Bolsonaro no quiere que se difundan
los datos de víctimas
Por Eric Nepomuceno*
Brasil tiene una curiosa visión de lo que significa la
palabra "modestia". Así, siendo modestos hemos contado al planeta que
tenemos el Maracaná --el estadio más grande del mundo--, que Rio
de Janeiro es la ciudad más hermosa de la tierra, que el Amazonas es
el río más largo entre todos, que no hay playa comparable a Ipanema y, en el
auge de nuestra generosa modestia, aceptamos que el papa sea argentino, pero
recordando siempre que Dios es brasileño.
Claro que todos nuestros modestos orgullos expresados a lo
largo de décadas son discutibles.
Por eso no se entiende la decisión del ultraderechista
presidente Jair Bolsonaro de impedir la divulgación de los números totales
de infectados y de víctimas fatales de la pandemia cuyo poder de devastación él
insiste en ignorar. Por ejemplo: registramos, en los últimos cuatro días, más
de un muerto por minuto. En ningún otro país se registra semejante
tragedia. Si se considera que el número real supera ampliamente los datos
oficiales, el escenario es más dramático aún.
Siendo cómplice de semejante genocidio, Bolsonaro debería
sentirse orgulloso de su trágica hazaña. Y más: su insensibilidad frente al
drama vivido por más de 35 mil familias no encuentra nada comparable en ningún
otro mandatario. A lo sumo logró afirmar que lamenta todas las muertes, pero
que morir es el destino de todos y cada uno de nosotros. Como si la inercia de
su gobierno, la nulidad de acciones efectivas, no lo hiciera cómplice del
cuadro bárbaro que no hace otra cosa que tornarse más tenebroso a cada día.
El país que se transformó en epicentro de la pandemia no
tiene ministro de Salud. El interino es Eduardo Pazuello, un
general activo que nombró al menos a 28 uniformados en puestos de decisión. Su
verdadera y única función, además de facilitar la vida de colegas de tropa, es
obedecer ciegamente al capitán instalado en el palacio presidencial.
Hace tres días se anunció que al menos un civil, Carlos
Wizard, se unirá a la tropa. Ocupará la importante secretaría de Ciencia y
Tecnología. ¿La experiencia de Wizard en salud pública? Ninguna. Es dueño de
una cadena de cursos de inglés.
Sus primeras declaraciones son una muestra clara de su
pensamiento, de su decencia: dijo que los números divulgados por secretarías
municipales y provinciales de Salud son inflados y manipulados para poder
obtener más recursos del gobierno federal.
Bolsonaro optó por el mismo camino y determinó que desde este
sábado los informes oficiales del ministerio de Salud omitan el total de
infectados por el covid-19 así como el de víctimas fatales, restringiéndose a
divulgar los resultados de las últimas 24 horas. A tiempo: el pasado
viernes el país hubiese sumado 35.456 muertos y 659.114 infectados. Además,
se anunció la idea de llevar a cabo un nuevo conteo de alcanzados y muertos por
el virus.
La total y absoluta falta de rumbo seguramente amplia los
efectos fatales de la pandemia, y desgasta aún más a un gobierno ya muy
desgastado. Y la consecuencia será un avance en las posiciones radicales de
Bolsonaro.
En sus últimas declaraciones él alertó sobre el riesgo de que
las calles sean tomadas por "agitadores, terroristas, vagos,
viciados en marihuana", en mención al creciente número de
manifestantes que piden que se combata al fascismo y que Bolsonaro sea
catapultado del sillón presidencial.
Además, avanzan las investigaciones autorizadas por la Corte
Suprema contra partidarios del presidente y también contra dos de sus hijos que
actúan en política. El tercer hijo, a su vez, enfrenta denuncias de corrupción.
Y en el cajón del presidente de la Cámara de Diputados, el derechista Rodrigo
Maia, reposan treinta pedidos de apertura de un juicio cuyo objetivo es
destituir el desequilibrado mandatario.
Frente a semejante cuadro de crisis no será ninguna sorpresa
si en la manifestación prevista para este domingo en San Pablo grupos
de extrema derecha se infiltran para provocar depredaciones y enfrentamientos
con quienes piden el fin del fascismo.
Sería el ambiente perfecto para que Bolsonaro endurezca su
gobierno y busque el tan ansiado golpe. No se podrá decir que no
avisó.
*Texto tomado de Página 12 / Argentina.
