin de los conflictos. El Gobierno introdujo una
presupuestación participativa que permitió a los ciudadanos votar sobre
las asignaciones del presupuesto. Cuando los ciudadanos vieron que se
llevaban a cabo obras de reparación de caminos y escuelas por las que
habían votado, la recaudación de impuestos aumentó 16 veces, una evidente
medida del aumento de la confianza en el Gobierno gracias a la adopción de
enfoques abiertos y participativos.
- Se
necesita participación de los ciudadanos y capacidad de respuesta del
Gobierno similar en la prestación de servicios. En Kaduna, Nigeria, cuando
una auditoría reveló que un centro de salud que se prometió a los
ciudadanos solo existía en teoría, el director de Presupuestos dio a
conocer la ubicación geográfica de los proyectos financiados con fondos
públicos a través de una aplicación móvil. Pero posteriormente entraron en
efecto las exigencias del lado de la demanda cuando los ciudadanos se
sintieron facultados para publicar fotos y comentarios en dicha
aplicación. Kaduna informó de la finalización de 450 escuelas y 250
clínicas al cabo de dos años, registrándose una reducción de un 20 % en la
mortalidad materna como resultado del uso de dichos centros de salud.
- Por
todo ello, es
importante que las instituciones de desarrollo, como el Banco Mundial, no
solo trabajen con los Gobiernos y apoyen la transparencia por el lado de
la oferta, sino que también respalden la participación ciudadana en
el lado de la demanda y la respuesta a los comentarios de los ciudadanos.
*Director ejecutivo de la Alianza para el Gobierno Abierto.
Texto tomado de VOCES
