Orlando
Arciniegas*
Atanasio
Girardot, llamado el «héroe de Bárbula»,
combatió como oficial en las luchas independentistas de Nueva Granada y Venezuela.
Muere en combate, tras la Campaña Libertadora de Venezuela —la Campaña Admirable— que llevara a cabo el brigadier general Simón Bolívar entre el 14 de mayo de 1813
y el 6 de agosto de ese mismo año. Fechas respectivas de su salida de San José
de Cúcuta y de la entrada en Caracas. Girardot murió
el 30 de septiembre de 1813, durante las operaciones militares libradas en
contra del capitán general Domingo de Monteverde por el control de la ciudad de
Valencia. Concretamente en las alturas del cerro de Bárbula, donde se había
hecho fuerte la vanguardia realista, mandada por Remigio Bobadilla. Un balazo
en el pecho truncó la vida del aguerrido oficial de solo 22 años.
Su
nacimiento ocurrió el 2 de mayo de 1791 en el municipio de San Jerónimo,
departamento de Antioquia, Colombia. Que por aquellos años hacía parte del
Virreinato de la Nueva Granada. Sus padres fueron el acomodado comerciante y
minero francés Juan Luis Girardot y la dama antioqueña María Josefa Díaz Hoyos,
prima de Francisco Antonio Zea, quien presidiera el Congreso de Angostura. El
nombre completo de Girardot era Manuel Atanasio Girardot Díaz. La familia
residió en Antioquia hasta 1801; luego se asentaría en Santa Fe de Bogotá.
Atanasio y sus hermanos menores, Pedro y Miguel, se dedicaron desde muy
temprano a la profesión de las armas.
Girardot comenzó estudios en 1805, en el prestigioso Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario —hoy Universidad del Rosario—, donde tuvo por profesores a Camilo Torres (1766-1816) y a José María del Castillo y Rada (1776-1833), que fueron presidentes de Colombia. El primero —jurisconsulto, prócer y mártir— presidió el Congreso de las Provincias Unidas de Nueva Granada entre 1812 y 1814. José María del Castillo, por su parte, sería presidente de las Provincias Unidas entre 1814 y 1815. Girardot, aventajado estudiante, obtuvo su título de Bachiller en Leyes en octubre de 1810. Un poco antes, el 20 de julio de 1810, había comenzado en Bogotá el movimiento revolucionario de separación de España. Girardot se une a la causa patriota. Inicia su carrera militar como teniente del batallón de infantería auxiliar de la guarnición de Santa Fe y, desde 1810, en el batallón de voluntarios de la Guardia Nacional en el que era capitán Antonio Baraya Ricaurte (1776-1816), el primer militar granadino del ejército del rey que se puso al servicio de la causa republicana.
Baraya
fue también el primero en hacer armas contra el ejército del rey al ir contra
Popayán, un bastión realista. En la histórica batalla del Bajo Palacé, el 28 de
marzo de 1811, las tropas de Baraya derrotan al gobernador Miguel Tacón y
Rosique. Este pudo escapar con sus tropas hacia San Juan de Pasto, que, con el
refuerzo, se convertiría en un nuevo bastión realista. Baraya, con este
triunfo, se llenó de gloria y fue ascendido a brigadier del ejército. Los otros
héroes del encuentro fueron Atanasio Girardot y Miguel Cabal. El 10 de enero de
1812 entraba triunfalmente Baraya a Santafé. Desde el 21 de septiembre de 1811
Antonio Nariño (1765-1823), un centralista partidario de un gobierno fuerte,
estaba en la presidencia de Cundinamarca (nuevo nombre de la provincia de Santa
Fe de Bogotá). Nariño había decidido incorporar las provincias de Tunja y del
Socorro al Estado de Cundinamarca, para lo cual fueron comisionados en 1812 el
brigadier Baraya y el nuevo capitán Girardot.
Poco
después, ambos militares, en desacuerdo con el centralismo de Santafé, que se
orientaba a someter a otras ciudades, se apartaron del precursor Nariño. Baraya
y sus tropas, junto a personajes como Francisco de Paula Santander, se pasaron «con todos los hierros» a las fuerzas federalistas. En Ventaquemada,
Baraya venció a los centralistas, en diciembre de 1812; y el 9 de enero de
1813, fue vencido por las tropas de Nariño en Santafé de Bogotá. Girardot permanecería
en las fuerzas de las Provincias Unidas hasta su incorporación al ejército de
Bolívar, como parte del contingente neogranadino aportado a la Campaña
Admirable. Baraya, apresado por fuerzas de Morillo, sería fusilado el 20 de
julio de 1816 en la Plaza Mayor de Santa Fe, hoy Plaza de Bolívar.
En
Caracas, en 1812, ocurren los desafortunados sucesos que acaban con la Primera
República. Miranda capitula en San Mateo el 25 de julio de 1812. El capitán
Domingo de Monteverde (1773-1832) entra a Caracas a fin de mes y se restituye
la Capitanía General de Venezuela. Monteverde pasa a ser el nuevo capitán
general. Miranda sería entregado a los españoles en medio de una gran
confusión. Por fin, para octubre de 1812, Bolívar y otros oficiales se trasladan
a Cartagena de Indias, que es independiente desde el 11 de noviembre de 1811. Allí
se da a conocer por su «Manifiesto de Cartagena»,
un documento de fecha 15 de diciembre de 1812 dirigido al Congreso de las
Provincias Unidas de la Nueva Granada. Una reflexión crítica. Y una estrategia
general para la independencia de ambos países. Asoman en Bolívar conceptos que
al poco tiempo se convertirán en convicciones: la necesidad de un gobierno
centralizado y fuerte; el rechazo de los nexos federales entre las provincias, por
considerarlos imprácticos e inadecuados, y la conciencia de una estrecha unión
entre la Nueva Granada y Venezuela.
A
fines de 1812, Bolívar ya está en función militar al servicio de la Nueva
Granada. Su primer encargo sería dejar libre del control realista la zona del
bajo Magdalena, que obstruía el abastecimiento de Cartagena. La guarnición con
que cuenta es de pocos hombres, pero ya para el 8 de enero de 1813 entra
victorioso en Ocaña. Su objetivo inmediato sería invadir a Venezuela para seguir
la lucha contra Monteverde. Para lo cual solicita la autorización del Congreso
de las Provincias Unidas, al momento presidido por el insigne Camilo Torres Tenorio.
También recibe apoyo del Estado de Cundinamarca. Antes debe librar la batalla
de Cúcuta el 28 de febrero de 1813, en la que enfrenta al brigadier español
Ramón Correa (1767-1822), un oficial que peleó en las guerras de independencia
de Venezuela y Colombia, y que para la fecha citada, siguiendo órdenes de
Monteverde, ocupaba posiciones en el valle de Cúcuta. Correa fue derrotado, lo
que lo obliga a alejarse de la región. Hay quienes afirman que Bolívar permaneció
en Cúcuta, en preparativos, desde la fecha de la batalla hasta la partida de la
Campaña Admirable, el 14 de mayo de 1813.
Surgen
en aquel momento diferencias entre Bolívar y el oficial granadino Manuel del
Castillo y Rada, con cuyas tropas se libró el combate de Cúcuta. Bolívar ordenó
a Castillo tomar posición en La Grita, refugio en ese momento de las golpeadas
tropas de Correa. Castillo se mantuvo resuelto a ir contra su nuevo comandante.
El incidente se resolvió con la actuación del sargento mayor Francisco de Paula
Santander quien en oportuno ataque logró expulsar las tropas del español. Girardot
es designado comandante de las tropas de las Provincias Unidas de la Nueva
Granada en Venezuela, que, a las órdenes de Simón Bolívar, se unirían a la
Campaña Admirable con el objetivo de liberar a Venezuela del poder español,
luego de la pérdida de la Primera República. Después de algunas posiciones
reacias a avanzar de oficiales granadinos que, escépticos, decían que contra
Monteverde no había podido ni Miranda con un ejército mayor, Bolívar toma la
determinación de apoyarse en oficiales de mucha resolución para el combate.
Deja
a Santander al cuidado del valle de Cúcuta y distribuye sus 800 hombres en dos
columnas o divisiones. Bolívar organiza una estrategia de ataque basado en el
avance veloz, la audacia y la sorpresa. Como había sido su exitosa Campaña del
Magdalena. Pone en manos del teniente coronel Girardot la división de
vanguardia, con el apoyo del mayor Luciano D’Elhuyar como segundo comandante;
la retaguardia a cargo del coronel José Félix Ribas como comandante; la
artillería tenía por jefe a José Tejada; el mayor Rafael Urdaneta desempeñaba
el cargo de mayor general. En sustitución del coronel Manuel del Castillo había
sido nombrado segundo comandante del ejército el brigadier Joaquín Ricaurte,
quien no acompañó a Bolívar en la campaña; marcharía a Venezuela el año
siguiente. Pedro Briceño Méndez era el secretario general y, como edecanes,
fueron nombrados Juan José Pulido, Fermín Ribón y José Jugo.
La
Campaña Admirable es el término historiográfico con el que se ha designado a la
expedición militar dirigida por Simón Bolívar para la liberación de Venezuela
en 1813, que, como se ha dicho, fue organizada y financiada por los dos gobiernos
de Nueva Granada, el de Cundinamarca y el Congreso de la Unión, y autorizada formalmente
por el Supremo Congreso de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, a cuyas
órdenes se encontraba Simón Bolívar con el rango de Brigadier. Una campaña
relámpago cumplida en un período de menos de tres meses, en la que el Ejército
libertador estuvo compuesto por militares venezolanos exiliados y tropa
neogranadina. Encabezado por aguerridos oficiales de ambos países, a saber:
Simón Bolívar, Rafael Urdaneta, José Félix Ribas, Ramón García de Sena, Atanasio
Girardot, Antonio Ricaurte y Luciano D’Elhuyar.
Cerca
del fin de la campaña, Bolívar entra a Valencia el 2 de agosto. Ribas se queda en
San Carlos como comandante de dicha plaza. Un par de días después, Bolívar
sigue hacia su casa en La Victoria, donde acepta la redacción de la capitulación
del 4 de agosto de 1813, que prevé la rendición de las pocas tropas y del
gobierno realistas que quedaban en Caracas. Se convierte, además, en el símbolo
de la entrega de la capital. Firmaron entonces en expresión de acuerdo, el general
en Jefe del Ejército de la Unión, Brigadier Simón Bolívar, y por el gobierno
español, el marqués de Casa León, el presbítero don Marcos Ribas, don Francisco
Iturbide, don José Vicente Galguera y el doctor don Felipe Fermín Paúl.
El
día 6 de agosto su cumpliría la entrada triunfal a Caracas. La municipalidad de
Caracas le otorga a Simón Bolívar el nombramiento de «Libertador» y es
ascendido al grado de Capitán General. Bolívar y Santiago Mariño, actor
fundamental de la Campaña de Oriente, convienen en unir las provincias del
centro y del oriente del país para conformar la Segunda República. Se restituye
la Constitución de 1811 y se reconoce al Libertador como presidente de la
República, pero se mantienen los dos gobiernos, el de Caracas y Cumaná; encabezados
por Bolívar y Mariño respectivamente. Las provincias entonces reunidas fueron:
Mérida, Trujillo, Caracas, Barinas, Barcelona, Cumaná y Margarita; Maracaibo y
Coro seguían en poder de los realistas.
Tras
la toma de la capital el objetivo militar inmediato era neutralizar las plazas
costeras en manos de los realistas, de modo de impedir que alguna de ellas
pudiera ser convertida en cabeza de playa. El foco de mayor atención era la
plaza fortificada de Puerto Cabello. El sitio comenzó el 26 de agosto bajo las
órdenes de Urdaneta y el mismo Bolívar. El 31 de agosto se intenta el asalto
por parte de una cuadrilla patriota pero todo fracasó. El 13 de septiembre, el
coronel realista Carlos Miguel Salomón llega a Puerto Cabello con 1300 soldados
para tomar Valencia. La estrategia a desarrollar va a ser buscar la salida de
las tropas de Salomón a campo abierto para ser enfrentadas. Llega el 30 de
septiembre y se produce la batalla de Bárbula en Naguanagua. Las acciones
transcurren a favor de las fuerzas republicanas, pero en el instante en que Girardot
intenta fijar el estandarte en la tierra dominada, una bala le da en el pecho. Cae
gravemente herido y pronto muere. Girardot era en aquel momento el hombre de
confianza de Bolívar. La campaña lo había consagrado como un gallardo y
voluntarioso soldado. La pérdida era invaluable…Tenía 22 años.
De
él, el general Urdaneta dirá en sus memorias: «se hizo un lugar sobresaliente en todo el
ejército; su valor admirable le cubrió de gloria en los campos del (río)
Palacé, y renovó esta misma gloria en la
[…] campaña de Venezuela». Bolívar dispuso sepultar
sus restos en la catedral de Valencia, esperando llevar algún día sus despojos a
su lugar de origen: Antioquia, en Colombia. Y para su corazón decretó honores
especiales, fue colocado en una urna y enterrado en la catedral de Caracas en
medio de la mayor reverencia de sus compañeros de armas y del pueblo caraqueño.
Asimismo, se designó con el nombre del héroe el batallón en el que había
servido. En la cima del cerro donde cayó, en el lado izquierdo de la carretera
que conduce a Bárbula, se puede distinguir el monumento construido en memoria
del joven soñador y valiente que fue Atanasio Girardot
El pintor venezolano Cristóbal Rojas lo inmortalizó en un
cuadro que llamó «La muerte de Girardot en Bárbula». Un óleo sobre tela de lienzo de 287 x
217 cm, pintado en 1883 para concursar en la Exposición Nacional del «Salón Centenario» con motivo del
centenario del nacimiento de Simón Bolívar. Hace 137 años. ¡Gloria a los héroes!
*Profesor titular (J) de la Universidad de Carabobo, doctor en
historia.
