Por José Gabriel Martínez
México. (Notimex).- Rafael Correa, presidente de
Ecuador entre 2007 y 2017, fue uno de los líderes que más impulsó la
integración latinoamericana como una vía esencial hacia el desarrollo de la
región y sus pueblos.
Sin embargo, en Ecuador su sucesor como presidente, Lenín
Moreno, y otros mandatarios actuales que han relevado a gobiernos de izquierda,
no parecen estimar en igual medida el valor de la integración. “Forma parte de
la traición”, dice Correa a Notimex sobre el caso ecuatoriano.
Pese a ello, y a que la izquierda pareció estar en retirada
de la arena política continental tras más de una década de dominio mayoritario,
el expresidente considera que el progresismo y la integración saldrán
fortalecidos de la tragedia actual que vive Latinoamérica, así como el resto
del mundo, por causa de la pandemia de COVID-19.
De sus respuestas se desprende que ve que los aciertos de los
gobiernos de izquierda superan a sus fallos. De hecho, subraya que los relevos
de estos por otros de derecha se han producido muchas veces por “rupturas del
orden democrático y constitucional”, al igual que por el llamado lawfare o
judicialización de la política, de la cual está siendo víctima en su país, como
también lo fue en su momento la expresidenta argentina y actual vicepresidenta,
Cristina Fernández de Kirchner.
“No se puede engañar a los pueblos por muchos años”, afirma
Correa en esta última entrega de la exclusiva que concediese a Notimex,
donde defiende que la actual crisis sanitaria da más razón a los progresistas
que a los neoliberales, al tiempo que anticipa un escenario desfavorable para
Ecuador y México en los próximos meses, en el mediano plazo.
Tras años de dominio de la izquierda y un fortalecimiento de
la integración regional, hoy parece acudirse a otras tendencias. Algunos ven
imparable el avance de Estados Unidos y su modelo de dominio político sobre
Latinoamérica, pero a la vez resurge la izquierda en países como Argentina y
México.
¿En qué han fallado o fallan los gobiernos de izquierda? ¿Qué
pasa en América Latina?
No hay democracia en América Latina. El mundo ve para otro
lado. Europa ve para otro lado. Estados Unidos ve para América Latina también,
pero para apoyar estas rupturas democráticas.
O sea, ¿cómo ganó Bolsonaro en Brasil? Si Lula estaba libre
el presidente era Lula. Lo tuvieron que, ilegalmente, meter en una cárcel, y el
juez que lo metió en la cárcel después se convirtió en ministro de Bolsonaro.
Mira en Ecuador cómo coaptaron el poder, con una traición. En
Bolivia se ganó, le dieron golpe de Estado a Evo Morales, y donde no pudieron
romper la democracia les ganó de nuevo el progresismo. Esa es la realidad.
O sea, yo creo que estamos en un escenario distinto a los 90,
donde nos decían que la única alternativa era el Consenso de Washington, el
neoliberalismo. Ahora la gente tiene cómo comparar. Puedes engañar seis meses,
un año a la gente, pero no dos años, tres años, cuatro… Se dan cuenta que antes
vivíamos mejor y por eso nosotros somos la primera fuerza electoral y podemos
ganar las elecciones. Entonces tratan de impedirlo, fuera del juego
democrático.
Yo creo que la situación de América Latina se parece ahora
más a la de los años 70, cuando se les escapaba de las manos la democracia por
el miedo al comunismo y vinieron las juntas militares, rompieron las
democracias y el orden constitucional, y empezaron a perseguir a todo lo que
olía a izquierda, con desaparecidos, torturados…
Bueno, saben que eso sería imposible en la América Latina del
siglo XXI y entonces utilizan métodos más sutiles, pero a la vez más eficaces,
que es matar, no a la persona, pero sí su reputación.
El linchamiento mediático, ese es su principal instrumento.
El principal instrumento de ruptura democrática, de manipulación de la gente,
de las masas en América Latina, se llama medios de comunicación.
Entonces, utilizando los medios de comunicación y luego el
poder judicial tratan de aniquilar o anular a los dirigentes de izquierda. Eso
es lo que se llama lawfare: judicialización de la política. O sea, ya no hay la
ruptura abierta del orden constitucional, sí hay solapadas –Ecuador tiene por
lo menos cinco rupturas constitucionales-, ya no hay los asesinatos físicos de
personas, sí los asesinatos de reputación y con los medios de comunicación y
unos jueces temerosos, sometidos o amenazados, tratan de aniquilar a los
opositores políticos.
¿Por qué considera que América Latina requiere esa
integración que usted y otros líderes regionales impulsaron durante años?
Después de esta tragedia, ese progresismo va a salir
fortalecido porque el tiempo nos dio la razón. Lo que te contaba, el
debilitamiento del sistema de salud, era aplaudido por los medios de
comunicación, por el FMI… ‘Reducción del gasto público’, botando a 12 mil
trabajadores de la salud, enfermeros, médicos, administrativos, etc.
Nosotros éramos los populistas. Aumentamos el gasto público
para hacer los hospitales que en estos momentos están salvando vidas. En
Guayaquil solamente hicimos tres megahospitales, cada uno de 500 camas, que son
la base en estos momentos para atender a las víctimas del coronavirus.
Entonces, el tiempo nos ha dado la razón, pese a lo doloroso
del momento, creo que esto va a reivindicar mucho al progresismo, pero también
va a reivindicar esa integración.
Sío tenemos un problema regional, de hecho, mundial. Ojalá
hubiéramos podido dar respuestas mundiales –falta una gobernanza también a
nivel mundial, es una de las lecciones aprendidas-, pero cómo hubiera servido
tener esa coordinación, esa acción colectiva a nivel regional, como pasó en
2009.
Unasur tenía un Consejo de Salud y el Instituto de Salud de
ese Consejo estaba en Río de Janeiro. Apenas llegó la epidemia de gripe porcina
se reunieron los ministros de Salud sudamericanos en Río de Janeiro y
establecieron una estrategia de salud muy exitosa. ¡Cuánta falta nos hace
Unasur en este momento!
Entonces, esto les demuestra a nuestros pueblos la canallada
de estos líderes retrógrados, porque la integración va más allá de izquierda y
derecha, que sólo por fundamentalismo y por odio, y por servilismo, complacer a
los Estados Unidos, destruyeron Unasur.
Creo que muchas de esas cosas se van a retomar, creo que
dentro de esta tragedia las ideas y las fuerzas progresistas –es doloroso, lo
más importante es salvar vidas, esto es accesorio-, saldrán fortalecidas, para
que nunca más la salud vuelva a ser una mercancía, para que nunca más se
debiliten las capacidades del Estado -que es debilitarnos como sociedad; el
Estado es la representación institucionalizada de nuestra sociedad, por medio
de esa representación, esa sociedad realiza su acción colectiva-, para que
nunca más se atente contra la integración latinoamericana y sudamericana.
¿Cómo ve a México con Andrés Manuel López Obrador?
La victoria de AMLO fue un viento esperanzador para toda la
región. México es la segunda economía más importante de la región, después de
Brasil, y en los últimos 40 años estuvo en manos de la más recalcitrante
derecha, tan sólo como un patio trasero -perdóname, no quiero ser ofensivo, no
son los mexicanos, fueron ciertos gobernantes entreguistas de los Estados
Unidos-.
Entonces, por fin vuelve la dignidad, la justicia social,
políticas alternativas. AMLO ha sido muy exitoso, aunque los problemas son
inmensos. No es sólo problemas económicos, institucionales, hay problemas de
violencia, de corrupción, muchas cosas…
Me preocupa la pandemia porque México va a ser, de acuerdo
con estimaciones, junto a Ecuador, de los países más golpeados de toda América
Latina y por más que haya un buen presidente, un buen gobierno, cuando la gente
ve que hay una crisis…
Se calcula que México va a decrecer 6 por ciento, Ecuador
6.5, yo creo que más. Seis por ciento es mucho. Si la población creciera dos
por ciento, estaría decreciendo entonces un ocho por ciento el ingreso por
habitante, además de que eso no se reparte igualitariamente.
Puede ser que ciertos sectores hasta ganen, porque están
acostumbrados, con sus maniobras, a ganar hasta en las peores crisis, y que
otros pierdan mucho más.
Entonces, por más que tú quieras a un presidente y un
gobierno dices: ‘no, ya basta, yo necesito que mi familia viva bien’. Eso, más
la confusión que te crean los medios de comunicación, que van a decir que todo
es culpa del Gobierno, todo es culpa de las políticas populistas de AMLO, yo no
veo un escenario fácil.
Deben estar muy atentos, informar una y otra vez a la
población de lo que está pasando, pero de todos modos creo que los próximos
meses, en el mediano plazo, van a ser muy duros para el gobierno de AMLO.
