El 7 de diciembre de 1970, el
entonces canciller alemán se arrodilló en el monumento a las víctimas de la
Segunda Guerra Mundial. El gesto allanó el camino para la reconciliación, pero
es hoy criticado en Polonia.
La genuflexión del canciller Willy
Brandt solo duró 30 segundos, pero ese medio minuto fue histórico. En diciembre
de 1970, fue el primer jefe de gobierno de la República Federal de Alemania
(RFA) en pisar suelo polaco. Solo habían pasado 25 años desde el final de la
Segunda Guerra Mundial, la ocupación de Polonia, los asesinatos de los nazis.
El socialdemócrata había llegado a Varsovia para intentar un nuevo comienzo en las relaciones con Polonia. En la mañana del 7 de diciembre, depositó una corona de flores en el Memorial del Levantamiento del Gueto de Varsovia en honor a los judíos que, confinados allí, lucharon con desesperado coraje contra sus verdugos alemanes y por su propia dignidad.
Brandt arregló el lazo de la cinta
negra, roja y amarilla de la corona, retrocedió unos pasos y esperó. Y de
repente cayó de rodillas, con la cabeza inclinada, sobre el frío y húmedo
granito. Los fotógrafos se pusieron en acción, ya anticipando que esa imagen
conquistaría el mundo.
"Cuando las palabras
fallan"
"Desde el fondo del abismo de
la historia alemana y bajo el peso de millones de muertos, hice lo que los
seres humanos hacen cuando las palabras fallan", explicaría más tarde en
sus memorias.
El lanzamiento del sello es parte
de las celebraciones del 50 aniversario de la genuflexión de Varsovia en
Alemania.
Brandt se arrodilló como un
penitente, evocando motivos del cristianismo. Había rezado para que los
alemanes fueran perdonados. Así que él, que siempre se había opuesto a los
nazis, quería pedir perdón para su pueblo. ¿El gesto estaba planeado? "No,
no lo estaba", escribió. "Mis colaboradores cercanos no se sorprendieron
menos que los reporteros que me rodeaban".
El gobierno polaco también se
sorprendió por el gesto de Brandt, dice Krzysztof Ruchniewicz, Profesor de
Historia de la Universidad Wrocław. "Hasta entonces, se hablaba de los
'malos alemanes'. Fueron retratados como revanchistas y belicistas", dice
Ruchniewicz. "Y de repente un canciller alemán se arrodilla, mostrando su
disposición a la expiación." Los gobernantes habían interpretado el gesto
correctamente, como un paso hacia la reconciliación. "Pero la propaganda
del partido no tomó este gesto como una oportunidad para cambiar la imagen
negativa de Alemania."
A Ruchniewicz le resulta difícil
decir cómo reaccionó la población en ese momento, entre otras cosas porque
"muchos polacos probablemente ni siquiera se enteraron". La foto de
Willy Brandt de rodillas no fue publicada en los periódicos polacos: la
política de reconciliación del líder solo mostraría su efecto a largo plazo.
Tratado de Varsovia
En Alemania, la genuflexión
significó la ruptura de un tabú, dice la historiadora Kristina Meyer, de
la Fundación Willy Brandt, pero "también se podría decir que marcó un
cambio fundamental en relación con la sociedad alemana y el manejo del pasado
nacional-socialista".
La mayoría de los alemanes no
parecían inclinados a pedir perdón por los crímenes de la era nazi. Según las
encuestas de opinión de la época, la mitad de la población rechazó el gesto de
Brandt, considerándolo exagerado.
Mientras Willy Brandt se
arrodillaba ante el monumento, los gobernantes comunistas ya lo esperaban en el
palacio presidencial. Durante esa visita al estado vecino, también firmó el
Tratado de Varsovia, en el que aceptó la pérdida de los territorios alemanes en
el este, asignados a Polonia después de la guerra.
Alemania lanzó una moneda de 2
euros para celebrar el gesto histórico de Brandt.
En la capital de entonces, Bonn, la
oposición conservadora alemana, formada por la Unión Demócrata Cristiana (CDU)
y la Unión Social Cristiana (CSU), rechazó la concesión. Los extremistas de
derecha en su propio país incluso tildaron a Brandt de "traidor al
pueblo".
En retrospectiva, muchos
historiadores coinciden en que la política de acercamiento de Brandt fue un
paso hacia la reunificación alemana en 1990. "Con el reconocimiento de
facto de la Línea Oder-Neisse (frontera), se creó una base común de entendimiento
político", explica Mayer. "Y en ese sentido, la política de Brandt
hacia el Este fue un hito en el difícil camino del acercamiento Este-Oeste
durante la Guerra Fría."
Este fue el punto de partida de una
dinámica que, solo después de las revoluciones pacíficas de Polonia y la
República Democrática Alemana (RDA) comunista, pudo conducir a una
verdadera "asociación entre Alemania y Polonia en una Europa unida".
Las sombras han vuelto
Eso era lo que se pensaba a ambos
lados de la frontera hasta hace unos años. Sin embargo, en 2020, después de
seis años de gobierno nacional conservador del Partido de la Ley y la Justicia
(PiS) en Polonia, cambió la interpretación de Varsovia de la asociación y
también de la genuflexión.
Desde entonces, cuando se trata de
las relaciones con Berlín, palabras como desconfianza, extrañeza y parálisis
han dominado el debate político polaco. También son a menudo las sombras del
pasado las que oscurecen la relación de vecindad. Recientemente hubo un
acalorado debate sobre un monumento en Berlín por los crímenes alemanes en
Polonia.
El monumento en la plaza Willy
Brandt de Varsovia recuerda el gesto histórico.
"Desde el punto de vista de
los últimos años, solo puedo ver la genuflexión como un gesto vacío";
comenta a DW el político del PiS Arkadiusz Mularczyk. "No había nada
detrás de esto. ¿Qué clase de excusa por los crímenes puede ser si no hay
compensación para Polonia después?"
Gesto que todavía conmueve
El historiador polaco Ruchniewicz
critica la postura oficial de su país: "Observar hoy las relaciones entre
Alemania y Polonia me hace pensar en el año 1970. Por supuesto que fue otra
época, hoy las fronteras son seguras, somos parte de la Unión Europea, Polonia
y Alemania han firmado muchos acuerdos. Pero el elemento simbólico del gesto de
reconciliación de Brandt aún no se ha internalizado".
En Alemania se emitió una moneda de
2 euros para conmemorar el 50 aniversario de la genuflexión de Varsovia, se lanzó
un sello conmemorativo, se prevén simposios y discursos. Historiadores como
Ruchniewicz también discutirán el Tratado de Varsovia y sus consecuencias. Por
el lado polaco no hay nada planeado, dice Ruchniewicz .
En la plaza Willy Brandt de
Varsovia, a solo 200 metros del sitio histórico, un monumento recuerda el gesto
del 7 de diciembre de 1970. La placa de bronce ya está oscurecida por la
pátina, pero el rostro de Brandt brilla, como si estuviera recién pulido. Los
visitantes que vienen aquí parecen tener la necesidad de tocar al canciller
postrado de rodillas.
(gg/er) Tomado de D.W / Alemania.
