Tomado de Yahoo
Noticias - Foto: Ilya Naymushin / Reuters.
Hace 16
años Viktor decidió que no quería saber nada del mundo y lo dejó todo
para trasladarse a un bosque en mitad de Siberia. Allí lleva desde
entonces, viviendo totalmente aislado en una casa de madera que él mismo
construyó y dedicándose a buscar alimentos y a leer la Biblia. Solo mantiene
contacto con la civilización cuando se traslada a un pueblo cercano para
comprar tabaco y cuando se cruza con pescadores y otras personas que navegan
por el río Yeniséi, a cuya orilla tiene instalada su cabaña.
Precisamente
una de las pocas personas que lo conoce es un exagente de policía que suele
navegar por el lugar. Dice que Viktor decidió apartarse de la sociedad porque
cumplió condena en la cárcel por haber hundido una embarcación cuando trabajaba
como barquero, acusación que siempre negó. El ermitaño, sin embargo, no
quiere contar nada acerca de su pasado y se niega a revelar su apellido.
Lo único que
dice sobre el motivo por el que eligió este modo de vida es que prefiere
la compañía de los árboles a la de las personas. Así que no tiene intención
de regresar a la civilización y seguirá en mitad de Siberia alimentándose de
pescado fresco, bayas y setas y negándose a utilizar medicinas. Cuenta que el
año pasado estuvo gravemente enfermo y se curó comiendo hierbas y rezando.
