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15 diciembre, 2020

Girardot, el héroe de Bárbula


Orlando Arciniegas*

 

Atanasio Girardot, llamado el «héroe de Bárbula», combatió como oficial en las luchas independentistas de Nueva Granada y Venezuela. Muere en combate, tras la Campaña Libertadora de Venezuela —la Campaña Admirable— que llevara a cabo el  brigadier general Simón Bolívar entre el 14 de mayo de 1813 y el 6 de agosto de ese mismo año. Fechas respectivas de su salida de San José de Cúcuta y de la entrada en Caracas. Girardot murió el 30 de septiembre de 1813, durante las operaciones militares libradas en contra del capitán general Domingo de Monteverde por el control de la ciudad de Valencia. Concretamente en las alturas del cerro de Bárbula, donde se había hecho fuerte la vanguardia realista, mandada por Remigio Bobadilla. Un balazo en el pecho truncó la vida del aguerrido oficial de solo 22 años.

 

Su nacimiento ocurrió el 2 de mayo de 1791 en el municipio de San Jerónimo, departamento de Antioquia, Colombia. Que por aquellos años hacía parte del Virreinato de la Nueva Granada. Sus padres fueron el acomodado comerciante y minero francés Juan Luis Girardot y la dama antioqueña María Josefa Díaz Hoyos, prima de Francisco Antonio Zea, quien presidiera el Congreso de Angostura. El nombre completo de Girardot era Manuel Atanasio Girardot Díaz. La familia residió en Antioquia hasta 1801; luego se asentaría en Santa Fe de Bogotá. Atanasio y sus hermanos menores, Pedro y Miguel, se dedicaron desde muy temprano a la profesión de las armas.

 

Girardot comenzó estudios en 1805, en el prestigioso Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario —hoy Universidad del Rosario—, donde tuvo por profesores a Camilo Torres (1766-1816) y a José María del Castillo y Rada (1776-1833), que fueron presidentes de Colombia. El primero —jurisconsulto, prócer y mártir— presidió el Congreso de las Provincias Unidas de Nueva Granada entre 1812 y 1814. José María del Castillo, por su parte, sería presidente de las Provincias Unidas entre 1814 y 1815. Girardot, aventajado estudiante, obtuvo su título de Bachiller en Leyes en octubre de 1810. Un poco antes, el 20 de julio de 1810, había comenzado en Bogotá el movimiento revolucionario de separación de España. Girardot se une a la causa patriota. Inicia su carrera militar como teniente del batallón de infantería auxiliar de la guarnición de Santa Fe y, desde 1810, en el batallón de voluntarios de la Guardia Nacional en el que era capitán Antonio Baraya Ricaurte (1776-1816), el primer militar granadino del ejército del rey que se puso al servicio de la causa republicana.

 

Baraya fue también el primero en hacer armas contra el ejército del rey al ir contra Popayán, un bastión realista. En la histórica batalla del Bajo Palacé, el 28 de marzo de 1811, las tropas de Baraya derrotan al gobernador Miguel Tacón y Rosique. Este pudo escapar con sus tropas hacia San Juan de Pasto, que, con el refuerzo, se convertiría en un nuevo bastión realista. Baraya, con este triunfo, se llenó de gloria y fue ascendido a brigadier del ejército. Los otros héroes del encuentro fueron Atanasio Girardot y Miguel Cabal. El 10 de enero de 1812 entraba triunfalmente Baraya a Santafé. Desde el 21 de septiembre de 1811 Antonio Nariño (1765-1823), un centralista partidario de un gobierno fuerte, estaba en la presidencia de Cundinamarca (nuevo nombre de la provincia de Santa Fe de Bogotá). Nariño había decidido incorporar las provincias de Tunja y del Socorro al Estado de Cundinamarca, para lo cual fueron comisionados en 1812 el brigadier Baraya y el nuevo capitán Girardot.

 

Poco después, ambos militares, en desacuerdo con el centralismo de Santafé, que se orientaba a someter a otras ciudades, se apartaron del precursor Nariño. Baraya y sus tropas, junto a personajes como Francisco de Paula Santander, se pasaron «con todos los hierros» a las fuerzas federalistas. En Ventaquemada, Baraya venció a los centralistas, en diciembre de 1812; y el 9 de enero de 1813, fue vencido por las tropas de Nariño en Santafé de Bogotá. Girardot permanecería en las fuerzas de las Provincias Unidas hasta su incorporación al ejército de Bolívar, como parte del contingente neogranadino aportado a la Campaña Admirable. Baraya, apresado por fuerzas de Morillo, sería fusilado el 20 de julio de 1816 en la Plaza Mayor de Santa Fe, hoy Plaza de Bolívar.  

 

En Caracas, en 1812, ocurren los desafortunados sucesos que acaban con la Primera República. Miranda capitula en San Mateo el 25 de julio de 1812. El capitán Domingo de Monteverde (1773-1832) entra a Caracas a fin de mes y se restituye la Capitanía General de Venezuela. Monteverde pasa a ser el nuevo capitán general. Miranda sería entregado a los españoles en medio de una gran confusión. Por fin, para octubre de 1812, Bolívar y otros oficiales se trasladan a Cartagena de Indias, que es independiente desde el 11 de noviembre de 1811. Allí se da a conocer por su «Manifiesto de Cartagena», un documento de fecha 15 de diciembre de 1812 dirigido al Congreso de las Provincias Unidas de la Nueva Granada. Una reflexión crítica. Y una estrategia general para la independencia de ambos países. Asoman en Bolívar conceptos que al poco tiempo se convertirán en convicciones: la necesidad de un gobierno centralizado y fuerte; el rechazo de los nexos federales entre las provincias, por considerarlos imprácticos e inadecuados, y la conciencia de una estrecha unión entre la Nueva Granada y Venezuela.

 

A fines de 1812, Bolívar ya está en función militar al servicio de la Nueva Granada. Su primer encargo sería dejar libre del control realista la zona del bajo Magdalena, que obstruía el abastecimiento de Cartagena. La guarnición con que cuenta es de pocos hombres, pero ya para el 8 de enero de 1813 entra victorioso en Ocaña. Su objetivo inmediato sería invadir a Venezuela para seguir la lucha contra Monteverde. Para lo cual solicita la autorización del Congreso de las Provincias Unidas, al momento presidido por el insigne Camilo Torres Tenorio. También recibe apoyo del Estado de Cundinamarca. Antes debe librar la batalla de Cúcuta el 28 de febrero de 1813, en la que enfrenta al brigadier español Ramón Correa (1767-1822), un oficial que peleó en las guerras de independencia de Venezuela y Colombia, y que para la fecha citada, siguiendo órdenes de Monteverde, ocupaba posiciones en el valle de Cúcuta. Correa fue derrotado, lo que lo obliga a alejarse de la región. Hay quienes afirman que Bolívar permaneció en Cúcuta, en preparativos, desde la fecha de la batalla hasta la partida de la Campaña Admirable, el 14 de mayo de 1813.

 

Surgen en aquel momento diferencias entre Bolívar y el oficial granadino Manuel del Castillo y Rada, con cuyas tropas se libró el combate de Cúcuta. Bolívar ordenó a Castillo tomar posición en La Grita, refugio en ese momento de las golpeadas tropas de Correa. Castillo se mantuvo resuelto a ir contra su nuevo comandante. El incidente se resolvió con la actuación del sargento mayor Francisco de Paula Santander quien en oportuno ataque logró expulsar las tropas del español. Girardot es designado comandante de las tropas de las Provincias Unidas de la Nueva Granada en Venezuela, que, a las órdenes de Simón Bolívar, se unirían a la Campaña Admirable con el objetivo de liberar a Venezuela del poder español, luego de la pérdida de la Primera República. Después de algunas posiciones reacias a avanzar de oficiales granadinos que, escépticos, decían que contra Monteverde no había podido ni Miranda con un ejército mayor, Bolívar toma la determinación de apoyarse en oficiales de mucha resolución para el combate.

 

Deja a Santander al cuidado del valle de Cúcuta y distribuye sus 800 hombres en dos columnas o divisiones. Bolívar organiza una estrategia de ataque basado en el avance veloz, la audacia y la sorpresa. Como había sido su exitosa Campaña del Magdalena. Pone en manos del teniente coronel Girardot la división de vanguardia, con el apoyo del mayor Luciano D’Elhuyar como segundo comandante; la retaguardia a cargo del coronel José Félix Ribas como comandante; la artillería tenía por jefe a José Tejada; el mayor Rafael Urdaneta desempeñaba el cargo de mayor general. En sustitución del coronel Manuel del Castillo había sido nombrado segundo comandante del ejército el brigadier Joaquín Ricaurte, quien no acompañó a Bolívar en la campaña; marcharía a Venezuela el año siguiente. Pedro Briceño Méndez era el secretario general y, como edecanes, fueron nombrados Juan José Pulido, Fermín Ribón y José Jugo.

 

La Campaña Admirable es el término historiográfico con el que se ha designado a la expedición militar dirigida por Simón Bolívar para la liberación de Venezuela en 1813, que, como se ha dicho, fue organizada y financiada por los dos gobiernos de Nueva Granada, el de Cundinamarca y el Congreso de la Unión, y autorizada formalmente por el Supremo Congreso de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, a cuyas órdenes se encontraba Simón Bolívar con el rango de Brigadier. Una campaña relámpago cumplida en un período de menos de tres meses, en la que el Ejército libertador estuvo compuesto por militares venezolanos exiliados y tropa neogranadina. Encabezado por aguerridos oficiales de ambos países, a saber: Simón Bolívar, Rafael Urdaneta, José Félix Ribas, Ramón García de Sena, Atanasio Girardot, Antonio Ricaurte y Luciano D’Elhuyar.

 

Cerca del fin de la campaña, Bolívar entra a Valencia el 2 de agosto. Ribas se queda en San Carlos como comandante de dicha plaza. Un par de días después, Bolívar sigue hacia su casa en La Victoria, donde acepta la redacción de la capitulación del 4 de agosto de 1813, que prevé la rendición de las pocas tropas y del gobierno realistas que quedaban en Caracas. Se convierte, además, en el símbolo de la entrega de la capital. Firmaron entonces en expresión de acuerdo, el general en Jefe del Ejército de la Unión, Brigadier Simón Bolívar, y por el gobierno español, el marqués de Casa León, el presbítero don Marcos Ribas, don Francisco Iturbide, don José Vicente Galguera y el doctor don Felipe Fermín Paúl.

 

El día 6 de agosto su cumpliría la entrada triunfal a Caracas. La municipalidad de Caracas le otorga a Simón Bolívar el nombramiento de  «Libertador» y es ascendido al grado de Capitán General. Bolívar y Santiago Mariño, actor fundamental de la Campaña de Oriente, convienen en unir las provincias del centro y del oriente del país para conformar la Segunda República. Se restituye la Constitución de 1811 y se reconoce al Libertador como presidente de la República, pero se mantienen los dos gobiernos, el de Caracas y Cumaná; encabezados por Bolívar y Mariño respectivamente. Las provincias entonces reunidas fueron: Mérida, Trujillo, Caracas, Barinas, Barcelona, Cumaná y Margarita; Maracaibo y Coro seguían en poder de los realistas.

                                                

Tras la toma de la capital el objetivo militar inmediato era neutralizar las plazas costeras en manos de los realistas, de modo de impedir que alguna de ellas pudiera ser convertida en cabeza de playa. El foco de mayor atención era la plaza fortificada de Puerto Cabello. El sitio comenzó el 26 de agosto bajo las órdenes de Urdaneta y el mismo Bolívar. El 31 de agosto se intenta el asalto por parte de una cuadrilla patriota pero todo fracasó. El 13 de septiembre, el coronel realista Carlos Miguel Salomón llega a Puerto Cabello con 1300 soldados para tomar Valencia. La estrategia a desarrollar va a ser buscar la salida de las tropas de Salomón a campo abierto para ser enfrentadas. Llega el 30 de septiembre y se produce la batalla de Bárbula en Naguanagua. Las acciones transcurren a favor de las fuerzas republicanas, pero en el instante en que Girardot intenta fijar el estandarte en la tierra dominada, una bala le da en el pecho. Cae gravemente herido y pronto muere. Girardot era en aquel momento el hombre de confianza de Bolívar. La campaña lo había consagrado como un gallardo y voluntarioso soldado. La pérdida era invaluable…Tenía 22 años.

 

De él, el general Urdaneta dirá en sus memorias: «se hizo un lugar sobresaliente en todo el ejército; su valor admirable le cubrió de gloria en los campos del (río) Palacé,  y renovó esta misma gloria en la […] campaña de Venezuela». Bolívar dispuso sepultar sus restos en la catedral de Valencia, esperando llevar algún día sus despojos a su lugar de origen: Antioquia, en Colombia. Y para su corazón decretó honores especiales, fue colocado en una urna y enterrado en la catedral de Caracas en medio de la mayor reverencia de sus compañeros de armas y del pueblo caraqueño. Asimismo, se designó con el nombre del héroe el batallón en el que había servido. En la cima del cerro donde cayó, en el lado izquierdo de la carretera que conduce a Bárbula, se puede distinguir el monumento construido en memoria del joven soñador y valiente que fue Atanasio Girardot

 

El pintor venezolano Cristóbal Rojas lo inmortalizó en un cuadro que llamó «La muerte de Girardot en Bárbula». Un óleo sobre tela de lienzo de 287 x 217 cm, pintado en 1883 para concursar en la Exposición Nacional del «Salón Centenario» con motivo del centenario del nacimiento de Simón Bolívar. Hace 137 años. ¡Gloria a los héroes!

 

*Profesor titular (J) de la Universidad de Carabobo, doctor en historia.