Los datos
manifiestan que en la primera quincena de junio se quemaron 3.046
hectáreas y que en total se han producido desde enero 6.220
fuegos, frente a los 2.722 del mismo periodo de 2018.
El total de hectáreas quemadas es un 32,68 por ciento
superior a la media del decenio (28.656 has) y el número de siniestros en torno
a un 18 por ciento superior.
En total, 3.781 fuegos no superaron la hectárea de
superficie afectada y se quedaron en conatos, mientras que 2.439 pasaron de
esta categoría a la de incendios y de ellos, tres han superado la barrera de
500 hectáreas y alcanzaron la categoría de gran incendio forestal (GIF).
El año pasado, a estas alturas se había producido un
solo gran incendio forestal, aunque la media del decenio es de 4 GIF.
Por tipo de vegetación, hasta el 16 de junio ardieron
26.672 hectáreas de matorral y monte abierto; 7.150 hectáreas de superficie
arbolada y 4.201 hectáreas de pastos y dehesas.
En lo que llevamos de año, los incendios ya han
arrasado 38.023,60 hectáreas, lo que supone cuatro veces más que hace un año.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, sitúa al presente ejercicio
como el cuarto peor del último decenio por superficie quemada.
Respecto a la distribución de los siniestros:
El 50,87 por
ciento se produjo en el noroeste.
- El 36,12 por ciento se produjo en las comunidades
interiores.
- El 12,56 por ciento en el Mediterráneo.
- El 0,45 por ciento restante corresponde a Canarias.
Del total de la superficie arbolada, el 75,10 por
ciento ardió en el noroeste (5.369 has); el 12,79 por ciento en las comunidades
interiores; el 11,93 por ciento en el Mediterráneo y apenas un 0,18 por ciento
en Canarias.
De la superficie forestal, el 78,30 por ciento se
quemó en el noroeste (29.772 has); el 16,12 por ciento en las comunidades
interiores, el 5,37 por ciento en el Mediterráneo y el 0,20 por ciento en Canarias.
Fuente:Econoticias.com
