La parlamentaria del Partido Alternativa Real, primera fuerza
de la oposición en la Cámara, señala que la coalición que formará gobierno debe
sentarse a negociar con La Haya e informar si tiene un “plan B” para conseguir
el apoyo económico que requieren para atender las necesidades de la población
Hasta el 10 de mayo, Ana María Pauletta se desempeñó como presidenta
del Parlamento de Curazao. Ese día, la dirigente del Partido
Alternativa Real (PAR) cedió el puesto a su sucesora, Charetti
America-Francisca, representante del Movementu Futuro Kòrsou (MFK), completando
así la transición de poder en la Cámara.
En nombre de la primera fuerza opositora del pleno, la
parlamentaria Pauletta sostiene que asumirán una posición crítica, con
responsabilidad y seriedad, ante el nuevo gobierno que encabezará Gilmar
Pisas (MFK) en alianza con el Partido Nashonal di Pueblo (PNP), de Ruthmilda
Larmonie.
Uno de los temas más polémicos de la agenda política y económica en Curazao se resume en cuatro letras: COHO, siglas del Cuerpo para las Reformas y el Desarrollo del Caribe, ente nombrado por el gobierno de los Países Bajos con el fin de aplicar las medidas que exigen a Curazao, Aruba y Sint Maarten a cambio de la ayuda financiera para enfrentar la crisis provocada por el COVID-19.
La coalición del MFK y PNP ha cuestionado el COHO, provocando
una dura respuesta de La Haya, que ha dejado en el aire la entrega
de los recursos. Pauletta sostiene que Pisas y Larmonie deben sentarse
a negociar con la administración neerlandesa para no poner en peligro
el presupuesto que necesitan para atender a los más afectados por la pandemia,
-Tras la instalación del nuevo Parlamento, ¿cómo describe la
situación política que enfrenta Curazao en estos momentos?
-La situación política de Curazao está bien estable, teniendo
en cuenta que el 19 de marzo tuvimos un proceso de elecciones
transparente y democrático, donde participó el 74% de los votantes
inscritos para escoger a los 21 representantes del Parlamento. El 11 de
mayo se instaló un Parlamento nuevo con dos partidos (MFK y PNP) que
formaron un acuerdo de gobierno. Ahora, el Parlamento debe realizar el proceso
de evaluación de los ministros antes de que sean juramentados. La
situación financiera sí es precaria y debemos tomar medidas para
proteger a los ciudadanos.
-¿Qué puede esperarse de este nuevo Parlamento?
-Como presidenta saliente del Parlamento entregué el cargo a
Charetti America-Francisca (MFK). De la fracción del PAR se puede esperar una
oposición crítica, con responsabilidad y seriedad, que tendrá como prioridad
el bienestar de los ciudadanos. El Parlamento es de la gente y para la
gente, los representantes debemos asegurarnos de que cada decisión que se tome
sea para el bienestar del país. La fracción del PAR va a contribuir con
el bienestar de la población.
-La nueva alianza de gobierno ha cuestionado la aplicación
del COHO y, en su lugar, propone buscar la intervención del Fondo Monetario
Internacional para llevar adelante las reformas. ¿Esta puede ser una solución
viable para superar las diferencias con La Haya?
-Creo que es importante que la coalición que formará el nuevo
gobierno se informe bien sobre el proceso que ya se está llevando a cabo. El
COHO no es nuevo, tiene años en negociaciones con Holanda, por eso es
importante que se informen bien. Al solicitar que incluyan al FMI demuestran
que no tienen toda la información. El FMI ya está incluido en el
COHO, que es una institución de control conformada por Holanda y que trabaja
con el gobierno de Curazao y el FMI.
Les aconsejaría (a los líderes del MFK y PNP) informarse bien
y que se sienten en la mesa de negociación para que tengan todos los documentos
necesarios. El secretario de Estado del Interior y Relaciones del Reino,
Raymond Knops, envió una carta bastante fuerte a los líderes
del MFK y PNP para indicarles que lo que ya se negoció para el COHO no se va a
cambiar. O se sientan en la mesa para las conversaciones o el
financiamiento que se inició el año pasado se va a terminar, y los fondos
que ya tuvimos de Holanda se tienen que pagar el año entrante.
Son palabras bien duras de Knops hacia los
líderes, que tienen que poner mucha atención en cómo van a llevar estas
negociaciones porque la consecuencia de la suspensión del financiamiento es muy
seria para el país. En junio vamos a necesitar más de 83 millones de
florines (40 millones de euros) en el presupuesto para cumplir con las
responsabilidades del gobierno. La nueva coalición que formará gobierno se
tiene que informar bien y tomar decisiones fuertes. Deben indicar cuál
es su plan B.
-¿La discusión sobre el COHO puede afectar las relaciones
entre Curazao y los Países Bajos a largo plazo?
–La relación de Curazao con los Países Bajos ya tiene tiempo
afectada. El gobierno saliente del primer ministro Eugene Rhuggenaath (PAR)
intentó en los últimos cuatro años crear una relación de trabajo más sana.
Ahora es importante mantener la cabeza fría y tomar decisiones por el bienestar
de la comunidad.
-¿Qué impacto podría tener para Curazao que no se llegue a un
acuerdo sobre el COHO?
-En junio se necesitará otra parte del financiamiento. Uno de
los criterios para este financiamiento es el COHO. Si no se llega a un
acuerdo, no podemos ampliar el préstamo con Holanda. Entonces, sería
nuestra responsabilidad como país buscar esos fondos en otra parte. En estos
momentos, como representante del pueblo, no tengo claro dónde y cómo se
va a conseguir el dinero necesario para cumplir con las
responsabilidad del gobierno, que no sea el COHO.
No se sabe si la nueva coalición que formará gobierno tiene
otro plan para mantener los subsidios a los pequeños empresarios, a los
desempleados, a las instituciones que reciben apoyo del gobierno. Para
junio se necesitan 83 millones de florines y para fin de año casi 600 millones.
Si el dinero no entra, todos esos grupos sociales se verán afectados.
-Curazao ha sido uno de los destinos de quienes huyen de
Venezuela por la emergencia humanitaria compleja, y la Agencia de Naciones
Unidas para los Refugiados (Acnur) espera que este año aumente el número de
inmigrantes en la isla. ¿Curazao está preparada para enfrentar esta situación?
-Las relaciones con Venezuela siempre han sido muy
familiares, muy sociales, es nuestro país hermano, pero la realidad es que en
Curazao no podemos atender a los migrantes de Venezuela por la crisis
financiera que estamos pasando. Para evitar la entrada de personas
indocumentadas de Venezuela y otros países, aumentamos la vigilancia en
las costas.
Sabemos que en Venezuela la están pasando mal y
están buscando la manera de entrar a otros países, pero esa forma (vía
marítima) es demasiado peligrosa. Ya tenemos casos de personas que
pierden la vida tratando de llegar a Curazao, por eso debemos vigilar la costa
para que no haya ingreso de indocumentados de Venezuela y otros países.
Igualmente, tenemos más control sobre el ingreso para que las
personas que entran como turistas cumplan su plazo. La situación de
Curazao no da para poder recibir a más personas.
-Activistas de Derechos Humanos (DDHH) han criticado la forma
en que las autoridades de Curazao tratan a los inmigrantes venezolanos. ¿El
Parlamento podría revisar la política migratoria para evitar abusos?
-Claro, pero tenemos que separar dos cosas. Hay un manejo
migratorio para quienes entran de forma legal. Es bueno revisar los
proyectos de ley para ver si están actualizados. Pero a las personas que
ingresan de forma ilegal, no se les permite la entrada. Esa es la ley. La
reacción del gobierno siempre ha sido para cumplir la ley y devolver a
estas personas a sus países.
Hay algunos factores que debemos tener en cuenta. Si la
persona cumple con los requisitos para poder quedarse con base a los DDHH,
porque argumenta que es perseguido políticamente o corre peligro en su
país, recibir esa información de Venezuela es casi imposible.
Establecer el estatus real de la persona toma muchísimo tiempo. Si recibimos
esa información de una forma mas rápida, eso reduciría el tiempo en que la
persona está detenida.
Es una situación muy difícil. Los parlamentarios estamos
conscientes de que el país no puede abrir sus puertas, pero hay
personas que están en nuestro país y que merecen ser tratados de una
forma humana. El Parlamento tiene la atención fijada en cuidar los derechos
de las personas, pero es una situación muy complicada, todos tienen sus propias
necesidades y llegar a un punto común es difícil.
Tomado de Crónicas del Caribe
