A lo
largo de toda la historia de la humanidad el hombre se ha enfrentado a
constantes cambios ocasionados por la naturaleza o por el mismo, dentro de
ellos se encuentran los relacionados al proceso educativo que ha determinado la
articulación de las diversas ramas de la ciencia, el arte o la investigación y
que ha variado de acuerdo a los aportes de cada época, logrando un producto
final que sin embargo es enfrentado a constantes ajustes.
En los
últimos tiempos uno de los grandes aportes hechos al campo educativo directa e
indirectamente se encuentra los relacionados a los avances tecnológicos y el uso
del internet que nos permiten hablar hoy de la educación virtual, tal como lo
dice Unigarro (2004) “La Educación Virtual ha aparecido en nuestro contexto
como una nueva manera de realizar la acción educativa. El deseo por ampliar la
cobertura y por mejorar la calidad haciendo de ella un auténtico espacio de formación, poniendo al alcance de
todos los avances en el campo del conocimiento, han visto allí una alternativa
importante”. Constituyendo un auténtico reto para la sociedad actual integrar
este recurso no como moda, sino como una alternativa que ofrece al individuo
oportunidades de superación y progreso, para este proceso han surgido
instituciones promotoras de la modalidad, sin embargo, en este último año sin
aviso previo todos los actores de la actividad educativa de una manera obligada
por factores preventivos por el surgimiento de una pandemia han tenido que
migrar a este escenario virtual llegando ciertas interrogantes: ¿Podrá la
educación virtual sustituir totalmente el proceso de enseñanza presencial? ¿A
qué riesgos nos enfrentamos desde la virtualidad?
Se ha
convertido en una realidad que la educación desde la virtualidad ha dejado de
ser una opción, en este sentido Dans (2020) señala “A todos los efectos, la
enseñanza online ha dejado de ser una opción. El curso que viene, las
instituciones que no sean capaces de ofrecer una metodología líquida que
integre lo presencial y lo online sin solución de continuidad se verán sujetas
a restricciones insostenibles, y tendrán serios problemas de continuidad. Lo
que muchas este año han adoptado en un contexto de emergencia tendrá que
convertirse, el curso que viene, en soluciones integradas, maduras y
competitivas, capaces de brindar experiencias de aprendizaje eficientes,
completas y satisfactorias. Un reto para todos: instituciones, profesores y alumnos,
pero en el que la enseñanza podrá alcanzar una nueva dimensión, más adaptada al
contexto, más flexible y, sobre todo, más lógica. En todos los sentidos”. Por consiguiente
no hablamos de la sustitución de la presencialidad por la virtualidad, por el
contrario a una combinación que exige a los profesionales de la educación la
innovación y nuevas estrategias que lleven a la educación al logro de los
objetivos que se proponga.
Uno de
los principales problemas o riesgos a los que nos enfrentamos en el internet o
en este sentido en un proceso educativo virtual o combinado según lo indica
Savater (2012) es la veracidad, en donde los estudiantes en sus procesos de
investigación deben verificar las fuentes de información confiable, evitando
caer en el plagio y asumiendo de forma responsable y disciplinada un proceso
formativo que le permitirá dependiendo de su postura alcanzar resultados
positivos para su crecimiento personal y profesional.
Siguiendo
lo planteado por Savater (2012) “Internet supone un enorme desafío moral para
todos sus usuarios” y los estudiantes no escapan de este gran desafío donde se
convierten en grandes protagonistas de su aprendizaje tal como lo expone
Valenzuela (2000) con los tres autos del aprendizaje: autodirigido, autónomo y
autoregulado donde es el estudiante quien establece las metas, establece sus
propias normas con las que responderá al proceso educativo definiendo horario,
ritmo y espacio físico; lo que sin duda alguna exige tres aspectos
fundamentales para el estudiante: honestidad para con las asignaciones,
responsabilidad en el ritmo, perseverancia para el logro de las metas
propuestas. En este sentido es en la actualidad donde quienes se integren a la
modalidad virtual deben practicar la ética, la justicia y la moral con la que
no solo lograran los objetivos propuestos sino que formaran parte de aquellos
que aun apuestan por una transformación social donde prevalezcan los buenos
principios como la justicia y equidad.
Dans E. 2020. LA ENSEÑANZA ONLINE YA NO ES UNA
OPCIÓN. España, Enrique Dans. Disponible en: https://www.enriquedans.com/2020/04/la-ensenanza-online-ya-no-es-una-opcion.html
Savater F. 2012. ETICA DE URGENCIA. Editorial
Planeta. Barcelona. España
Unigarro
G. 2004. EDUCACION VIRTUAL: ENCUENTRO FORMATIVO EN EL CIBERESPACIO. Segunda
edición. Editorial UNAB. Bucaramanga. Colombia.
Valenzuela,
J. (2000). Los tres “autos” del aprendizaje: aprendizaje estratégico en
educación a distancia. Revista de la Escuela de Graduados en Educación.
*Licenciado en
educación, mención Ciencias Sociales. Maestrando en Investigación Educativa.
Docente Tutor en la U. E. CAMORUCO. Director General de FUNDASE
