Este artículo fue redactado por la psicóloga Gema
Sánchez Cuevas*
Boris Cyrulnik es uno de los mayores expertos en resiliencia
a nivel mundial. Sus frases son una invitación para todo aquel que quiera
reflexionar sobre temas de gran trascendencia e indagar sobre sí mismo.
Las frases de Boris Cyrulnik nos hablan del amor, las
relaciones y la vida, pero sobre todo de resiliencia. Son un regalo para todo aquel
que quiera reflexionar, indagar en sí mismo y en su capacidad de salir
adelante.
Boris Cyrulnik es un psiquiatra, neurólogo y etólogo
francés conocido
como uno de los padres de la resiliencia. No es casualidad que Cyrulnik haya
indagado y estudiado tanto el trauma infantil: su infancia no fue fácil. Con
tan solo siete años enviaron a su familia a los campos de concentración y nunca
regresaron.
A partir de ahí, recorrió diferentes centros y
familias de acogida, le cambiaron de nombre y fue trasladado a una
granja con tan solo ocho años por la Asistencia Pública Francesa hasta que una
tía suya lo encontró y se lo llevó con ella a París.
Todo lo vivido le llevó de alguna manera a estudiar medicina,
psicoanálisis y posteriormente neuropsiquiatría hasta especializarse en el
tratamiento de niños traumatizados y convertirse en uno de los
principales expertos sobre resiliencia del mundo.
Como vemos, su biografía ha sido y es el eje
fundamental sobre el que se asienta su producción científica y
literaria. A continuación vamos a conocer tan solo un ápice de su maravillosa
obra a través de la selección de algunas de sus mejores frases.
Comprender para avanzar
«Ni olvidar, ni utilizar: el único medio de salir adelante es
comprendiendo».
Para Cyrulnik, el acto de comprender es una de las
estrategias fundamental que permiten seguir adelante y dejar a un lado
el estancamiento, ese bloqueo en el que a veces nos vemos inmersos cuando no
llegamos a entender lo que sucede. Eso sí, comprender no implica sanar, pero sí
abre determinadas puertas al proceso de sanación.
Además, comprender lo ocurrido no suele ser fácil, no
cuando lo experimentado nos ha golpeado fuertemente y nos ha herido.
Es necesario un salto cualitativo a nivel cognitivo para lograrlo, es decir,
otra forma de procesar lo ocurrido. Sin embargo, cuando llega, el sufrimiento comienza a aliviarse
progresivamente y podemos avanzar.
Expresarse como estrategia de afrontamiento
«Contar es exponerse al peligro. Callarse es aislarse».
Poner voz a nuestro malestar, a aquello que nos preocupa y
nos envuelve en una tela de araña, a eso que nos disgusta o incluso a lo que no
nos termina de convencer del otro es liberar parte de nuestro
sufrimiento, es higienizar la mente y el corazón e impedir que nos envenene por
dentro.
No obstante, es importante desahogarse con las personas
adecuadas, no todo el mundo vale, al igual que saber cómo hacerlo y por
supuesto tener presente que contar conlleva un riesgo: enfrentarnos a
lo que nos duele y nos molesta, aunque no hacerlo también: encerrarnos
en nosotros mismos y levantar a nuestro alrededor muros casi infranqueables.
El arte de tejernos a nosotros mismos
«Con cabos de lana biológicos, afectivos, psicológicos y
sociales, pasamos nuestra vida tejiéndonos a nosotros mismos».
Así es, somos un conjunto de experiencias, afectos, aspectos
psicológicos, sociales y biológicos. Un conglomerado tejido por nosotros mismos que escribe una u
otra historia. Por ello una misma situación puede ser
experimentada de forma distinta por diferentes personas porque aún siendo algo
general se filtra a través de nuestra singularidad.
«La quimera llamada «ficción» es hermana gemela del relato de
uno mismo».
¿Qué nos contamos sobre lo sucedido? ¿con qué nos quedamos? A
menudo todo tiene un componente de ficción, pues lo recuerdos no dejan
de ser reconstrucciones de lo vivido y ahí es imposible que todo se
reproduzca tal cual fue, por mucho que queramos. Piénsalo.
«Atormentados por nuestros recuerdos, nos dedicamos a pulir
nuestra memoria».
«En la memoria sana, la representación de uno mismo cuenta la
manera de vivir que nos permite ser felices. En la memoria traumática, un
desgarro increíble fija la imagen pasada y enturbia el pensamiento».
Estas dos últimas frases de Boris Cyrulnik destacan la
capacidad que tiene nuestra memoria de transformarse en ocasiones para
amortiguar el daño, para hacer más liviano el peso del pasado e incluso
para hacer como si ciertas experiencias nunca hubieran pasado -al menos de
forma consciente-.
No obstante, cualquier experiencia deja huella y tiñe
nuestra mirada, aunque no lo creamos. Tan solo hay estar dispuesto a
descubrirlo.
La importancia del amor
«El amor en todas sus manifestaciones es la cura para sanar
las heridas de la infancia».
«Hay un punto quizá incluso más importante que el hecho de
ser amado, que no se enfatiza lo suficiente. El ser humano necesita ser amado.
Pero no solo ser amado, sino amar y dejarse amar».
La primera de las frases de Boris Cyrulnik es esperanzadora
porque afirma que es posible curar las heridas emocionales de la
infancia a través del amor.
El autor afirma que a pesar de que en la infancia se hayan
construido vínculos afectivos inseguros, ambivalentes o desorganizados es
posible adquirir un apego seguro más adelante a partir de una sana experiencia
amorosa. Esto es realmente asombroso porque nos libera de la creencia de
estar marcados siempre por nuestro pasado de forma negativa pues abre la
posibilidad de reinventarse, reconstruirse y cicatrizar aquello que nos hizo
tanto daño.
Además, la segunda de las frases de Boris Cyrulnik enfatiza
la importancia no solo de ser amado, sino de amar y dejarse amar. Necesitamos
amar, pero también que nos amen y esto último tenemos que permitirlo, lo
que supone en muchos casos liberarse de corazas y posturas defensivas
para mostrarse vulnerables, es decir, para ser auténticos, pues solo
así es posible la construcción de un vínculo verdadero.
Relaciones: mundos que se encuentran
«Una relación verdadera provoca una influencia recíproca. Son
dos mundos íntimos que interactúan y uno modifica al otro».
Cuando dos personas se encuentran, también lo hacen dos
mundos llenos de experiencias e historias… Se trata de dos mundos que
dialogan y que si realmente están comprometidos, poco a poco, se
transforman a partir de sus intercambios, de sus visiones y formas de concebir
el mundo.
Resiliencia
«La resiliencia es el arte de navegar en los torrentes, el
arte de metamorfosear el dolor para darle sentido; la capacidad de ser feliz incluso
cuando tienes heridas en el alma».
«La resiliencia es más que resistir, es también aprender a
vivir».
Estas frases de Boris Cyrulnik nos hablan sobre su
especialidad: la resiliencia. Esa capacidad que nos permite resurgir
tras el sufrimiento, que nos empuja a seguir adelante a pesar de lo vivido
y que nos enseña a vivir de otra manera.
Según el autor, la resiliencia nos capacita para
entender qué nos sucedió, qué papel tuvieron la cultura y el trauma en
nosotros y favorece nuestro desarrollo en otra dirección. Se trata de un
despertar tras un tiempo de agonía.
Como vemos, las frases de Boris Cyrulnik son una invitación a
reflexionar sobre cuestiones profundas de la vida: el sufrimiento, el amor y
los procesos de reconstrucción personal. Sin duda, palabras a las que recurrir
cuando queramos indagar en nuestro interior para saber algo más…
Licenciada en Psicología por la Universidad de
Salamanca (2012) y habilitada como Psicóloga General Sanitaria, número
de colegiada: EX01253. Directora de TFM en el Master Universitario en
Terapias de Tercera Generación de la Universidad Internacional de
Valencia. Doctoranda en la Universidad de Salamanca.
