Cada año más de 1.150.000 patos y gansos son
sometidos a la alimentación forzada en España para que sus hígados crezcan
hasta diez veces su tamaño normal y obtener foie gras.
Los resultados son sobrecogedores.
La autopsia expone cómo el hígado del
pato sometido a la alimentación forzada padece esteatosis; una enfermedad en la
que la grasa devora el órgano completamente.
En este caso el hígado pesa 9 veces
más que el sano y ha perdido su color natural. A causa de la grasa la
sangre ya no fluye por él.
Comer Foie Gras es comer un hígado
enfermo
Las conclusiones del estudio revelan
cómo el hígado del pato de la industria del foie gras ha crecido tanto
intentando procesar tal cantidad de grasa, que aprisiona, e incluso, necrosa
parcialmente al corazón y los pulmones.
Los patos cuentan con tan solo cuatro
meses cuando son encerrados en minúsculas jaulas individuales
o en grupo y son alimentados mediante un tubo metálico de 30 cm.
En este proceso, las aves son
alimentadas a la fuerza entre 2 y 3 veces al día con hasta un kilo de alimento
por toma durante dos semanas. Un maltrato extremo que es incompatible con la
vida; de no ser sacrificados, estos animales morirían en pocos días.
Esto para un humano supondría el
equivalente a que una persona ingiriese 12 kilos de alimentos en
cada comida durante 15 días.
Objetivo: prohibir la producción de
foie gras
Desde Igualdad Animal lanzamos la
campaña para terminar con esta tortura y que se prohíba la producción de foie
gras en España. Para ello hemos iniciado una petición de firmas dirigida
al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
«Consideramos que los consumidores
tienen derecho a conocer cómo se obtiene este producto y el terrible
sufrimiento que genera a más de un millón de patos y gansos al año. España no
puede seguir a la cola de Europa en materia de bienestar animal». –
Indica Silvia Barquero, directora de Igualdad Animal.
España, entre los 5 únicos países
europeos que siguen produciendo foie gras
18 países ya han prohibido su
producción; Argentina, Austria, Dinamarca, República Checa, Finlandia, Israel,
Turquía, Alemania, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Noruega, Polonia, Suecia,
Suiza, Los Países Bajos y Reino Unido.
La ciudad de Nueva York vetó
su producción y venta el pasado mes de octubre.
Pese al creciente rechazo en todo el
mundo a esta práctica, España es uno de los pocos países en Europa que ceban a
la fuerza a más de 1 millón de patos cada año.
