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Carlos García Rawlins – Tomado de Sputnik
Mientras
miles de manifestantes continúan su camino hacia La Paz desde El Alto y otras
zonas campesinas, la Policía y las Fuerzas Armadas responden con "una
impunidad total", narró a Sputnik el periodista Marco Teruggi, que se
trasladó al país para acompañar las tensiones y se encuentra en el epicentro de
la resistencia al golpe de Estado.
Las fuerzas
del orden se mueven actualmente en Bolivia con "una impunidad
absoluta", reportó a Sputnik el sociólogo y periodista Marco Teruggi desde
la ciudad de El Alto, epicentro de las movilizaciones en contra del golpe de
Estado que derrocó al presidente Evo Morales.
Desde el
lunes 11 de noviembre, miles de habitantes de El Alto comenzaron a organizarse,
mayoritariamente de forma espontánea, para manifestar su respaldo a Morales y
el rechazo al golpe de Estado que en la noche del martes 12 habilitó la
autoproclamación de la segunda vicepresidenta del Senado, Jeanine Áñez,
como mandataria interina de Bolivia.
Según
Teruggi, la figura de Áñez "en el exterior va a fungir como narrativa de
que hay un Gobierno y no un vacío de poder", con el reconocimiento del
Gobierno de EEUU y de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Si bien se
espera que la bancada del Movimiento Al Socialismo (MAS), partido de Morales,
mantenga su postura contraria a la autoproclamación de Áñez, Teruggi advirtió
que los promotores de la caída de Morales "no van a detenerse".
"Mientras
no hay un Gobierno como tal, hay un montón de ejercicios de poder, en
particular represivos, con varios muertos en El Alto y también en La Paz con
muchas denuncias", señaló el periodista.
Sin embargo,
las primeras horas tras el derrocamiento de Evo Morales se caracterizaron por
la falta de cifras oficiales sobre fallecidos, heridos o detenidos en los
operativos represivos de la Policía y las Fuerzas Armadas, que el lunes 11
tomaron la decisión de encargarse de la seguridad en las calles.
"En este
momento no hay nada oficial, no hay Estado de derecho y lo que se logra saber
es por debajo. Hay una impunidad absoluta", enfatizó Teruggi desde el
lugar.
La ausencia
de muchos medios de comunicación bolivianos en las zonas de protesta también
colabora con los excesos de las autoridades, que "pueden hacer las
acciones que quieran", comentó el periodista. Asimismo, el país carece en
este momento de "una estructura capaz de hacer una sistematización y hacer
una denuncia".
Teruggi
describió la situación actual de Bolivia como un escenario en el que "no
hay ley que rija" y "la ley es de quien tenga la fuerza en una
situación de Estado de excepción".
"Hay que
dejar de pensar en un Estado pseudo-democrático y hablar de un Estado de excepción
dirigido por los militares", sintetizó.
Sin embargo,
los manifestantes contra el golpe no se rinden y continúan
organizándose para 'bajar' lentamente hacia La Paz,
sede del Gobierno boliviano. Teruggi explicó que la mayoría de las
movilizaciones son espontáneas o "con algún nivel de dirección" pero
caracterizadas por una "radicalidad" que se incrementó tras los
ataques que se dieron en los últimos días a la bandera whipala que identifica a
los pueblos originarios de Bolivia.
Estos
movimientos tienen, caracterizó Teruggi, una forma "ancestral" de
movilización basada en la realización de un "cerco" sobre la sede del
poder político, en este caso La Paz. La llegada de manifestantes desde El Alto
hacia la capital ha sido una constante de los últimos dos días, a la que se
sumó el arribo de movilizaciones desde otras zonas campesinas del país.
Los
contingentes de manifestantes generarán "situaciones críticas" para
el nuevo poder político boliviano, que según Teruggi, "sabe que ha
detonado una situación que no sabe si puede controlar".
