Por: Prof. José Gregorio Medina
Toda buena
novela es un poema, decía el poeta inglés Philip Larkin. No hay, a mi
entender, mejor y más acertada aseveración para identificar una buena obra narrativa,
en este caso es la señalación directa que debo hacer sobre la novela del
escritor guariqueño residenciado en new York, Albo Aguasola, quien en su novela
EL FANTASMA DE PROSPECT PARK, derrocha
un caudal poético de exquisita prosa. Sí bien está novela está enmarcada dentro
de la corriente existencialista, se aleja de los profundos mares de la
narrativa experimental y de manera amena y sencilla puede envolver a cualquier
lector, ya sea un veterano lector o un principiante en el mundo de las letras.
Con genialidad y marcado humor irónico, este escritor logra con pocas palabras
crear universos paralelos cargados de realismo y de cotidianidad, con los que a
su vez, con maestría, logra sumergir a sus personajes en un mar psicológico
envolvente y sugestivo. Esta obra de fácil lectura y fácil interpretación,
representa un paso muy original entre prosa y poesía digna de disfrutar y
compartir hoy en día. La recomiendo ampliamente.
