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17 abril, 2020

“El progresismo y la integración saldrán fortalecidos de la tragedia”



Por José Gabriel Martínez

México. (Notimex).- Rafael Correa, presidente de Ecuador entre 2007 y 2017, fue uno de los líderes que más impulsó la integración latinoamericana como una vía esencial hacia el desarrollo de la región y sus pueblos.
Sin embargo, en Ecuador su sucesor como presidente, Lenín Moreno, y otros mandatarios actuales que han relevado a gobiernos de izquierda, no parecen estimar en igual medida el valor de la integración. “Forma parte de la traición”, dice Correa a Notimex sobre el caso ecuatoriano.
Pese a ello, y a que la izquierda pareció estar en retirada de la arena política continental tras más de una década de dominio mayoritario, el expresidente considera que el progresismo y la integración saldrán fortalecidos de la tragedia actual que vive Latinoamérica, así como el resto del mundo, por causa de la pandemia de COVID-19.

De sus respuestas se desprende que ve que los aciertos de los gobiernos de izquierda superan a sus fallos. De hecho, subraya que los relevos de estos por otros de derecha se han producido muchas veces por “rupturas del orden democrático y constitucional”, al igual que por el llamado lawfare o judicialización de la política, de la cual está siendo víctima en su país, como también lo fue en su momento la expresidenta argentina y actual vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner.
“No se puede engañar a los pueblos por muchos años”, afirma Correa en esta última entrega de la exclusiva que concediese a Notimex, donde defiende que la actual crisis sanitaria da más razón a los progresistas que a los neoliberales, al tiempo que anticipa un escenario desfavorable para Ecuador y México en los próximos meses, en el mediano plazo.
Tras años de dominio de la izquierda y un fortalecimiento de la integración regional, hoy parece acudirse a otras tendencias. Algunos ven imparable el avance de Estados Unidos y su modelo de dominio político sobre Latinoamérica, pero a la vez resurge la izquierda en países como Argentina y México.
¿En qué han fallado o fallan los gobiernos de izquierda? ¿Qué pasa en América Latina?
No hay democracia en América Latina. El mundo ve para otro lado. Europa ve para otro lado. Estados Unidos ve para América Latina también, pero para apoyar estas rupturas democráticas.
O sea, ¿cómo ganó Bolsonaro en Brasil? Si Lula estaba libre el presidente era Lula. Lo tuvieron que, ilegalmente, meter en una cárcel, y el juez que lo metió en la cárcel después se convirtió en ministro de Bolsonaro.
Mira en Ecuador cómo coaptaron el poder, con una traición. En Bolivia se ganó, le dieron golpe de Estado a Evo Morales, y donde no pudieron romper la democracia les ganó de nuevo el progresismo. Esa es la realidad.
O sea, yo creo que estamos en un escenario distinto a los 90, donde nos decían que la única alternativa era el Consenso de Washington, el neoliberalismo. Ahora la gente tiene cómo comparar. Puedes engañar seis meses, un año a la gente, pero no dos años, tres años, cuatro… Se dan cuenta que antes vivíamos mejor y por eso nosotros somos la primera fuerza electoral y podemos ganar las elecciones. Entonces tratan de impedirlo, fuera del juego democrático.
Yo creo que la situación de América Latina se parece ahora más a la de los años 70, cuando se les escapaba de las manos la democracia por el miedo al comunismo y vinieron las juntas militares, rompieron las democracias y el orden constitucional, y empezaron a perseguir a todo lo que olía a izquierda, con desaparecidos, torturados…
Bueno, saben que eso sería imposible en la América Latina del siglo XXI y entonces utilizan métodos más sutiles, pero a la vez más eficaces, que es matar, no a la persona, pero sí su reputación.
El linchamiento mediático, ese es su principal instrumento. El principal instrumento de ruptura democrática, de manipulación de la gente, de las masas en América Latina, se llama medios de comunicación.
Entonces, utilizando los medios de comunicación y luego el poder judicial tratan de aniquilar o anular a los dirigentes de izquierda. Eso es lo que se llama lawfare: judicialización de la política. O sea, ya no hay la ruptura abierta del orden constitucional, sí hay solapadas –Ecuador tiene por lo menos cinco rupturas constitucionales-, ya no hay los asesinatos físicos de personas, sí los asesinatos de reputación y con los medios de comunicación y unos jueces temerosos, sometidos o amenazados, tratan de aniquilar a los opositores políticos.
¿Por qué considera que América Latina requiere esa integración que usted y otros líderes regionales impulsaron durante años?
Después de esta tragedia, ese progresismo va a salir fortalecido porque el tiempo nos dio la razón. Lo que te contaba, el debilitamiento del sistema de salud, era aplaudido por los medios de comunicación, por el FMI… ‘Reducción del gasto público’, botando a 12 mil trabajadores de la salud, enfermeros, médicos, administrativos, etc.
Nosotros éramos los populistas. Aumentamos el gasto público para hacer los hospitales que en estos momentos están salvando vidas. En Guayaquil solamente hicimos tres megahospitales, cada uno de 500 camas, que son la base en estos momentos para atender a las víctimas del coronavirus.
Entonces, el tiempo nos ha dado la razón, pese a lo doloroso del momento, creo que esto va a reivindicar mucho al progresismo, pero también va a reivindicar esa integración.
Sío tenemos un problema regional, de hecho, mundial. Ojalá hubiéramos podido dar respuestas mundiales –falta una gobernanza también a nivel mundial, es una de las lecciones aprendidas-, pero cómo hubiera servido tener esa coordinación, esa acción colectiva a nivel regional, como pasó en 2009.
Unasur tenía un Consejo de Salud y el Instituto de Salud de ese Consejo estaba en Río de Janeiro. Apenas llegó la epidemia de gripe porcina se reunieron los ministros de Salud sudamericanos en Río de Janeiro y establecieron una estrategia de salud muy exitosa. ¡Cuánta falta nos hace Unasur en este momento!
Entonces, esto les demuestra a nuestros pueblos la canallada de estos líderes retrógrados, porque la integración va más allá de izquierda y derecha, que sólo por fundamentalismo y por odio, y por servilismo, complacer a los Estados Unidos, destruyeron Unasur.
Creo que muchas de esas cosas se van a retomar, creo que dentro de esta tragedia las ideas y las fuerzas progresistas –es doloroso, lo más importante es salvar vidas, esto es accesorio-, saldrán fortalecidas, para que nunca más la salud vuelva a ser una mercancía, para que nunca más se debiliten las capacidades del Estado -que es debilitarnos como sociedad; el Estado es la representación institucionalizada de nuestra sociedad, por medio de esa representación, esa sociedad realiza su acción colectiva-, para que nunca más se atente contra la integración latinoamericana y sudamericana.
¿Cómo ve a México con Andrés Manuel López Obrador?
La victoria de AMLO fue un viento esperanzador para toda la región. México es la segunda economía más importante de la región, después de Brasil, y en los últimos 40 años estuvo en manos de la más recalcitrante derecha, tan sólo como un patio trasero -perdóname, no quiero ser ofensivo, no son los mexicanos, fueron ciertos gobernantes entreguistas de los Estados Unidos-.
Entonces, por fin vuelve la dignidad, la justicia social, políticas alternativas. AMLO ha sido muy exitoso, aunque los problemas son inmensos. No es sólo problemas económicos, institucionales, hay problemas de violencia, de corrupción, muchas cosas…
Me preocupa la pandemia porque México va a ser, de acuerdo con estimaciones, junto a Ecuador, de los países más golpeados de toda América Latina y por más que haya un buen presidente, un buen gobierno, cuando la gente ve que hay una crisis…
Se calcula que México va a decrecer 6 por ciento, Ecuador 6.5, yo creo que más. Seis por ciento es mucho. Si la población creciera dos por ciento, estaría decreciendo entonces un ocho por ciento el ingreso por habitante, además de que eso no se reparte igualitariamente.
Puede ser que ciertos sectores hasta ganen, porque están acostumbrados, con sus maniobras, a ganar hasta en las peores crisis, y que otros pierdan mucho más.
Entonces, por más que tú quieras a un presidente y un gobierno dices: ‘no, ya basta, yo necesito que mi familia viva bien’. Eso, más la confusión que te crean los medios de comunicación, que van a decir que todo es culpa del Gobierno, todo es culpa de las políticas populistas de AMLO, yo no veo un escenario fácil.
Deben estar muy atentos, informar una y otra vez a la población de lo que está pasando, pero de todos modos creo que los próximos meses, en el mediano plazo, van a ser muy duros para el gobierno de AMLO.