Las primeras definiciones del próximo gobierno. La economía, la deuda y
la justicia. La prioridad: "No hay nada más urgente que la pobreza y el
hambre".
Alberto
Fernández pasa el fin de semana largo en un campo en la provincia de Buenos
Aires. Está en contacto con sus colaboradores, pero rodeado de mucho verde, un
ambiente donde él puede despejarse y Dylan correr a sus anchas. Tiene los
lineamientos y las primeras medidas de su gobierno en la cabeza y, aunque trata
de reservarse algunas sorpresas y elude confirmar nombres, ofrece importantes
definiciones sobre el país que se viene después del 10 de diciembre. Está
contento: “tengo una gran alegría porque a partir de ahora que las cosas salgan
bien dependerá de nosotros. Vamos a decidir nosotros y por lo tanto vamos a
prestarle más atención a los que más sufren. Esa alegría está mezclada con una
gran dosis de responsabilidad, pero también tengo tranquilidad porque sabemos
por dónde hay que caminar”. A veces, hace una pausa antes de contestar, aunque
casi siempre tiene la respuesta rápida, se sabe que está entrenadísimo en la
tarea de hablar con periodistas. Ubica el momento en que se dio cuenta que
sería Presidente: cuando Cristina Kirchner anunció que irían juntos en la
fórmula que él encabezaría. “Sabía que íbamos a lograrlo porque ella lo pensó
muy bien. Sentí que juntos íbamos a poder hacerlo, convocando a
todos". Y tiene muy clara su prioridad: “No hay nada más
urgente que la pobreza y el hambre". Dice que cuando termine su mandato se
cumplirán 40 años de democracia y que le gustaría poder demostrar que era
verdad aquel dicho de Raúl Alfonsín que señalaba que con la democracia se come,
se educa y se cura. Además, adelanta una importante noticia sobre la legalización
del aborto: “Va a haber un proyecto de ley mandado por el Presidente”.
--¿Cómo se
siente ahora que tiene la responsabilidad de dirigir la Argentina?
--Contento,
porque ahora depende de nosotros y no de otros. Que las cosas salgan bien
dependerá de nosotros y eso era algo que reclamábamos. Queríamos tener la
oportunidad y nos la dieron. Tengo una gran alegría porque sabemos que ahora
vamos a decidir nosotros y por lo tanto vamos a prestarle más atención a los
que más sufren, cosa que no pasó hasta ahora. Esa alegría está mezclada con una
gran dosis de responsabilidad, pero también tengo la tranquilidad de que
sabemos por dónde hay que caminar.
--Mientras
tanto Macri está de descanso…
--Hace cuatro
años que está de descanso.
--Pero a
partir de esta situación ¿no está consumiendo usted parte de los famosos 100
días?
--Vengo a
trabajar durante cuatro años y voy a poner toda la fuerza para que la gente
esté mejor. ¿Qué son cien días? ¿Son días donde se le tolera cualquier cosa a
un presidente? No, lo que quiero es tener cuatro años de una buena gestión. Si
la gente me ve trabajar responsablemente me va a acompañar. Estoy seguro porque
hablo con las mujeres y hombres de la calle, lo hago cotidianamente y todos me
dicen que tienen ganas de ayudar. Lo que no tienen es ganas de ayudar a un vago
que no los escucha, que no los entiende. No estoy consumiendo cien días, estoy
trabajando en lo que los argentinos me dijeron que trabaje. Estoy cumpliendo
con lo que prometí. No es que se puede decir una cosa como candidato y después
hacer cualquier otra.
--Como
"pobreza cero".
--Pero yo no
dije eso. Dije que voy a trabajar para que haya menos pobres. Lo dije antes y
lo repito ahora. Voy a trabajar para que haya una mejor justicia, para unir al
continente, para que la democracia se cure con más democracia. Sé que muchas
veces digo cosas que a algunos no les gusta, pero lo digo honestamente.
--¿Cómo cree
que puede afectar a su gobierno lo que está pasando en la región?
--Nos
complica humanamente ver lo que los bolivianos están viviendo. Nos complica
humanamente lo que ocurre en Chile. Es muy importante la unidad latinoamericana
y toda interrupción democrática es un problema y complica la posibilidad de esa
unidad. Pero hay problemas serios en muchos lados. No sé cuántos muertos
hay hoy en Bolivia pero el vicepresidente (Alvaro) García Linera me dijo que
era una cantidad muy importante. ¿Y qué hacen los organismos internacionales?
¿Qué hace Naciones Unidas? ¿Qué hace la OEA? ¿Qué están haciendo? ¿Cómo vamos a
seguir avalando a una mujer que un día se le ocurrió autoproclamarse presidenta
ante un Congreso vacío?
--¿Le llamó
la atención que el gobierno argentino no haya querido calificarlo como golpe de
estado?
--No, no me
llamó la atención porque sé cómo piensan. Pero sí me avergüenza. Se lo dije al
presidente, eso lo quiero aclarar. Hay otros problemas en Latinoamérica. Nos
estamos olvidando de Ecuador, donde están deteniendo opositores bajo la falsa
acusación de sediciosos. Nos olvidamos que hay un vicepresidente preso hace dos
años y medio por un juicio inventado que se llama Jorge Glass. Están pasando
muchas cosas que no se pueden dejar pasar por alto. Cuando hablo así dicen que
mi política exterior se parece a la de Cristina. ¿Defender los derechos
humanos? También me puedo parecer a Carter. La estabilidad democrática, como
los derechos humanos los voy a defender siempre. Cuando hablé con (el
presidente de Chile) Sebastián Piñera, le dije que lo podía ayudar, sabía que
estaba hablando con alguien que no piensa como yo pero igual le pedí que
escuchara lo que está diciendo las chilenas y chilenos porque hace falta. Creo
que en el continente debemos reconstruir la unidad. México toma ahora la
presidencia de la Celac y ahí tenemos la posibilidad de reconstruir la unidad
latinoamericana y el caribe.
--Parece
complicado con un Bolsonaro desde Brasil confrontando en todo momento…
--No, yo no
confronto con el pueblo de Brasil. Que Bolsonaro confronte con quien quiera.
--¿El
golpismo retornó al continente?
--Golpe hubo
en Bolivia y en el resto de los países son reacciones de pueblos que reclaman
más progresismo. Eso hay que tenerlo claro. En Chile y en Ecuador reclaman más
progresismo y en Perú también. En Bolivia también lo harán. No es verdad que
tengamos un retroceso. Lo digo porque de lo contrario la gente se confundirá.
Los factores de poder de Bolivia nunca soportaron que Evo Morales, un indígena,
gobierne ese país. Y a la luz de los resultados no sólo fue el mejor presidente
sino que es la primera vez que los bolivianos tuvieron un presidente que se les
parezca.
--Puede
afectar a nivel económico la posibilidad de que Brasil venda trigo por fuera de
los aranceles del Mercosur.
--Brasil tuvo
siempre una Cancillería que ha sido modelo en todo el continente. Yo espero que
en algún momento la Cancillería de Brasil ponga orden.
--¿Y la
relación con los Estados Unidos?
--Debe ser el
vínculo que tiene un país como el nuestro con la primera potencia del mundo. Lo
que hablábamos siempre con Néstor (Kirchner), una relación madura y de respeto
y no de confrontación. Yo no creo que debamos confrontar con los Estados
Unidos.
--¿Ese
vínculo pasaría hoy por la negociación con el FMI?
--Por todo.
El tema de la deuda es fuerte. Pero también hay argentinos que viajan a los
Estados Unidos que nosotros debemos respetar y preservar, hay muchos argentinos
viviendo allá. Hay muchas cosas.
--(Guillermo)
Nielsen dijo que el proceso de renegociación de la deuda debe empezar cuanto
antes. ¿Eso comienza el 11 de diciembre o ya comenzó?
--El proceso
de renegociación debe comenzar, no sólo porque está pendiente sino porque Macri
ha declarado el default de la deuda el día que anunció el reperfilamiento. Los
calificadores de riesgo llamaron default técnico, con lo cual hay tenemos un
problema que debemos resolver. Pero es una negociación y los tiempos hay que
medirlos para lograr acuerdos cuando más nos convenga. Tampoco es cuestión de
salir corriendo para firmar cualquier cosa y que después terminemos
arrepintiéndonos.
--Nielsen
parece ser uno de los encargados de esa negociación.
--Lo escucho
mucho pero estas cosas la decido yo. Creo que él está preocupado, yo también
estoy preocupado por resolver esto. Pero no hay que correr detrás de los
tiempos de los acreedores, hay que correr detrás de los tiempos de los
argentinos.
--¿Entonces a
Nielsen, lo confirmamos o no en el gabinete?
--Va a estar
muy cerca mío sin ninguna duda. No sé dónde, pero va a estar cerca porque es
alguien que valoro mucho.
--Justamente
Nielsen dijo en una conferencia en Miami que el problema que tiene la Argentina
es de liquidez. ¿Cómo se resuelve?
--Hoy en la
Argentina se venden solo 100 dólares por ventanilla. Lo que te están diciendo
es que no que no hay más dólares. Si no hay más dólares, hay que recuperarlos.
Eso se consigue exportando y para eso hay que poner de nuevo en funcionamiento
la economía. Es lo que en la campaña yo llamaba a encender la economía. Es eso.
Ayer en la reunión de este Consejo contra el hambre, Daniel Funes de Rioja
contaba que la industria alimenticia está produciendo a la mitad de lo
que puede producir. Tiene el 50 por ciento de la capacidad instalada en desuso.
Eso es tener la economía apagada. Pues tenemos que volver a encender la
economía. Mis socios más importantes en el gobierno van a ser los que exporten.
Porque lo exporten son los que traen divisas.
--¿Y habrá
impuestos para ellos?
--En la
Argentina que viene todos tenemos que hacer un esfuerzo. Lo tendrá que hacer el
sector del petróleo, el minero y el del campo. Todos los que producen tendrán
que hacer un esfuerzo. Me encantaría no cobrar retenciones pero le hubieran dicho
a Macri, que me va a dejar 5 o 6 puntos de déficit fiscal. Díganme cómo quieren
que tenga déficit cero sin mejorar mis ingresos. Una parte lo voy a mejorar
haciendo crecer la economía, pero en un primer momento van a tener que hacer un
aporte todos.
--Uno de los
grandes desafíos es la inflación. ¿Cómo se combate?
--Macri pensó
que la inflación se combatía bajando el consumo. Y dijo si bajo el consumo,
bajo la demanda y los precios bajan. Y cómo bajo el consumo: no dando aumentos
de salarios y además les saco a los bancos el dinero para que no lo presten y
así inventó la Lebacs y las Leliq pagando tasas siderales en cada momento. El
resultado es que lleva cuatro años con esa idea. Y en los cuatro años no
funcionó. En conclusión, a esta altura lo que tenemos que pensar es que hay
otras razones por las cuales los precios aumentan en la Argentina.
--¿Cuáles
serían?
--Hay algo
que los economistas llaman la inflación autoconstruida que son componentes
psicológicos. Si Clarín publica en tapa que voy a dar un
aumento del 35 por ciento del salario, mucha gente para prevenirse aumenta 10 o
15 por ciento de los productos. En la Argentina la inflación autoconstruida es
un problema muy serio, pero no está solo en los grandes productores sino en el
que tiene un kiosco o un negocio. Hay un segundo componente y es la
concentración de la economía. Y eso sí es un tema para estudiar porque la
concentración no sólo existe en materia de telecomunicaciones. La economía
también se concentra. En sectores como la panificación, el 80 por ciento está
en manos de un operador. En el sector lácteo, casi el 100 por ciento está en
manos de dos. En el sector cervecero, todo está en manos de tres operadores
--¿Qué
proyectos de ley prevé enviar al Congreso para el período de sesiones
extraordinarias?
--Hay varios
y ya los estamos trabajando. Pero por las dudas que sea cierto lo de los cien
días me lo guardo para ese momento. Hay que hacer un presupuesto de
verdad, porque el que envió el gobierno es una gran mentira. Por ahora lo que
puedo decir es que nosotros estamos viendo es mandar un paquete de leyes que
resuelve este tema y va a funcionar el Congreso lo que queda de
diciembre.
--Los
jubilados lo están esperando.
--Y tienen
razón, porque hay que empezar a ordenar la suerte de los jubilados. Y hay que
buscarle modos. Y yo me comprometo a que no paguen más medicamentos. En eso me
comprometo.
--En estos
cuatro años también fue muy castiada la clase media. ¿Prevé alguna medida para
este sector?
--Los sectores
medios que se ven castigados son básicamente los comerciantes y algunas
pequeñas y medianas empresas. Cuando la economía se mueva todos van a verse
beneficiados y hay que trabajar en ese sentido. Hay que hacer una clase media
más poderosa en Argentina.
--¿Una
modificación del mínimo no imponible a ganancias?
--Lo que es
razonable es que alguien que vive de un sueldo no pague ganancias. Pero
también es razonable es que un país no tenga seis puntos de déficit fiscal.
Todo es razonable. Hay que ir viendo cómo se van compatibilizando poco a poco
las cosas. Hay que tener un objetivo: que es que el un sueldo no pague
impuestos a las Ganancias. Porque el impuesto a las ganancias se llamaba
impuesto a las rentas. Y el que vive de un sueldo no vive de las rentas de su
trabajo. Hay que ir poco a poco sacándolos como sujetos de imposición del
impuesto y corrigiendo poco a poco el déficit.
--¿Qué
ocurrirá con los deudores de créditos UVA?
--Ese es un
problema pero ya lo vivimos ya lo vivimos. Cuando llegamos al Gobierno en 2003
había cuatro mil campos hipotecados a punto de ser ejecutados por deudas
impagas y lo resolvimos. Con la misma lógica vamos a tener que resolverlas.
Daniel Lipovetsky tenía un proyecto de ley sobre alquileres y otros deudores de
UVA, así que le pedí que lo rescatemos para ver qué solución podemos
encontrar por esa vía.
-- ¿La
reconstrucción del país que tiene que hacer tiene alguna semejanza con 2003?
--Macri me ha
metido en el túnel del tiempo y después de dar vueltas por el espiral
terminé cayendo en los años de Néstor. Aunque sin Néstor, pero
con Cristina. Vivo un déjà vu. Esto será como volver al futuro, las
situaciones son muy parecidas. Muchos me dicen que el contexto internacional
nos perjudica. Pero no estoy muy seguro de eso y hasta creo que todo lo
contrario.
--Además del
tema Bolivia, ¿hubo algún contacto para la transición?
--Sobre este
tema está hablando Santiago Cafiero con algunos ministros. Pero la transición
también es una fantasía. Vamos a hablar claro. El otro día lo hablaba con
Macri, en el contexto que vive el continente tenemos la suerte de que todo
transcurre en un clima de cordialidad, de paz, de no enfrentamiento y debemos
garantizar que eso siga igual. Pero el traspaso es una ficción, es contarte lo
que quedó después de cuatro años.
--¿Se imagina
a Macri como líder de la oposición?
--Me cuesta
imaginar un futuro de Macri, sinceramente.
--¿Y cómo se
imagina a la oposición? Porque, por ejemplo, siempre estaba el estereotipo de
que el peronismo no era una oposición responsable, aunque en estos cuatro años
se vio otra cosa.
--Si la
Argentina no explotó en mil pedazos es porque tiene intendentes y gobernadores
peronistas que contuvieron a los que menos tienen como no los contuvo el
Gobierno nacional. Tampoco estalló porque tuvieron organizaciones sociales.
--¿En qué
momento se dio cuenta que iba a ser Presidente?
--A eso de
las siete de la tarde del 27 de octubre (ríe). Cuando Cristina me lo dijo yo
sabía que íbamos a lograrlo, porque Cristina lo pensó muy bien. Sinceramente
vio lo que yo no vi. Y yo solo ahí dije bueno. Si Cristina hace esto sólo me
queda confiar en lo que ella ha visto. Quiero ser franco: ella lo anunció un
sábado a las 9 de la mañana y hasta el viernes a la noche traté de
convencerla de que hagamos las cosas de otro modo. El mérito es de Cristina.
Absolutamente. Pero sentí que juntos íbamos a poder hacerlo, convocando a todos.
¿Sabe qué frase más recuerdo de todas las que dije? La del cierre del discurso
que había en la calle el día que ganamos: "Durante cuatro años oí decir no
vuelven más. Pero una noche volvimos para ser mejores".
--Habló del
hambre como prioridad, está el tema de la deuda, por fuera de eso, ¿cuáles son
las otras cosas urgentes?
--Nada hay
más urgente que la pobreza y el hambre. Si digo que la deuda es tan importante
como la pobreza y el hambre, ya empiezo a condicionar. Todo lo que hagamos
tiene que ser para terminar con la pobreza y el hambre. Después hay otras
urgencias, de otro tipo: la deuda, la Justicia, la educación. Devolver la
ciencia y la tecnología al lugar que corresponde.
--¿Cuál
quisiera que sea su legado?
--Cuando yo
termine mi mandato se van a cumplir 40 años de democracia. Me encantaría
demostrarle a los argentinos que Alfonsín tenía razón: que con la democracia se
cura, se educa y se come.
--¿De los
años que estuvo con Néstor Kirchner en el gobierno, le quedó algo pendiente?
--Los cuatro
años con Néstor son cuatro años inolvidables. Ojalá pudiera volver a vivirlos.
Cuando yo era chico y militaba en el colegio y me preguntaban cuál era mi
sueño, yo siempre me acuerdo que tenía una costumbre. Sacar una birome y decir:
con esta lapicera firmaré cosas que le cambien la vida a la gente. Yo ya
lo cumplí con Néstor. Ojalá ahora vuelva a cumplirlo por segunda vez.
