Por Aura Lucía Mera /
Tomado del Diario El País de Cali - Colombia
Por primera vez en la historia, los humanos nos vemos
obligados, todos en masa, sin distinción de credo, raza, cuenta corriente,
edad, status, a obedecer. Punto. Se acabó eso de “hago lo que me da la gana”.
Sobre todo en este país que ha sido famoso por su anarquía en toda la amplitud
de la palabra.
El ‘vivo’ que se cuela en la cola ya no puede porque no hay
cola.
Los que se muelen a empujones para oír las Siete Palabras en
San Francisco no tendrán oportunidad porque no habrá Semana Santa.
Los gamberros que pitan desaforados en los trancones se
quedarán con el pito en silencio porque desaparecieron los trancones.
Las barras bravas ya no matarán porque no hay fútbol.
No quiero ni imaginarme las garroteras dentro de los
apartamentos y casas donde las familias tendrán que estar juntas, todo el día,
y por primera vez en sus vidas conocerse sin máscaras.
Los adolescentes llenos de acné y frustración encerraditos y
conectaditos.
Los viejos verdes y promiscuos encerrados con la ‘propia’ sin
ninguna excusa válida.
Las peleas por el control de la televisión, el turno de la
ducha.
El terror de estar consigo mismos y sus familias.
Jaque-mate al consumismo, a esa carrera desenfrenada sin
saber ni quiénes somos ni para dónde vamos. Esa polarización y esa ambición de
poder que no lleva a nada.
Ese caer en cuenta que el dinero a la hora de la verdad solo
sirve para limpiarnos con él, y que no hay plata que pueda comprar la salud, ni
la alegría, ni la ternura, ni la compasión, ni la paciencia, ni el amor.
Este microorganismo nos está enseñando algo que hacía mucho
habíamos olvidado: ¡La humildad! Pasamos de un día para otro de ser los reyes
del universo a estar encerraditos y sin derecho al ladrido, como hormigas
encerradas, como insectos impotentes.
El Planeta tiene sus leyes y nos mandó a frenar en seco. Yo
personalmente lo agradezco. Ya era hora de que la naturaleza se hiciera sentir.
Los árboles, las plantas, los ríos y los mares permanecerán, y a nosotros, sus
depredadores, de un momento a otro se nos pueden colapsar los pulmones y ¡chao
candao! Así de fácil.
Aprenderemos a la fuerza a vivir el instante, que es lo único
que tenemos. Solo por hoy, nunca más sabias las palabras de Alcohólicos
Anónimos.
Solo por hoy seré honesto, generoso, compasivo, agradecido.
Solo por hoy perdonaré y pediré perdón. Solo por hoy. No es tan difícil. El hoy
es lo único que tenemos, lo demás son proyecciones de la mente, la
mente-de-mente.
Felicitaciones a todos los médicos, enfermeras y auxiliares
de enfermería.
Felicitaciones a la Gobernadora y al Alcalde por sus medidas
de prevención. ¡Así es!
***
Posdata. ¡Aterricemos!
***
Posdata 2. Para qué las guerras si los propios enemigos somos
cada uno de nosotros mismos.
Jaque-mate a la soberbia. Somos un instante en el cosmos.
¡Nada más!
***
Posdata 3. Ya lo había dicho Mafalda: cuando China estornuda
el resto del Planeta se resfría.
¡Calladitos y encerraditos nos vemos más bonitos!!