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22 agosto, 2020

La educación virtual y el gran desafío ético


Por Prof. Manuel Pinto

     A lo largo de toda la historia de la humanidad el hombre se ha enfrentado a constantes cambios ocasionados por la naturaleza o por el mismo, dentro de ellos se encuentran los relacionados al proceso educativo que ha determinado la articulación de las diversas ramas de la ciencia, el arte o la investigación y que ha variado de acuerdo a los aportes de cada época, logrando un producto final que sin embargo es enfrentado a constantes ajustes.
     En los últimos tiempos uno de los grandes aportes hechos al campo educativo directa e indirectamente se encuentra los relacionados a los avances tecnológicos y el uso del internet que nos permiten hablar hoy de la educación virtual, tal como lo dice Unigarro (2004) “La Educación Virtual ha aparecido en nuestro contexto como una nueva manera de realizar la acción educativa. El deseo por ampliar la cobertura y por mejorar la calidad haciendo de ella un auténtico  espacio de formación, poniendo al alcance de todos los avances en el campo del conocimiento, han visto allí una alternativa importante”. Constituyendo un auténtico reto para la sociedad actual integrar este recurso no como moda, sino como una alternativa que ofrece al individuo oportunidades de superación y progreso, para este proceso han surgido instituciones promotoras de la modalidad, sin embargo, en este último año sin aviso previo todos los actores de la actividad educativa de una manera obligada por factores preventivos por el surgimiento de una pandemia han tenido que migrar a este escenario virtual llegando ciertas interrogantes: ¿Podrá la educación virtual sustituir totalmente el proceso de enseñanza presencial? ¿A qué riesgos nos enfrentamos desde la virtualidad?

    Se ha convertido en una realidad que la educación desde la virtualidad ha dejado de ser una opción, en este sentido Dans (2020) señala “A todos los efectos, la enseñanza online ha dejado de ser una opción. El curso que viene, las instituciones que no sean capaces de ofrecer una metodología líquida que integre lo presencial y lo online sin solución de continuidad se verán sujetas a restricciones insostenibles, y tendrán serios problemas de continuidad. Lo que muchas este año han adoptado en un contexto de emergencia tendrá que convertirse, el curso que viene, en soluciones integradas, maduras y competitivas, capaces de brindar experiencias de aprendizaje eficientes, completas y satisfactorias. Un reto para todos: instituciones, profesores y alumnos, pero en el que la enseñanza podrá alcanzar una nueva dimensión, más adaptada al contexto, más flexible y, sobre todo, más lógica. En todos los sentidos”. Por consiguiente no hablamos de la sustitución de la presencialidad por la virtualidad, por el contrario a una combinación que exige a los profesionales de la educación la innovación y nuevas estrategias que lleven a la educación al logro de los objetivos que se proponga.
     Uno de los principales problemas o riesgos a los que nos enfrentamos en el internet o en este sentido en un proceso educativo virtual o combinado según lo indica Savater (2012) es la veracidad, en donde los estudiantes en sus procesos de investigación deben verificar las fuentes de información confiable, evitando caer en el plagio y asumiendo de forma responsable y disciplinada un proceso formativo que le permitirá dependiendo de su postura alcanzar resultados positivos para su crecimiento personal y profesional. 
     Siguiendo lo planteado por Savater (2012) “Internet supone un enorme desafío moral para todos sus usuarios” y los estudiantes no escapan de este gran desafío donde se convierten en grandes protagonistas de su aprendizaje tal como lo expone Valenzuela (2000) con los tres autos del aprendizaje: autodirigido, autónomo y autoregulado donde es el estudiante quien establece las metas, establece sus propias normas con las que responderá al proceso educativo definiendo horario, ritmo y espacio físico; lo que sin duda alguna exige tres aspectos fundamentales para el estudiante: honestidad para con las asignaciones, responsabilidad en el ritmo, perseverancia para el logro de las metas propuestas. En este sentido es en la actualidad donde quienes se integren a la modalidad virtual deben practicar la ética, la justicia y la moral con la que no solo lograran los objetivos propuestos sino que formaran parte de aquellos que aun apuestan por una transformación social donde prevalezcan los buenos principios como la justicia y equidad.
     Dans E. 2020. LA ENSEÑANZA ONLINE YA NO ES UNA OPCIÓN. España, Enrique Dans. Disponible en: https://www.enriquedans.com/2020/04/la-ensenanza-online-ya-no-es-una-opcion.html
     Savater F. 2012. ETICA DE URGENCIA. Editorial Planeta. Barcelona. España
     Unigarro G. 2004. EDUCACION VIRTUAL: ENCUENTRO FORMATIVO EN EL CIBERESPACIO. Segunda edición. Editorial UNAB. Bucaramanga. Colombia.
      Valenzuela, J. (2000). Los tres “autos” del aprendizaje: aprendizaje estratégico en educación a distancia. Revista de la Escuela de Graduados en Educación.

*Licenciado en educación, mención Ciencias Sociales. Maestrando en Investigación Educativa. Docente Tutor en la U. E. CAMORUCO. Director General de FUNDASE