“Si partimos de que cualquier medida tiene como objetivo un
beneficio, pues es difícil ignorar que a la República Islámica de
Irán, en la actual coyuntura, atacar a los buques cisterna no le aporta
ningún beneficio”, se lee en un informe publicado el viernes en el
rotativo The Japan Times.
También asegura que probablemente los que perpetraron
el ataque son los mismos que se beneficiarían de una escalada de tensiones
en la región y, además, quienes se están esforzando al máximo para crear una
división entre Irán y los países europeos y asiáticos con los que el país persa
hace negocios.
Hace hincapié, además, en que los incidentes tuvieron lugar
mientras el, Abe premier japonés Shinzo, se encontraba en el país persa realizando
la primera visita de un primer ministro nipón en cuarenta años a Irán, y
su objetivo era aumentar las cooperaciones.
Irán niega tener nada que ver con dicho incidente y, como
dice el canciller iraní, Mohamad
Yavad Zarif, resulta sumamente “sospechoso” que los ataques
reportados contra petroleros relacionados con Japón se produjeran “cuando
el primer ministro Abe Shinzo estaba reunido con (el Líder de la Revolución
Islámica de Irán) el ayatolá (Seyed Ali) Jamenei para mantener conversaciones
amplias y amistosas”.
El jueves por la mañana
(hora local) dos buques cisterna resultaron dañados debido
a presuntos ataques y necesitaron de la asistencia de la Armada iraní para
salvar a sus tripulaciones, pese a ello, EE.UU. y algunos de sus aliados en la
región, como el régimen israelí, rápidamente acusaron a Teherán del incidente.
Pese a las acusaciones infundadas de la Administración del
presidente estadounidense, Donald Trump, aún no se sabe si lo sucedido en
el mar de Omán fue un mero accidente o un sabotaje como el ocurrido el pasado
12 de mayo con las explosiones en buques de carga de los Emiratos Árabes Unidos
(EAU) en Al-Fuyaira.
hgn/mkh/nii/ / Fuente: Hispan TV
