Con la crisis del Covid, se reciclan en desinfectante 70
millones de botellas de vino DOC, para dejar espacio a la nueva producción
Ángel Gómez Fuentes / ABC - ESPAÑA
«In vino veritas» («En el vino está la verdad») , dice el
proverbio clásico. Ahora, por culpa del coronavirus, se puede decir «In vino
vita est» («En el vino está la vida»), porque se transforma en gel
desinfectante de las manos contra las posibles huellas dejadas por
Covid-19. En Italia el equivalente de 70 millones de botellas de vino DOC
(Denominación de origen controlada) se convertirán en gel desinfectante, ante
la caída de demanda por el coronavirus y la necesidad de dejar espacio a la
nueva producción, pues la vendimia ya está en marcha en algunas zonas
italianas. El diario La Repubblica llama a esta operación de obtener
desinfectante con vino DOC, algo dramático para muchos viticultores, «harakiri
enológico». En total, más de 500.000 hectolitros de vino (más o menos 70
millones de botellas) están de camino en estos días a las destilerías para ser
transformados en alcohol para desinfectantes, gracias a 50 millones de ayudas
estatales y regionales. Para esta «operación gel» se concede una ayuda
de 27 céntimos por litro de vino destilado para alcohol (Francia ha
ofrecido 80 céntimos para desechar 375 millones de botellas DOC), un precio
demasiado bajo que ha funcionado solo en algunas regiones como Apulia, Sicilia,
Campania, Marche, Piemonte y Lazio. En ocasiones se ha pagado algo más, hasta
65 y 80 céntimos.
Drástica reducción de la demanda
El cierre de muchos restaurantes, bares y otros locales de
copas, además de las discotecas, ha impedido a los viticultores vender una
parte del vino. Y no solo en Italia, sino también en otros mercados, donde se
han reducido drásticamente las exportaciones, en particular en
Europa y en Estados Unidos. Según la Asociación agrícola Coldiretti, el consumo
en Italia se redujo a la mitad durante los tres meses de confinamiento.
Curiosamente, en estos tiempos enloquecidos por el
coronavirus, se desploma la demanda de botellas del vino italiano, desde su
famoso Chianti clásico o Montepulciano hasta el más preciado Brunello di
Montalcino, pero hacen falta y se buscan a buen precio las botellas de gel
desinfectante. Hoy, un sarcasmo de la pandemia, 100 litros de vino se
convierten en las destilerías en 10 litros de alcohol entre 92 y 96
grados, listos para transformarse en 120 botellitas de 100 ml. de gel
desinfectante. «Nos hemos visto obligados por la emergencia, es una situación
extrema, algo que a nadie le gusta», confiesa Elio Pescarmona, director de la
bodega Tres siglos, considerada como la mayor productora de prestigiosos vinos
piamonteses DOGG ( Denominación de origen controlada y garantizada) desde el
año 1887.
El dios Baco en las farmacias
Con este doloroso harakiri, se espera dar cabida a la
vendimia 2020, en cuyo horizonte ha surgido otro grave problema: Las
restricciones en las fronteras por el coronavirus puede impedir, en gran parte,
la llegada de los 180.000 trabajadores temporeros rumanos y
búlgaros que llegan a Italia en esta época. Esta mano de obra representa el 20
por 100 de la fuerza laboral en el campo italiano.
Italia es el primer exportador mundial de vino, seguido de
España. Es un sector con más de 50 millones de hectolitros, que vale 11.000
millones de euros, cuenta con 2.000 empresas industriales que ocupan a
1.300.000 personas.
El coronavirus ha logrado lo que nunca hubiera sido posible
imaginar: Un vaso de vino puede convertirse en un refinado gel, con el que solo
pueden «brindar» las farmacias. Al dios Baco, presente en las bodegas porque
enseñó a los mortales a cultivar la vida y hacer vino, tendrán que hacerle
también espacio en las farmacias.
