Por Mircely Guanipa, Angus Berwick y Mayela Armas
CARACAS. (Reuters) - En enero, el presidente de
Venezuela, Nicolás Maduro, declaró una victoria al afirmar que los legisladores
eligieron a su candidato como líder del Congreso, poniendo a su alcance la
última institución independiente de la nación petrolera.
Los opositores acusaron al mandatario
de sobornar e intimidar a parlamentarios para evitar que su archirival, Juan
Guaidó, fuera reelegido como jefe del Parlamento en la votación el 5 de enero.
Una revisión de Reuters de las
circunstancias que rodearon la votación histórica muestra que había evidencia
para respaldar las acusaciones de los opositores.
Una grabación previamente no revelada
de una conversación entre dos legisladores, junto con entrevistas a una docena
de legisladores y mensajes de texto no publicados, arrojan luz sobre la
estrategia del oficialismo de hacer ofertas y amenazas para causar divisiones
en la coalición que respalda a Guaidó.
El gobierno de Maduro, bajo sanciones
de Estados Unidos, negó haber usado la coacción, al igual que el diputado Luis
Parra, la figura apoyada por el oficialismo para encabezar el Parlamento.
Una grabación revela que el 15 de diciembre a las 9 de la
mañana, Kerrins Mavarez, un legislador venezolano de 34 años recibió una
llamada telefónica de un reconocido político preocupado de que el gobierno
conspirara para tomar el control de la Asamblea Nacional, dominada por la
oposición.
La persona que llamó fue el diputado Luis Stefanelli quien
sospechaba que aliados de Maduro estaban tratando de sobornar y asustar a
legisladores para que respaldaran a Luis Parra.
Mavarez confirmó a Stefanelli que había recibido llamadas
telefónicas de un emisario del gobierno que amenazaba con arrestarlo y le
preguntaba cuánto dinero quería para cambiar de bando.
"Me siendo muy asustado", le dijo Mavarez al
diputado, quien no identificó al emisario. Mavarez señaló que se había
resistido a la oferta y le pidió a Stefanelli el apoyo de la oposición:
"No me dejen solo en esto".
"Es importante para nosotros saber que contamos
contigo", dijo Stefanelli en la grabación que compartió con Reuters
prometiéndole a Mavarez que los líderes de la oposición lo respaldarían.
"Tu posición marcará tu vida", le aseguró.
Para la votación del 5 de enero Mavarez ya había tomado una
decisión. Se unió a otros 15 legisladores opositores para votar en contra de la
reelección de Guaidó, y respaldó a Luis Parra, un político alineado con el
partido socialista.
En una conferencia de prensa cuatro días después de la
votación, Mavarez negó las acusaciones hechas por otros opositores de que
aceptó sobornos y dijo que había actuado con "valentía", porque
Guaidó incumplió sus promesas de solucionar la crisis económica y política del
país.
Cuando Reuters le preguntó sobre la grabación, Mavarez no
negó su autenticidad y dijo que ambas partes lo presionaron para que respaldara
a Guaidó o Parra, pero votó "con plena libertad".
Acusó a opositores de organizar los mensajes amenazantes en
diciembre para evaluar si estaba involucrado en la trama contra Guaidó. Un
portavoz del líder opositor dijo que no se realizaron llamadas ni mensajes.
Reuters no pudo determinar si Mavarez aceptó un soborno o quién hizo las
llamadas.
Stefanelli dijo que grabó a Mavarez porque sospechaba que
había sido "comprado", sin dar detalles.
Los representantes de Parra no respondieron a solicitudes de
comentarios, tampoco el Ministerio de Información.
"¿CUÁNTO QUIERES?"
Los opositores entrevistados por Reuters dijeron que en
diciembre los aliados de Parra buscaban unos 30 diputados -número necesario
para tener la mayoría parlamentaria de 84 legisladores- e hicieron ofertas de
hasta 700.000 dólares, escogiendo a parlamentarios que supuestamente tuvieran
necesidades financieras y estuvieran frustrados con Guaidó.
Mostraron evidencia de tres casos que se detallan en esta
historia.
"Fueron llamando primero a los que tenían dudas, los que
estaban descontentos", dijo el diputado José Guerra, quien agregó que un
legislador cercano a Parra, José Noriega, y que estuvo en la oposición, hizo
muchas de esas llamadas. Noriega lo negó.
Diputados, analistas y personas cercanas al de gobierno dicen
que Maduro quería aprovechar una baja en la popularidad de Guaidó para
conseguir el control del Congreso, institución que le falta por dominar porque
ya maneja al poder judicial y electoral y así tener una oposición flexible que
pudiera aprobar la legislación requerida por su gobierno.
