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18 abril, 2020

EN TIEMPOS DE CUARENTENA


Por Laura Valls*

Me siento frente a la computadora para escribir como una forma de protesta de  una ciudadana más de este país; por lo que oigo, por lo que leo o por lo que veo en las redes sociales, radio o TV aquí en mi encierro, en un lugar lejano del centro de la cuidad donde vivo, o cuando salgo, una vez a la semana, a comprar los alimentos; la gente se queja, opina y hasta llora por todas estas  durísimas circunstancias que nos ha tocado vivir. Además, para completar el cuadro, observo las colas gigantescas de vehículos esperando varios días para surtirse de gasolina. En algunas estaciones de servicio, veo vehículos con números en sus vidrios y me dicen que sus dueños deben tener, además de una paciencia infinita, dólares en el bolsillo para poder llenar el tanque de combustible del carro.

 Otros municipios están peor que el mío: sin electricidad, sin agua, sin gas, sin seguridad. Oh Dios, que hacer, a quien acudir, donde reclamar, ¿en la radio, en los periódicos (a los poquitos que quedan), en las redes, en los portales digitales? La realidad de nosotros, los ciudadanos de este país más allá covid-19, es que estamos indefensos, la estructura gubernamental  está en manos del gobierno, pero ¿para proteger a quién? Será a la policía, a la Guardia Nacional, a los militares...


 Los venezolanos, día a día, somos abusados, de una u otra forma, por algún cuerpo del “orden”. Aquí no hay Estado de Derecho, pareciera que estamos pagando nuestra indiferencia como ciudadanos, por no haber cumplido con nuestras obligaciones frente a la República, estamos pagando haber permitido que la corrupción se hiciera parte de nuestras vidas dejándola actuar a sus anchas  o corrompiendo  funcionarios, no importa  la jerarquía, con la excusa de resolver, acepamos al corrupto y lo sentamos en nuestra mesa; siempre permisivos ante el dólar a ganar. ¿La excusa? Cualquiera, no importa.

Y hoy estamos frente a este desastre, más allá del covid-19, lo repito. Con absoluta convicción afirmo, esto no solo es culpa del gobierno, es también, en menor medida, claro está, culpa de todos nosotros, y hoy pretendemos que vengan de afuera a resolver nuestros problemas.

 Todos los ciudadanos debemos impulsar desde cada uno de nuestros espacios un acuerdo nacional para salir de esta crisis sin un final trágico, debemos participar de todo espacio político y de lucha social donde seamos llamados, debemos y tenemos la obligación de socorrer a la patria, de recuperar al país, de construir una República de ciudadanos decentes, honestos, cumplidores de sus obligaciones y dejar de ser zombis que sobreviven con una caja o un bono, no, los venezolanos somos mucho más que eso, nuestro país es mucho más que un pedazo de tierra llena de canallas; somos patria de libertadores, sabios,  científicos, de gente buena que no se resigna a la injusticia, al desatino, a la violencia. Es hora de cambiar al país y la alternativa está en nuestras manos.

*Abogada, exdiputada a la Asamblea Nacional, dirigente de Alternativa 1, la Venezuela que viene.