ETD - “El
teniente Arellano, me metió la cabeza en un tubo de agua, me electrocutó,
me metió cachetadas durísimo que me caí al piso, me halaron las orejas, me
empezaron a golpear la cabeza contra la pared”, así lo contó llorando un niño
de 11 años, hijo de un trabajador de PDVSA en Anzoátegui, quien, según la
denuncia del infante, fue maltratado por funcionarios de la Guardia Nacional
Bolivariana.
Su pecado fue
tomar dos ovejas del pesebre, junto a otro niño de la misma edad,
que, por temor, no reveló su identidad en un vídeo difundido en las redes
sociales, dado que lo amenazaron con “cortarle los dedos”.
Según la
denuncia, fue un tal teniente Arellano, quien, al parecer, también funge
como director de la escuela de cadetes de la GNB de la
comunidad de campo sur en La localidad de San Tomé, estado Anzoátegui,
el que agredió al menor.